sábado, 27 de mayo de 2023

Es ahora o nunca

El capitalismo se detuvo en una realidad de narcotraficantes y terratenientes que desencadenaron una cultura de la ilegalidad.

Por: Luis Fernando Uribe*/Opinión/ el Pregonero del Darién

Médico/Luis Fernando Uribe
Es tan poderoso y sólido el entramado de corrupción, narcotráfico y política en Colombia que tiene la capacidad de absorber gobiernos, críticas, debates y mesas de negociación. Todo se convierte en un rabuleo de egos y rabietas alimentados por la vehemencia de ciertos medios de comunicación, donde las noticias de cada día giran en torno a anécdotas que más obedecen a salvaguardas de privilegios personales que a una verdadera ética periodística.

Tan bien estructurada está la urdimbre que su movimiento es cíclico y redundante: todo sigue igual y la comedia reinicia con los mismos protagonistas. Sólo los resultados de la actual gestión dirigirán la oportunidad de que el país inicie un tránsito hacia otra realidad acorde con nuevos tiempos de inclusión y diálogo.

Estamos cansados de lo mismo, de la misma rutina que trata de recrearse con nuevos sainetes. Lo verdaderamente importante trata de ser desacreditado con las ya conocidas tácticas de manipulación del miedo, reforzando la fatalidad de lo que nunca podrá ser, de lo imposible; se banaliza el mal, se obvia lo que siempre ha sido para seguir con el viacrucis de un pueblo que es necesario tener en una precariedad de distractores y mala educación. Es la comodidad que brinda la ignorancia. Bien decía Pablo Freire, "la educación no cambia el mundo, pero cambia a las personas que cambiarán el mundo".

Colombia necesita ahora más que nunca un remozón, un cambio hacia otra dirección. El país que se produjo es un país donde un núcleo estrecho se hizo al poder dejando a toda una población desprotegida viviendo de dádivas y rebusque, una clase media cuyo grado de creatividad y educación es mínimo y una propiedad privada en manos de unos pocos que no genera trabajo ni riqueza y que sólo permanece como baluarte de poder improductivo. La transformación de la economía es raquítica de tipo feudal y rentístico.

El capitalismo se detuvo en una realidad de narcotraficantes y terratenientes que desencadenaron una cultura de la ilegalidad, pobreza y caos.

Tratar de educar hacia la liberación creando un diálogo vinculante constante y eficaz, es mandatorio; llegar a las regiones con posibilidades de educación y trabajo es una redención esperada. No hay tiempo para más guerra, es ahora o nunca.

*Médico pediatra.