Fredy Largo encarna la nueva forma de hacer la política, fuera de llevar la bandera del Pacto Histórico, que acaba de poner 32 mil votos en este municipio.
Wilmar
Jaramillo Velásquez/Opinión/El Pregonero del Darién.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Este
espectáculo que raya con el delito, es el que viene motivando amplios sectores de
la comunidad a sumarse al proyecto que encarna el joven abogado Fredy Largo,
desde las tribunas enarboladas por el Pacto Histórico, hoy en el gobierno y que
en Apartadó logró la no despreciable suma de 32 mil votos en la campaña pasada.
Me dirán
los sabelotodo de la política que esos votos son de Petro y que andan dispersos
en varias campañas. Esos votos son de la inconformidad, de la urgencia de
cambio, de organizaciones sociales, de maestros, amas de casa, estudiantes, de obreros
y desempleados, de una juventud despierta que ya no come cuento a unos partidos
desgastados y descompuestos.
No tiene
sentido que votemos el cambio para elegir a Gustavo Petro presidente y luego en
Apartadó los electores terminen votando por los candidatos de los partidos que
hoy están bloqueando las grandes reformas que impulsa el gobierno del cambio,
las más importantes, la de la salud y la laboral.
Sería
un contrasentido apoyar estos partidos y a sus acólitos en la provincia para
que sigan entorpeciendo el cambio tan anhelado por los colombianos y por los
que Apartadó dio una férrea lucha en la pasada campaña electoral.
Fredy
Largo es un profesional de principios, defensor de la vida hasta la terquedad,
de los recursos naturales, un doliente a capa y espada del río Apartadó, de su recuperación
real y técnica, nada de pañitos de agua tibia.
Fredy
tiene visión de región, visión de futuro y esa es la clave de los gobernantes serios,
de los estudiosos de los macro temas, de los macro proyectos que hoy exigen las
ciudades modernas, un enamorado de la educación, un conocedor de ese tema, listo,
preparado para el debate en el escenario que le planteen.
Tienen
los electores de esta ciudad una gran oportunidad de romper con ese perverso
modelo impuesto por la plata mal habida, donde se llegó al extremo que ya las alcaldías
no las ganan en franca lid, en democracia, sino que las compran con esos
desaforados capitales de dudosa procedencia. Un alcalde de estos ni trabajando
el resto de su vida pagaría con su sueldo el dinero invertido para llegar al
cargo.
Son los
electores los responsables que esto esté ocurriendo, tenemos que castigarlos en
las urnas, es la única forma de evitar que este desastre se siga repitiendo cada
cuatro años, los politiqueros de oficio, que terminan más bien de testaferros y
firmones de sus financistas, saben que Apartadó no tiene una bien desarrollada
cultura política, el voto calificado es muy pobre aún, entonces es fácil llegar
a la comuna con plata, sancochos, guaro y mentiras, para mantener el fortín
electoral.
El
candidato progresista es un muchacho nacido y criado en las entrañas de
Apartadó, con excepcionales conocimientos del territorio, de su ruralidad, con
un contacto permanente con sus campesinos, comprometido con la soberanía alimentaria,
a devolverle al corregimiento de San José de Apartadó, su nombre de despensa
agrícola basada en la diversificación, de volver la mirada al campo.
Es un comprometido
con la paz, sabe que sin ella el desarrollo se estanca, defensor de los
derechos humanos, convencido del emprendimiento como fuerza generadora de
empleo y acérrimo defensor de los recursos naturales. Tiene la gran fortaleza
de contar con el respaldo del Pacto Histórico hoy en el gobierno, para patinar
con éxito los grandes proyectos en materia de salud, partiendo que el actual
mandato dejará un esqueleto de hospital mal armado, mal contratado, con
numerosas falencias el cual hay que terminar, dotar y poner andar para que no se
convierta en un elefante blanco.
"Los únicos responsables de estos lamentable hechos, son los mismos electores. La falta de cultura política y del voto calificado, hacen mella en la democracia"
Apartadó
hace casi veinte años no hace inversiones reales en educación, hace apenas una
semana los niños de la escuela de la vereda La Balsa, a 10 minutos del
perímetro urbano del pueblo, se declararon en desobediencia ante la falta de
simples ventiladores para mitigar el calor en clase, sin agua, sin baños, una
escuela convertida en vergüenza para el gobierno local.
Pese al
exceso de publicidad de la actual administración, Apartadó no es la ciudad que
nos quieren vender, tiene enormes problemas sociales, como los jóvenes en conflicto
que han deteriorado la seguridad y la tranquilidad en amplios sectores del
municipio, donde incluso la propiedad privada ha caído de precio y donde vender
un predio se volvió complicado.
Al tema
del agua potable le vienen poniendo placebos, llegará el momento del colapso y
la sequía y es ahí donde se exige la presencia de un alcalde planificador con
visión de ciudad, de región como Fredy Largo.
Este joven
abogado con su equipo de trabajo, representa con lujo de detalles la tercería
que Apartadó esperaba para hacer frente a esos monstruos del capital, huecos en
ideas, pero forrados en plata, limitados a lo básico, a lo que plantean los
recursos de Participación General de la Nación, las regalías y los recursos
propios, es decir a gastar y girar los dineros ya destinados por la nación y el
departamento. No pasan de ahí, no hay planificación a largo plazo, trabajan la premura
del día día, porque no son planificadores. Son aves de paso, golondrinas de un
solo verano.
Ojalá Apartadó
no desaproveche esta oportunidad de elegir bien, de derrotar esos capitales,
que exhiben y derrochan frente a unas autoridades que siempre han mirado para
el otro, hasta que el mundo se les viene encima como ya ocurrió. Fredy Largo
alcalde sería el cambio desde lo local, para unirlo con el cambio nacional, en equipo
con el gobierno del presidente Gustavo Petro. Apartadó es un pueblo que nunca
ha renunciado a la utopía.
Apartadó-
septiembre-2023.

