domingo, 16 de abril de 2023

¿Reformas para el desquite?

El gran porcentaje de la fuerza laboral ha derivado hacia la economía informal y el rebusque generado por el dinero de las economías ilegales, como el narcotráfico y el  contrabando.

 Por: Juan Fernando Uribe*/Opinión/El Pregonero del Darién

Juan Fernando Uribe
Sucede que en la cultura empresarial colombiana quedó más fácil tratar de apoderarse del erario público que el hacer verdadera empresa. Más práctico entreverarse con el Estado para aprovechar contratos y tomárselo para si, convirtiendo los derechos básicos en negocios privados y los emprendimientos empresariales en un mar de dificultades, que crear verdadera empresa. De ahí que la corrupción aparezca y se conformen grupos de políticos y supuestos empresarios al acecho.

"Los empleados que no sirven se van" se alardea como consecuencia de una política empresarial que no transforma ni capacita al trabajador: contraticos de tres meses a destajo, donde no se crea sentido de pertenencia ni conciencia empresarial, generando una esclavitud de la pobreza sindicalizada enemiga de los patrones quienes, a su vez, explotan y aprietan con malos salarios, abusos y amenazas constantes.

El pequeño empresario colombiano, salvo contadas excepciones, cree que por ser dueño del capital es quien define la redención de su inversión a costa de la explotación y el mal trato a sus trabajadores.

El lenguaje de la nueva reforma laboral aún no hace eco con la realidad colombiana, puesto que no se adapta al grado de inequidad que se impone en el país. Riñe con las pretensiones del patrón y empodera a una clase trabajadora apenas balbuciente que se ha visto golpeada por las medidas neoliberales de los últimos gobiernos que sólo favorecieron al capital al crear como ejemplo un ejército desesperado de muchachos en moto llevando una hamburguesa o a miles de mujeres cabeza de hogar escurriendo trapeadoras y huyéndole a las pretensiones sexuales del patrón para conservar el puesto.

Las escasas grandes empresas ocupan a la muy poca mano de obra capacitada. El gran porcentaje de la fuerza laboral ha derivado hacia la economía informal y el rebusque generado por el dinero de las economías ilegales, como el narcotráfico y el contrabando. La agroindustria es mínima producto de la realidad latifundista y la violencia en los campos. Las grandes ciudades se han convertido en un cortijo de desplazados al rebusque del trabajo que brinda el microtráfico y los pequeños emprendimientos barriales que el gobierno pretende estimular para fortalecer una economía popular de la mano de nuevas posibilidades en capacitación y conectividad.

En Colombia se permitió que el caos floreciera llegando a un culmen de desigualdad y saqueo en todos los órdenes. Pretender abordar una solución inteligente requiere de diplomacia y sagacidad. No es violentando y sacudiendo. Es evolucionando con calma, educando políticamente y devolviendo al ciudadano pobre y sin oportunidades la posibilidad de una vida mejor, sin casar peleas ni situaciones de revanchismo con los que, a bien o mal, tienen el dinero y la capacidad de generar un cambio.

A la par de la justicia y la búsqueda constante de la paz, el gobierno tiene que establecer un gran pacto con los inversionistas extranjeros y la clase empresarial colombiana.

*Médico Pediatra.