Los generales han abordado la troika en las temidas asonadas del invierno. El verano fue de un azul de humo.
Por:
Juan Fernando Uribe*/Opinión/ El Pregonero del Darién
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| Médico Juan Fernando Uribe |
Tal vez
un oso hibernaba en las estepas cuando la nieve le resultó hostil y el pedernal
sintió el dolor de los antiguos palacios.
Para
los desfiles no bastaron los misiles, y las bombas volvieron a recrear su vejez
de aviones quietos.
Los
zares no esperaron la masacre liberadora, ni los gulags quisieron seguir siendo
espectros de cinematógrafo.
Un
acorazado quiso cruzar los mares y desde su mástil planear otras batallas al
lado del hielo.
Era el
fin de las viejas alquimias para que el sol no muriera lejos de Siberia y las
llanuras alimentaran los ciervos, allá donde antes murió el coraje.
Los generales han abordado la troika en las temidas asonadas del invierno. El verano fue de un azul de humo.
Un velo
cubrirá en un tiempo sin historia el avance del imperio tras la frontera
arrasada.
Y no
podrán las tentaciones de los cruceros por los mares, traer la bonanza después
de que la jauría haya muerto.
*Médico
pediatra.

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