domingo, 17 de septiembre de 2023

Inseguridad

No solo entre los desposeídos se regocija el delito, el hambre es su mejor caldo de cultivo, pero los peces gordos medran en clubes y curules, en las piscinas de sus mansiones.

Juán Fernando Uribe Duque*/Opinión/El Pregonero del Darién.

Médico/Juán Fernando Uribe Duque
Todos los fenómenos incluyendo los sociales tienen una génesis, y por lo tanto el hecho de asumirlos o combatirlos, encierra en sí un conocimiento a fondo como en el caso del delito callejero, o su máxima expresión, cual es la conformación de corporaciones de tipo delincuencial que, como empresas de alta rentabilidad, trabajan en las ciudades y en los diferentes ámbitos del país.

 Claro ejemplo son la empresa delincuencial que construyeron los esquilmadores de Ecopetrol bajo la dirección de un encopetado familiar de la esposa de Pastrana, o los cuarteles de ladrones del erario en alcaldías y agencias del Estado.

Militarizar una ciudad o llevar zafarranchos policiales (Fico) con escándalos, allanamientos, batidas y/o redadas a los barrios populares con el consiguiente balance de injusticias y abusos, incluyendo crímenes y desapariciones, es una política de tierra arrasada solo aplicada en barrios pobres cuya capacidad de expresión política tradicionalmente ha sido muy poca.

 Por fortuna esas críticas que le hace Álvaro Uribe al alcalde Quintero de ladrón e indiferente con la seguridad ciudadana, ya no caen en el saco roto de esos procedimientos horrorosos como la llamada Operación Orión, en donde en contubernio con los paramilitares de don Berna, arrasaron con guerrilleros y decenas de muchachos inocentes que todavía palpitan desde lo más profundo de la Escombrera.

No solo entre los desposeídos se regocija el delito, el hambre es su mejor caldo de cultivo, pero los peces gordos medran en clubes y curules, en las piscinas de sus mansiones o en las pesebreras de sus fincas. Ya no se necesitan conciertos en el Campestre ante los poderosos, mientras demolemos el edificio de Pablo Escobar, tampoco el llanto de más madres por la muerte de sus hijos inocentes. El delito se combate sin el pantallazo del escándalo de un allanamiento, la detención callejera o la intrepidez policial ante las cámaras del noticiero.

*Médico Pediatr