Así ha denominado el padre Francisco de Roux, la entrega del informe final de la Comisión de la Verdad, surgida a raíz de los acuerdos de paz de la Habana.
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez.
El
padre de Roux, o el apóstol de la paz como lo llamamos muchos colombianos,
tiene la gran virtud de imprimirle el sello de la esperanza a todos sus actos y
esto ha contagiado a todos sus colaboradores, incluso a quienes se impregnan con
su mágica presencia. Tiene una especie de aureola que encierra paz, confianza, honradez,
transparencia, una serie de virtudes tan escasas en la sociedad hoy.
Siempre
me sorprendí al comprobar los enemigos tan poderosos que tenía la paz en
Colombia, pero sobre la marcha descubrí también defensores tan fuertes y de
tamaña autoridad moral como el padre Francisco.
Este
28 de junio el país y la comunidad internacional conocerá finalmente el informe
de la verdad que esta comisión realizó por un poco más de tres años a lo largo
y ancho del país, fue una tarea titánica, en medio de una adversidad sin límites,
pero con una vocación que pudo superar cada obstáculo.
Fueron
290 investigadores concentrados en la capital de la república, doscientos en
los territorios y 120 transcriptores en una frénica actividad marcada por el
compromiso y la disciplina, siempre bajo la conducción del padre Francisco y
sus comisionados
Sin
lugar a dudas el mundo civilizado se sacudirá desde lo más profundo de su
existencia al conocer los horrores de esta guerra cruel, absurda, sin límites, caracterizada
por la degradación del ser humano a su máxima expresión; una guerra en la que
se experimentaron los más atroces métodos para exterminar al contrario, por una
serie de causas y razones.
Pese
a los distintos documentos ya públicos, a los terroríficos testimonios de
diferentes actores, aún falta mucho más escalofriante por conocer.
Pero
todo este calvario vivido por los colombianos en décadas de odio, nos tiene que
señalar el camino de la reconciliación de una paz completa, nos debe abrir las
luces de la esperanza, de la reconciliación, de una patria para todos.
El
padre de Roux es riguroso, serio en sus actuaciones, al tiempo que ha
dicho. “Solo vamos a firmar, lo que
podamos afirmar”, esta frase resume la responsabilidad y credibilidad del informe,
al cual le ha estampado su sello.
La
filosofía de este proceso se centra en la no repetición, en la reparación y en
la aplicación de una justicia transicional, poco conocida por nosotros los
ciudadanos del común, que tampoco conocemos la justicia ordinaria o la
tradicional, porque en Colombia nunca ha habido justicia, las cifras más
conservadoras hablan que el 93% de los delitos en el país, gozan de total
impunidad.
La
justicia transicional se caracteriza más por conocer la verdad, por garantizar
la no repetición, por asegurar la reparación integral de las víctimas, que en
la aplicación de largas condenas.
Jineth
Bedoya Lima, periodista vejada y ultrajada por el paramilitarismo, dice que, en
vez de una larga condena, busca, verdad, y ese es un eje vital en esta
modalidad de justicia.
En
este estado de polarización en que entró el país, esos poderosos enemigos de la
paz continuarán con su discurso de desprestigio, seguirán macartizando a la JEP
(Justicia Especial para la Paz) como un monumento a la impunidad, seguirán su
discurso negacionista, desconocerán el informe final de este 28 de junio, pero
el país civilizado, el mundo civilizado que ha tenido los ojos puestos en este
proceso conocerán la verdad, que en Colombia hubo una guerra, aunque cada
actor tiene derecho a ponerle el nombre
que considere.
Que
esto no fue un choque de unas bandas desbordadas y enfrentadas, que esto fue una
guerra prolongada con toda su intensidad y crueldad, a la cual no queremos devolvernos,
por el contrario, debemos con todos los avances logrados, con todos los errores
cometidos, retomar el proceso de diálogo con el ELN y otras formas de violencia
para seguir con éxito la ruta de la paz.
Desde
amplios sectores del periodismo comunitario y alternativo, hemos asumido el
reto de aportar nuestro granito de arena en la difusión de este informe para
que llegue a todos los rincones de la patria.
![]() |
| Deizquierda a derecha, Miguel Montes, Nubia Rojas, Ricardo Corredor, Andrea Neira y Martha Martínez Escobar. |
Gracias a la Comisión de la Verdad, a la Fundación Gabo, al Instituto Colombo-Alemán para la Paz, (CAPAZ), por compartir sus experiencias con nosotros.
Valiosa
la claridad, el conocimiento y compromiso de personas como Ricardo Corredor,
Martha Martínez Escobar y Nubia Rojas, versátil expositora, su gran capacidad
para transmitir ese conocimiento y como personas como, Miguel Montes, Andrea Neira,
se han contagiado de ese espíritu, de esa aureola que irradia el padre Francisco.
A Carolina Pérez y a Jaime Beltrán Villalobos, de la Fundación Gabo, mi fraternal abrazo por la impecable organización del taller al cual fui generosamente invitado.
Santa
Fe de Bogotá/mayo/2022

.jpeg)
