Más tarde, Gonzalo de Quesada, quien acompañaba al Maestro en Nueva York, le preguntó ` ¿Y por qué una bolsa de sellos?
Por:
Juan Hernández Machado*/Opinión/El Pregonero del Darién
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| Manuel Hermande Machado |
Desde
hace unos cuantos años, en el Círculo Filatélico del Cerro, en la capital
cubana, hemos trabajado con niños de escuelas primarias de la comunidad,
promoviendo la historia mediante la filatelia, o sea, del coleccionismo y
estudio y los sellos postales.
Hasta
ahora el saldo ha sido positivo, no solo por las medallas, premios y
reconocimientos alcanzados sino porque hemos podido ayudar a estos niños, ya
hoy jóvenes y algunos adultos, a ser mejores ciudadanos.
Sin
embargo, como siempre sucede, hay quienes cuestionan esta actividad porque la
misma se separa un poco de lo que es la filatelia tradicional, personal e
individualista como se practica en el mundo entero.
E
independientemente de que no nos molesta asumir responsabilidad por esa bella y
reconfortante actividad en la formación de las nuevas generaciones, creemos
necesario que se conozca la inspiración para llevar a cabo la misma.
Cuando
nuestro Héroe Nacional José Martí se encontraba ya participando en la unidad de
todos los cubanos de bien para formar posteriormente el Partido Revolucionario
Cubano e iniciar la fase final de la lucha por nuestra independencia, encontró
tiempo para dejarle a los niños esa gran obra maestra que fue la entonces
revista `La Edad de Oro`.
En
el último párrafo del primer número, el Maestro incluyó una referencia a una
bolsa de sellos que los niños pudieran cambiar, comprar y trabajar con los
sellos de correos.
Más
tarde, Gonzalo de Quesada, quien acompañaba al Maestro en Nueva York, le
preguntó ` ¿Y por qué una bolsa de sellos`?
La
respuesta, al estilo de Martí, fue rápida y directa. Se conoce que dijo que la
razón era que los sellos postales eran los embajadores más pequeños, que en
ocasiones llegaban a lugares donde le era difícil llegar al hombre, que eran
parte de la educación y la cultura, servían para hermanar a los hombres y eran
un buen instrumento para el conocimiento de la historia.
Y
no hay afirmación más cierta, el sello de correos muestra todas las facetas del
país donde se origina, llega a todos los rincones del mundo y puede allanar
caminos que en ocasiones son difíciles para los hombres sin otra ayuda.
Esta
identificación del Prócer de la independencia cubana con la filatelia se ha
recuperado por parte del Estado Cubano al crear, primero. la
Federación Filatélica Cubana en 1964, y ésta, cumpliendo la política
cultural de nuestro país, promoviendo la filatelia mediante disímiles
actividades, incluyendo la propia emisión de sellos y elementos postales que
contribuyan a conocer mejor la vida y obra de ese genial cubano, José Martí
Pérez.
En
los últimos 10 años se han emitido anualmente series especiales dedicadas a
honrar al Maestro y permiten conocer aspectos diferentes de su vida, tanto en
nuestro territorio nacional como en el exterior, mientras organizaba el Partido
Revolucionario Cubano y aunaba esfuerzos para la Guerra Necesaria de 1895.
Los
`embajadores más pequeños`, como denominara Martí a los sellos de correo, han
contribuido y contribuyen a que los seguidores de esta afición amplíen su
educación y cultura y, en la mayoría de los casos, tengan un mayor conocimiento
de nuestra historia, pues conociendo de dónde hemos venido y cómo, podemos
prepararnos mejor para enfrentar el futuro a fin de mantener el mismo rumbo que
trazara `El Hombre de la Edad de Oro` y que contribuyera hacerlo realidad ese
otro gigante cubano, el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Por
ello, en nombre de nuestros niños y también en el nuestro, solo nos queda
decirles `Gracias, por todo lo que nos aportan.
*Historiador cubano.


