Los paños de agua tibia que el alcalde pondrá al río, son una humillación para las personas que han padecido las inundaciones y en nada solucionan la problemática del afluente.
Wilmar
Jaramillo Velásquez/Opinión/El Pregonero del Darién.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Un día creí
que el entonces candidato a la alcaldía de Apartadó, Felipe Cañizalez escuchaba
y además entendía lo que escuchaba, que era una persona con ganas de apostarle
al desarrollo real de su municipio, pero en muy corto tiempo pude comprobar que
no era más que otro de los charlatanes y embaucadores politiqueros de los que
pululan en la región. Otra vez pequé por tonto, de ingenuo.
Le hablé
de la importancia de iniciar la recuperación del río Apartadó convertido en una
alcantarilla por todos los gobiernos anteriores a los que el afluente siempre
les importó un comino. A todos sin
excepción.
Le expliqué
detalladamente que había que involucrar la academia, la comunidad internacional,
los gobiernos departamentales, nacional, a EPM para que resuelva el tema de las
PTAR; que se requería de un estudio científico para conocer la historia del
río, su comportamiento, devolverlo a los cauces originales, la construcción de
un sin número de obras que ya la ingeniería tiene dispuestas para estos casos.
Le dije
que había que reubicar viviendas a costos muy altos, comprar franjas de tierra
para reforestar su cuenta alta y media y otras obras de embellecimiento en su tránsito
por la zona urbana, para hacerlo atractivo al turismo y armónico con el medio ambiente.
Mientras
estuvo en la pesca de votos fue muy atento, pero ya de alcalde, no me conoce, nunca
me ha visto y hoy termina anunciando con bombos y platillos al lado del inepto gobernador
de Antioquia, un vulgar maquillaje en los sectores donde tiene sus amigotes,
barrio Ortiz y barrio Vélez. Los pobres de los barrios tradicionalmente inundados
que se los lleve el Diablo o la próxima avalancha.
Este
proyecto es de enormes costos, por eso ningún politiquero de los que han gobernado
Apartadó, le han apostado, para esto se necesita un líder con visión de futuro,
que piense en el agua y el oxígeno de las futuras generaciones, por encima de
sus cálculos electorales.
Recuperar
el daño hecho a este río debe ser por etapas, justamente por los altos costos,
requiere planeación de alto nivel, los paños de agua tibia que hoy anuncia el alcalde
se los llevará la próxima avalancha porque son justamente eso, maquillaje, pero
el fondo del problema no se aborda.
Es muy seguro
que este maquíllale le permita al mandatario tomarse una foto efímera, muy
bonita para alimentar su ego, tal vez a un lado del narciso gobernador, pero el
problema prevalecerá hasta que llegue a ese cargo un verdadero líder.
Cuando
la casa amenaza ruinas, usted no la puede pintar, tiene que reforzar sus cimientos,
sus estructuras o incluso demolerla, pero pintarla es un chiste y eso es lo que
hará el señor Cañizalez con los nueve mil millones de pesos que invertirá en
ese adefesio. De nada le valió ir a Montería a ver el proceso del río Sinú, no
aprendió nada.
Por perfumes
que le echen a la alcantarilla su olor seguirá brotando y expandiéndose por
todo el municipio, las consecuencias ambientales seguirán creciendo, la amenaza
de nuevas inundaciones seguirá latente.
Priorizar
los barrios Ortiz y Vélez es una gran equivocación, mientras los barrios San Fernando, el Concejo y sus zonas de influencia seguirán en alto riesgo, sometidos
al abandono, esta decisión no es más que una humillación, una bofetada para estas
comunidades, justamente las más vulnerables.
Por
fortuna para Apartadó, este nefasto proyecto político muere aquí, las encuestas
y los análisis más serios indican que no habrá sucesión del trono, una propuesta
que nació con tanta expectativa y esperanza para este pueblo, llega a su
declive, en medio de la arrogancia, la soberbia y las grandes frustraciones.

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