El ambiente político es tenso y los candidatos luchan por convencer al electorado: ¿cuáles son sus estrategias y qué deben hacer para evitar la derrota?
Por Andrés Segura*/Razón Pública/ Análisis se la noticia
No
muchos cambios
La elección presidencial se aproxima y la intención de voto parece ser estable: las campañas de los candidatos no han tenido los efectos deseados, pues ha cambiado poco la intención de voto durante las seis semanas posteriores a las consultas interpartidistas.
Semana financia
y publica una encuesta del Centro Nacional de Consultoría en la cual, en su
última versión, puede comprobarse el escaso movimiento en la intención de voto.
Esta encuesta se produjo tres semanas después del anterior estudio de opinión,
y sus resultados sugieren un posible techo en varias candidaturas.
La
plataforma recetas Electorales y la firma Colombia Risk Analysis, hicieron un
ejercicio estadístico para comparar de manera rigurosa las diferentes
encuestas, de forma más frecuente y sopesando los sesgos inevitables de cada
medición. En ellas se ve la misma tendencia.
Lento pero seguro
Gustavo
Petro aumentó su preferencia entre 5 y 10 puntos (dependiendo de la encuesta
que se tome) inmediatamente después de las elecciones legislativas, tal vez
gracias a sus excelentes resultados en la consulta y los de su coalición en las
parlamentarias. Aun así, ese aumento de la intención de voto en su favor en la
primera vuelta es más bien modesto frente a las expectativas.
Los
escándalos de las últimas semanas no han afectado su campaña: entre ellos se
destacaron la idea del “perdón social” y el riesgo por los procesos judiciales
de Piedad Córdoba. Inclusive, ya se habla de que el candidato goza del “efecto
teflón”. Con todo esto, la posibilidad de ser víctima del establecimiento
tampoco le ha servido para tomar un nuevo impulso.
Agrupando a los de siempre
Federico
Gutiérrez tuvo el gran salto después de la consulta, pues logró recoger un gran
porcentaje de votantes dispersos antes del 13 de marzo. Así superó la barrera
de los 20 puntos, pero desde ese momento no ha convencido a nuevos votantes.
Conviene
resaltar que ese rango entre 20 y 25 puntos es muy similar al porcentaje del
electorado que en los últimos años se ha declarado como de ‘derecha’. Esto es
congruente con su mensaje de consolidar el discurso institucional y
conservador, como el apoyo a las fuerzas militares, frente a las críticas de
Gustavo Petro.
Gutiérrez
también busca capturar votantes de centro con la escogencia de Rodrigo Lara
como fórmula vicepresidencial, pero esta estrategia no parece haberle frutos
inmediatos. Se puede pensar que el candidato espera una votación suficiente en
la primera vuelta para pasar a la segunda y dejar la tarea de crecer para las
semanas subsiguientes. Pero para ese momento tal vez sea demasiado tarde.
Los perseguidores
Sergio
Fajardo y Rodolfo Hernández se mantienen alrededor del 10 % sin síntomas
de crecimiento. El primero habría sido víctima de las disputas dentro de la
coalición Centro Esperanza, que debilitaron el mensaje de esperanza como una
alternativa al conflicto que significan los candidatos Petro y ‘Fico’. Se ve,
inclusive, que el poco crecimiento de Petro ha sido a costa de Fajardo.
Rodolfo
Hernández está pagando el precio de abandonar el tablero durante poco menos de
un mes, pues no había podido reingresar al debate en las semanas siguientes a
la consulta. Aun así, mantiene las cifras previas a las legislativas, lo cual
puede ser un buen síntoma, pero no encuentra la fórmula para crecer.
La
diferencia amplia entre los dos punteros y los demás candidatos, sumada al
antagonismo atractivo para la opinión que promueven las campañas de Petro y
Gutiérrez, entre el miedo a una izquierda anacrónica o la venganza hacia una
institucionalidad corrupta, hace que el espacio para que avancen Fajardo y
Hernández sea muy limitado.
La segunda vuelta
En
las encuestas ya se exploran los escenarios posibles en una segunda vuelta, e
incluso algunos mensajes de campaña se centran en esta posibilidad,
especialmente las que lideran, pues así cierran el imaginario electoral para el
votante.
Pero
las preguntas sobre intención de voto en la segunda vuelta no son un
diagnóstico claro; sucede lo mismo que antes de las consultas, cuando se hacían
preguntas sobre la primera vuelta. Aun así, estas preguntas dan señales acerca
de las tendencias generales del voto. La última del Centro Nacional de
Consultoría ofrece insumos adicionales para este análisis, al preguntar sobre
posibles migraciones de votos de los candidatos.
Los
estudios de opinión desafortunadamente no han medido bien los efectos de los
candidatos a la vicepresidencia, ya que normalmente tienen un papel secundario
en las campañas.
Llama
la atención que las cifras de Petro en segunda vuelta no varían dependiendo de
quién sea su rival. Esto querría decir que el candidato ya alcanzó su techo de
crecimiento, algo que también explicaría su lento crecimiento a partir de las
consultas. Esta idea alimenta el temor en su campaña de que se repita el
escenario de 2018 en segunda vuelta y se consolide el “miedo” a Petro.
Gutiérrez
es el más cercano a Petro en los números en una eventual segunda vuelta. Pero
al mismo tiempo es el candidato que menos votos recogería entre los votantes de
los demás candidatos. Eso lo deja en una posición vulnerable: buscar repetir la
fórmula de Duque (los votos contra la izquierda, o Petro), pero sostenido por
la imagen negativa del gobierno que termina representando, quiéralo o no.
Fajardo
es el candidato que más votos recogería en segunda vuelta, pero se percibe
inviable ante la escasa baja votación que recibió en la consulta y la poca
reacción en las encuestas. Ahora tiene una disyuntiva: ¿quiere recuperar los votos
que disputa con Petro o va por los de Fico que no está creciendo? Esa es una
decisión clave, y muy difícil de tomar, que definirá el norte de su campaña en
el mes que queda.
Finalmente está Hernández, quien tendría que meterse en el juego, ampliar su escenario cómodo de redes sociales y perseguir la confrontación, que es la línea que le ha funcionado. El problema es saber a quién o contra qué confrontar en un escenario polarizado; su ventaja es su afinidad con la polémica.
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| Foto: Registraduría Nacional - Las encuestas ya están preguntando sobre posibles escenarios de segunda vuelta, e incluso, los mensajes de varias campañas se cierran a ello. |
Los vicepresidentes
"Los estudios de opinión desafortunadamente no han medido bien los efectos de los candidatos a la vicepresidencia, ya que normalmente tienen un papel secundario en las campañas"
Pero
con esto dejan de lado el análisis del fenómeno de Francia Márquez, quien ha
renovado el debate electoral colombiano, algo que confirma la ventaja
abrumadora que les lleva a sus rivales en la encuesta del Centro Nacional de
Consultoría. Su presencia es un síntoma de que nuevos actores, lenguajes y
representaciones llegaron para quedarse en la política colombiana.
Entender
cómo ella irrumpió en la conversación política, representando a los ‘excluidos’
(los nadie) y proponiendo nuevas agendas y formatos son puntos que merecen
estudiarse, pero que muchos desconocen tanto desde la academia como desde sus
contrincantes. Ella le dio un impulso a la campaña de Petro (con muchas
dificultades durante el proceso); hay que ver si alguno de los otros candidatos
podrá simular, al menos en parte, ese fenómeno.



