sábado, 21 de mayo de 2022

El acontecimiento del 28 de junio

Así ha denominado el padre Francisco de Roux, la entrega del informe final de la Comisión de la Verdad, surgida a raíz de los acuerdos de paz de la Habana.

Wilmar Jaramillo Velásquez

 Opinión:

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez.

El padre de Roux, o el apóstol de la paz como lo llamamos muchos colombianos, tiene la gran virtud de imprimirle el sello de la esperanza a todos sus actos y esto ha contagiado a todos sus colaboradores, incluso a quienes se impregnan con su mágica presencia. Tiene una especie de aureola que encierra paz, confianza, honradez, transparencia, una serie de virtudes tan escasas en la sociedad hoy.

Siempre me sorprendí al comprobar los enemigos tan poderosos que tenía la paz en Colombia, pero sobre la marcha descubrí también defensores tan fuertes y de tamaña autoridad moral como el padre Francisco.

Este 28 de junio el país y la comunidad internacional conocerá finalmente el informe de la verdad que esta comisión realizó por un poco más de tres años a lo largo y ancho del país, fue una tarea titánica, en medio de una adversidad sin límites, pero con una vocación que pudo superar cada obstáculo.

Fueron 290 investigadores concentrados en la capital de la república, doscientos en los territorios y 120 transcriptores en una frénica actividad marcada por el compromiso y la disciplina, siempre bajo la conducción del padre Francisco y sus comisionados

Sin lugar a dudas el mundo civilizado se sacudirá desde lo más profundo de su existencia al conocer los horrores de esta guerra cruel, absurda, sin límites, caracterizada por la degradación del ser humano a su máxima expresión; una guerra en la que se experimentaron los más atroces métodos para exterminar al contrario, por una serie de causas y razones.

Pese a los distintos documentos ya públicos, a los terroríficos testimonios de diferentes actores, aún falta mucho más escalofriante por conocer.

Pero todo este calvario vivido por los colombianos en décadas de odio, nos tiene que señalar el camino de la reconciliación de una paz completa, nos debe abrir las luces de la esperanza, de la reconciliación, de una patria para todos.

El padre de Roux es riguroso, serio en sus actuaciones, al tiempo que ha dicho.  “Solo vamos a firmar, lo que podamos afirmar”, esta frase resume la responsabilidad y credibilidad del informe, al cual le ha estampado su sello.

La filosofía de este proceso se centra en la no repetición, en la reparación y en la aplicación de una justicia transicional, poco conocida por nosotros los ciudadanos del común, que tampoco conocemos la justicia ordinaria o la tradicional, porque en Colombia nunca ha habido justicia, las cifras más conservadoras hablan que el 93% de los delitos en el país, gozan de total impunidad.

La justicia transicional se caracteriza más por conocer la verdad, por garantizar la no repetición, por asegurar la reparación integral de las víctimas, que en la aplicación de largas condenas.

Jineth Bedoya Lima, periodista vejada y ultrajada por el paramilitarismo, dice que, en vez de una larga condena, busca, verdad, y ese es un eje vital en esta modalidad de justicia.

En este estado de polarización en que entró el país, esos poderosos enemigos de la paz continuarán con su discurso de desprestigio, seguirán macartizando a la JEP (Justicia Especial para la Paz) como un monumento a la impunidad, seguirán su discurso negacionista, desconocerán el informe final de este 28 de junio, pero el país civilizado, el mundo civilizado que ha tenido los ojos puestos en este proceso conocerán la verdad, que en Colombia hubo una guerra, aunque cada actor  tiene derecho a ponerle el  nombre  que considere.

Que esto no fue un choque de unas bandas desbordadas y enfrentadas, que esto fue una guerra prolongada con toda su intensidad y crueldad, a la cual no queremos devolvernos, por el contrario, debemos con todos los avances logrados, con todos los errores cometidos, retomar el proceso de diálogo con el ELN y otras formas de violencia para seguir con éxito la ruta de la paz.

Desde amplios sectores del periodismo comunitario y alternativo, hemos asumido el reto de aportar nuestro granito de arena en la difusión de este informe para que llegue a todos los rincones de la patria.

Deizquierda a derecha, Miguel Montes,
 Nubia Rojas, Ricardo Corredor,
 Andrea Neira y Martha Martínez Escobar.

Gracias a la Comisión de la Verdad, a la Fundación Gabo, al Instituto Colombo-Alemán para la Paz, (CAPAZ), por compartir sus experiencias con nosotros.

Valiosa la claridad, el conocimiento y compromiso de personas como Ricardo Corredor, Martha Martínez Escobar y Nubia Rojas, versátil expositora, su gran capacidad para transmitir ese conocimiento y como personas como, Miguel Montes, Andrea Neira, se han contagiado de ese espíritu, de esa aureola que irradia el padre Francisco.

A Carolina Pérez y a Jaime Beltrán Villalobos, de la Fundación Gabo, mi fraternal abrazo por la impecable organización del taller al cual fui generosamente invitado.

Santa Fe de Bogotá/mayo/2022