La cultura debería ser el primer tema dentro de la agenda de los candidatos a la presidencia. Lamentable que los periodistas no pregunten nada por el tema, ni siquiera simulan saber algo del tema.
Por: Diego Calle Pérez. (1) /EL PREGONERO DEL DARIÉN
![]() |
| Diego Calle Pérez |
Claudia
Hakim, dícese de directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, pregunta a los
candidatos presidenciales por el programa de cultura y nadie responde, porque
ni ella tiene respuesta, más bien está preocupada por el presupuesto del museo
de la gran inmensa minoría como diría Álvaro Castaño Castillo. Así como la
directora de tan emblemático museo pregunta, los muchos “nadies” de la cultura
nacional también preguntan a los candidatos presidenciales que puede pasar:
¿con el Ministerio de Cultura?
La
cultura tan olvidada y tan rezagada en un país que hizo más con un instituto
con menos presupuesto, que con un ministerio. Hoy, muchas ciudades intermedias,
la lista es larga, tienen presente dentro del presupuesto, la cultura, para
desarrollar programas transversales en las diferentes casas acondicionadas para
los gestores culturales. Aunque el presupuesto es pírrico y se trabaja con las
uñas.
La
cultura debería ser el primer tema dentro de la agenda de los candidatos a la
presidencia. Lamentable que los periodistas no pregunten nada por el tema, ni
siquiera simulan saber algo del tema. Siempre preguntan por salud, vivienda y
educación. Nunca conectan la educación a la cultura y pareciera esté tema no
existe dentro del conjunto del presupuesto nacional. No se les ocurre
preguntar: ¿quién puede ser el ministro de Cultura? Tan poco relevante es,
Colombia ha tenido dos ministras de Cultura negras y nadie comenta nada.
Pareciera no existen.
La
historia de Colombia pareciera ni se escribe en la cultura, todo es una rueda
suelta que gira de acuerdo a los intereses que buscan manipular, no hay
programas que se puedan institucionalizar, las dificultades para gestionar un
festival musical, un festival de pintura, un encuentro de danzas, un concierto
de una orquesta municipal, no cuenta muchas veces con el presupuesto necesario
y lo poco que se hace es por la buena voluntad, dedicación y constancia de los
que sienten la cultura por su vida personal, que a su vez es su vida
profesional.
El
panorama cada día se complica más, los presupuestos se reducen y se transfieren
del ministerio de hacienda a otro de los rubros para defensa y ni siquiera para
educación, la situación es tan compleja que, con razón, ninguno de los
candidatos a la presidencia, nadie habla de cultura.


