Los tapabocas cumplieron un papel muy
importante en la protección contra la infección, puesto que se estima que el
uso del tapabocas puede impedir la expulsión y el ingreso de partículas hasta un 90%.
Por: David Pereañez
/ Comunicaciones- Facultad Nacional de Salud Pública( FNSP)
Desde el primero de mayo, el Gobierno colombiano levantó la
obligatoriedad del tapabocas en lugares cerrados, excepto en el transporte
público, las instituciones educativas, hogares geriátricos y hospitales. La medida
tiene como requisitos que
por lo menos el 70% de la población del municipio tenga su esquema
completo de vacunación, además se necesita que el 40% de la
población tenga la dosis de refuerzo.
Esta decisión tiene entre sus causas
situaciones epidemiológicas, como puede ser el descenso en los casos por días, que ha llegado a niveles similares
a los de abril de 2020, y muertes donde el promedio por semana ha reducido hasta 1.5 muertes por día. Además,
los niveles de vacunación altos en la mayoría del país también
permitieron llegar a la resolución de quitar el tapabocas.
También hay condiciones
políticas que pueden influir en esta decisión, la mascarilla es un símbolo de la pandemia y al
retirarlo se da la imagen del fin de la pandemia, a pesar de que aún estemos
lejos de eso.
Los tapabocas cumplieron un papel muy
importante en la protección contra la infección, puesto que se estima que el
uso del tapabocas puede impedir la expulsión y el ingreso de partículas hasta un 90%.
Recordando que los tapabocas pueden llegar a proteger hasta 25
horas en el caso de las mascarillas N95.
Uno de los puntos de polémica, sobre esta
decisión del gobierno nacional, fue el de mantener el uso de tapabocas en las
instituciones de educación, con especial énfasis en las que atienden primaria y
básica, puesto que la OMS solo recomienda el uso del
tapabocas para los niños y niñas mayores de doce años. Además, se tienen serias dudas sobre el funcionamiento
real de las mascarillas en los menores que están en primaria, teniendo estudios que no apoyan la conclusión del empleo
obligatorio de tapabocas en esa población.
La pregunta que queda es si en algún momento
volveremos a utilizar mascarilla si los casos aumentan. Según un análisis publicado por The Conversatión, eso dependerá sobre todo de los
niveles de hospitalización, más que de la cantidad de casos, que puede
aumentar, pero sin verse reflejada en un aumento de las
hospitalizaciones.
Desde el primero de mayo, el Gobierno colombiano levantó la obligatoriedad del tapabocas en lugares cerrados, excepto en el transporte público, las instituciones educativas, hogares geriátricos y hospitales. La medida tiene como requisitos que por lo menos el 70% de la población del municipio tenga su esquema completo de vacunación, además se necesita que el 40% de la población tenga la dosis de refuerzo.
Esta decisión tiene entre sus causas
situaciones epidemiológicas, como puede ser el descenso en los casos por días, que ha llegado a niveles similares
a los de abril de 2020, y muertes donde el promedio por semana ha reducido hasta 1.5 muertes por día. Además,
los niveles de vacunación altos en la mayoría del país también
permitieron llegar a la resolución de quitar el tapabocas.
También hay condiciones
políticas que pueden influir en esta decisión, la mascarilla es un símbolo de la pandemia y al
retirarlo se da la imagen del fin de la pandemia, a pesar de que aún estemos
lejos de eso.
Los tapabocas cumplieron un papel muy
importante en la protección contra la infección, puesto que se estima que el
uso del tapabocas puede impedir la expulsión y el ingreso de partículas hasta un 90%.
Recordando que los tapabocas pueden llegar a proteger hasta 25
horas en el caso de las mascarillas N95.
Uno de los puntos de polémica, sobre esta
decisión del gobierno nacional, fue el de mantener el uso de tapabocas en las
instituciones de educación, con especial énfasis en las que atienden primaria y
básica, puesto que la OMS solo recomienda el uso del
tapabocas para los niños y niñas mayores de doce años. Además, se tienen serias dudas sobre el funcionamiento
real de las mascarillas en los menores que están en primaria, teniendo estudios que no apoyan la conclusión del empleo
obligatorio de tapabocas en esa población.
La pregunta que queda es si en algún momento volveremos a utilizar mascarilla si los casos aumentan. Según un análisis publicado por The Conversatión, eso dependerá sobre todo de los niveles de hospitalización, más que de la cantidad de casos, que puede aumentar, pero sin verse reflejada en un aumento de las hospitalizaciones.


