Al distanciarse de su coalición inicial de gobierno, es de esperar que el mandatario gira abiertamente hacia los postulados de la izquierda.
El timonazo
En
entrevista con El País de España, dijo el presidente Petro que “el
cambio es más difícil de lo que pensábamos”.
Esta
frase resume bien el choque entre la posibilidad de cumplir las promesas de
campaña y la realidad de una democracia que, aunque llena de vicios, ha
mantenido la separación de poderes o el control del Congreso y de los jueces
sobre las pretensiones del Ejecutivo.
La
fortaleza de esta democracia significa que los cambios deben realizarse en el
marco constitucional y como resultado de acuerdos con los partidos políticos.
La
entrevista con El País se produjo días después del discurso del
primero de mayo desde el balcón del Palacio de Nariño y ante a cientos de
ciudadanos que lo vitoreaban, cuando Petro oficializó la ruptura con los
partidos tradicionales.
La
ruptura de la coalición de gobierno comenzó a producirse a raíz de las trabas
que surgieron del Congreso para la compra de tierras destinadas a cumplir el
acuerdo con las FARC. Pero la crisis estalló con motivo de las objeciones de
los partidos Liberal, Conservador y de la U al proyecto de reforma de la salud,
en repetidas ocasiones, los voceros de estos partidos habían declarado que la
ministra Carolina Corcho no incluía los cambios acordados con el presidente o
el ministro Alfonso Prada.
Al
distanciarse de su coalición inicial de gobierno, es de esperar que el
mandatario gira abiertamente hacia los postulados de la izquierda. Su nueva
estrategia consistiría en:
*búsqueda
de apoyo popular,
*confrontación
con el establecimiento político y económico,
*uso de su
capacidad oratoria para impulsar las reformas deseadas, y
*equipo ministerial de su confianza.
El cambio de ministros
La
ruptura de la coalición culminó con la salida de dos de los ministros más
moderados, José Antonio Ocampo y Cecilia López, a quienes se sumaron Carolina
Corcho y Alfonso Prada, debido seguramente a que no habían manejado bien las
relaciones con el Congreso y los partidos tradicionales.
"La ruptura de la coalición de gobierno comenzó a producirse a raíz de las trabas que surgieron del Congreso para la compra de tierras destinadas a cumplir el acuerdo con las FARC. Pero la crisis estalló con motivo de las objeciones de los partidos Liberal, Conservador y de la U al proyecto de reforma de la salud, en repetidas ocasiones, los voceros de estos partidos habían declarado que la ministra Carolina Corcho no incluía los cambios acordados con el presidente o el ministro Alfonso Prada"
Los dos
nuevos ministros, además de la preparación y la experiencia, tienen la
particularidad de poder hablarle con firmeza al presidente. Quizás esta
confianza los convertirá en los polos a tierra que necesita el gobierno para no
distanciarse demasiado de las fuerzas políticas tradicionales y los poderes
económicos del país.
Vale
resaltar el nombramiento de Luis Fernando Velasco, quien deberá recuperar la
gobernabilidad perdida tras la ruptura de la coalición de gobierno. Para eso
tendrá que restablecer las relaciones con los partidos tradicionales— y además
profundizar en la división del partido Liberal—; según ha dicho Velasco, cerca
de dieciocho representantes a la Cámara han manifestado la intención de
apartarse de las directrices de César Gaviria, férreo opositor de las reformas
del presidente Petro.
El futuro de las reformas
Por ahora, la fragmentación de la coalición no ha pasado factura. El gobierno logró hacer aprobar el Plan Nacional de Desarrollo sin mayores dificultades. Pero el verdadero impacto se verá esta semana, cuando se reanude el debate de la reforma de la salud y comience a discutirse la reforma laboral.
En lo
que respecta a la primera, el ministro Jaramillo tendrá que retomar el diálogo
con las distintas bancadas, con las agremiaciones de EPS e IPS, con la academia
y con los pacientes, todos ellas maltrechas por el errático manejo de su
antecesora.
"Si logra reestablecer la confianza de estos sectores, el ministro podrá consolidar una reforma que realmente se concentre en los problemas del sistema. También, será fundamental que el ministro evalúe los contenidos de la ponencia, ya que la mayoría de los cambios ya se encuentra en las normas; por este motivo, hay que centrarse en la reglamentación de lo que ya existe"
Además
de lo anterior, el ministro deberá evaluar si el trámite de la reforma está
viciado de fondo y/o de forma, ya que la Corte Constitucional podría declararla
inexequible.
Por
encima de todo, Guillermo Alfonso Jaramillo deberá convencer al presidente de
que el sistema no necesita una reforma estructural. Con los cambios e
incentivos adecuados, el sistema de salud puede convertirse en la base de las
reformas sociales que necesita el país. Al construir sobre lo construido, se
evitan salidas en falso, como sucedió recientemente en México.
Si el
gobierno no logra las mayorías parlamentarias, sus reformas no serán aprobadas
con facilidad. Como se vio en las sesiones de la reforma de la salud, una
coalición débil facilita la actuación de una red clientelista que desdibuja las
intenciones de cambio del primer gobierno de izquierda en Colombia.
Si
logra reestablecer la confianza de estos sectores, el ministro podrá consolidar
una reforma que realmente se concentre en los problemas del sistema. También,
será fundamental que el ministro evalúe los contenidos de la ponencia, ya que
la mayoría de los cambios ya se encuentra en las normas; por este motivo, hay
que centrarse en la reglamentación de lo que ya existe.
Este
problema podría llevar a que Petro recurra a las movilizaciones sociales y a
apariciones públicas. Al depender de su oratoria, el presidente poco a poco se
distanciará de los acuerdos con los diferentes estamentos políticos, lo cual
daría pie a mayor polarización y afectará la economía del país.
En
conclusión, el discurso de Petro el 1 de mayo creó incertidumbre sobre el
futuro del gobierno. Aunque ha tratado de alivianar sus declaraciones, el
panorama aún es difuso. Su mayor reto será tener una reacción madura,
respetuosa y reflexiva que evite la radicalización del ejecutivo. Al recuperar
la cohesión de su coalición, aumenta la probabilidad de que sean aprobadas las
reformas sociales que Colombia necesita.
![]() |
| Giovanni Jiménez Barbosa |




