"La droga de la extinción" - como la denomina el presidente- ya se vende a la entrada de las discotecas o en las canchas deportivas y mata cada año cien mil muchachos en Estados Unidos.
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
No deja de producir orgullo que un hombre de carácter, inteligente y profundamente culto, hable por Colombia ante la asamblea de la ONU, es decir, ante el mundo.
Escucharlo y comprender como todo el proceso de extinción que la economía extractiva produce sobre el género humano con la consiguiente tragedia de miseria, desplazamiento y esclavitud, nos sobrecoge y obliga a su vez a que los líderes comprendan que la dimensión en la cual ingresan sus palabras, define el futuro del planeta iniciándose por la extinción de los más débiles, y aceptando que ya la espera terminó y que urge abandonar la actitud guerrerista o la planificación económica dependiente de los combustibles fósiles.
Ese mundo está llegando a su término y en países como el nuestro cuyos gobernantes están acostumbrados a medrar tras los Intereses de multinacionales que alimentan cofradías de políticos corruptos y acaban con el entorno ambiental, debe ya cesar toda acción contaminante y continuar por la senda trazada por el uso de las energías renovables.
Seguir con el carbón y el petróleo es vivir en una prehistoria llena de dinosaurios anacrónicos en los medios, y políticos salvajes sin el más leve tino de cordura y sensatez.
El Plan Nacional de Desarrollo, PND, ya tiene en marcha los procesos para evitar que en el lapso de cincuenta años este país de la belleza se convierta en un erial y sus habitantes alimenten las hordas migratorias hacia los últimos reservorios de agua dulce, y los moradores de las ciudades que aún subsistan - puesto que a las costeras se las llevará el mar como en la peor pesadilla-, tengan aún la esperanza de vivir en ellas disfrutando de los beneficios de una buena planificación.
La voz del presidente alimenta una esperanza y un intento sincero de concientización universal para combatir la crisis climática como un fenómeno inevitable. Ningún dirigente por el sólo hecho de serlo, puede desechar las sugerencias que el primer mandatario hace para salvar la especie, para salvar la vida.
De otro lado el imperialismo sólo lleva a la guerra y a la destrucción. Apoyar a Rusia o a Ucrania sería irrelevante. Los dinerales invertidos en matarnos unos a otros - pobres humanos belicosos y equivocados-, sólo nos conducirá a la muerte para al final deponer las armas y llegar a un acuerdo.
La lucha fallida contra las drogas sólo fortaleció las mafias y ha llenado las cárceles y los hospitales de víctimas pobres. Un millón de muertos y otro tanto -principalmente negros e hispanos-, acaban sus vidas en una celda, y sumado a ello el gravísimo debut de una droga altamente letal como el Fentanilo -antes sólo usada para procedimientos anestésicos o como coadyuvante en la sedación de enfermos terminales- "la droga de la extinción" - como la denomina el presidente- ya se vende a la entrada de las discotecas o en las canchas deportivas y mata cada año cien mil muchachos en Estados Unidos . El panorama no puede ser más desolador.
Otro punto fundamental considerado en su discurso, es la posibilidad de creación por parte de los estados, de políticas públicas con rentabilidad social para defender la dignidad básica y los derechos de los ciudadanos, de ahí que se haga perentorio establecer reformas que hagan cuerpo con el conocimiento necesario y la conectividad complementaria. La inauguración del programa Techno Booth en un barrio popular de Medellín así lo demuestra.
Todavía no creemos que en doce años nadie comprará nuestro petróleo ni el sobrante de carbón que nos dejará El Cerrejón; pero si la energía derivada del Hidrógeno verde o azul, también la producida a partir del agua, el viento y la radiación solar.
Este fin de año entra en funcionamiento la tercera turbina de Hidroituango proyecto rescatado de las manos de la corrupción, de aquellos que vendieron al mejor postor las empresas fundadas por sus abuelos, arrasaron con el patrimonio cultural de una ciudad como Medellín -demoliendo y construyendo barbarismos de mal gusto- y trataron de privatizar los bienes públicos para alimentar rapiñas personales mientras planeaban el zarpazo final a las Empresas Públicas.
La vía de acción es diferente y no es calumniando al presidente ni desacreditando su gobierno. Es creando soluciones urgentes y efectivas. Los científicos son enfáticos en afirmar que aún disponemos de doce años para frenar el proceso de envenenamiento atmosférico que hará irremediable el caos climático y por consiguiente, en los doscientos años siguientes, la extinción de la especie.
Solo las cucarachas serán testigos del paso del hombre sobre la faz de la Tierra cuando traten de devorar los últimos vestigios de las tuberías de los oleoductos y se paséen orondas por los drenajes.
El presidente ha expuesto una realidad mediata y la reafirma en este último discurso.
Nota: En el espacio televisivo Entérese del cambio, se hace referencia a todos logros del actual gobierno y los emprendimientos para lograrlo. Invitamos a ver los adelantos en la producción del Hidrógeno verde y azul, por medio de las plantas instaladas por Ecopetrol. Así mismo la instalación de grandes extensiones de paneles solares, aspas eólicas, generadores de Biomasa y demás proyectos de energías renovables.
El programa se puede ver en el Canal Institucional, Señal Colombia o diferido en la red social YouTube
*Médico Pediatra.

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