miércoles, 12 de abril de 2023

Contratistas secuestrados por la corrupción

El mal no solamente se vive en Urabá, es en todo el país donde los corruptos imponen su macabro modelo de “amarrar” votos.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/Opinión/ El Pregonero del Darién

Wilmar Jaramillo Velásquez
Nos cansamos de decir que la corrupción le ganó la batalla al país decente o lo que queda de él, sencillos y viejos modelos de la politiquería delictiva se aplican impunemente por todo el país, ante los ojos ciegos y alcahuetas de las autoridades. La semana pasada hablábamos de como se enriquecen alcaldes y concejales con las modificaciones de los POT (Planes de Ordenamiento Territorial).

Hoy nuestro réquiem es por aquellos trabajadores vinculados por la modalidad de prestación de servicios y algunos otros contratistas a quienes alcaldes y gobernadores, especialmente los primeros, secuestraron para obligarlos a apoyar a los candidatos de sus preferencias.

A muchos de ellos hoy cuatro meses de iniciado el año no les han renovado su contrato, a otros los hacen jurar lealtad y a muchos otros de quienes desconfían, simplemente los lanzan a la calle.

En algunos casos estos secuestradores llegan al extremo que, estos ciudadanos no pueden saludar a los integrantes de otras campañas, no se pueden sentar con sus amigos a tomar un café porque son seguidos por los lava perros de los alcaldes, son recriminados y tratados como traidores, cuando no echados de sus puestos, no renovados sus contratos de trabajo.

Con términos como: “Están jugando con la comida”, “No quieren continuar en los cargos” Si esta alcaldía no continúa los procesos, se caen sus empleos” amenazan, amedrantan a diario a estos servidores quienes viven en medio de la peor zozobra, humillación y acoso laboral.

Los tentáculos de los delincuentes políticos son muy largos, estas mañas no nuevas, son de vieja data, lo que ocurre es que lograron “institucionalizarla” por que abusan de la necesidad del trabajador, del hambre de sus familias, tampoco como en los POT, no denuncian porque no tienen donde, no hay confianza en unas autoridades politizadas y corrompidas.

A propósito de esto, el abogado Daniel Silva Orrego, escribía hoy en su cuenta de Twitter:

@SilvaOrrego- “Es increíble que hoy cientos de personas en pleno mes de abril, todavía estén a la espera de un contrato de prestación de servicios en alcaldía o Gobernación ¿Con qué fin hacen eso los mandatarios? ¿Humillación o generar dependencia y compromisos políticos en pleno año electoral?”

Mejor no se podía retratar esta humillación a gente buena, trabajadora, explotada y vejada por el poder delincuencial de la política, corrompida hasta los tuétanos. Hay despachos hasta promoviendo viajes a la costa con todo incluido, la actividad es a cuatro manos, con el fin de “Amarrar los votos”, todo se vale.

Se vale poner la nómina, la contratación y los presupuestos públicos, hasta la publicidad, en favor de los herederos de los tronos. La consigna es, el robe robe no puede parar, debe continuar.

A los corruptos que no tienen escrúpulos, no tienen por qué tenerlos, les tapan una compuerta y abren diez y lo más aberrante de todo esto, es que lo están haciendo en nombre de Dios.

“Estamos aquí porque Dios lo quiere, hacemos todos esto porque Dios lo quiere y lo permite” y encabezan sus actos corrompidos con una oración. Elevaremos consulta al Vaticano para conocer sin existe el dios de los corruptos, porque no sabemos de cual dios es que hablan tanto.                                                   Urabá/abril/2023.