El acuerdo logrado con Fedegán que prometió la venta al Estado de tres millones de hectáreas, se ha quedado en promesas y hasta la fecha sólo se ha logrado la negociación y compra de menos de treinta mil.
Juán
Fernando Uribe Duque*/Opinión/El Pregonero del Darién.
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
(La farsa de los medios)
Ante la
pregunta del periodista sobre los bloqueos y la posible intromisión de
infiltrados diferentes a los campesinos, y haciendo clara referencia al talante
delincuencial de las llamadas guardias campesinas que bloquean, secuestran y
asesinan según suposiciones muy reiterativas por parte del periodista, la
ministra entró a aclarar que el gobierno siempre ha garantizado la protesta y
ha abierto los canales de diálogo en las Asambleas Campesinas para debatir y
escuchar las problemáticas de este sector de la población con el fin de dirimir
conflictos y pactar soluciones muchas veces relacionadas con la tenencia de la
tierra y los daños que ciertas empresas extractivistas ocasionan en el entorno.
De inmediato, y como poseído por un mecanismo de activación histérica, el entrevistador, director del noticiero, empieza a vociferar que "lo respetara, que no colocara en su boca palabras que jamás ha pronunciado, que no pusiera en riesgo su vida ante el pueblo, que no le pegara un blanco en la espalda a todos sus compañeros" y estos a su vez, haciendo caso omiso a una fingida ecuanimidad y sumándose a su jefe, alimentaron el coro en una gritería grotesca más acorde a los descalabros sentimentales de una estrepitosa telenovela. Un escándalo que hasta a la misma ministra sorprendió cuando, acto seguido, el periodista le cierra el micrófono y bajo un tinte de insulto suspende de tajo, aparentemente "ofendidísimo" la entrevista.
El
insulto al gobierno no pudo haber sido mayor.
Luego, pidiendo sofocadas excusas y haciendo cuerpo con sus compañeros de la mesa, se propaga en improperios aduciendo una gran incompetencia de parte de la funcionaria, en referencia a la poca ejecución del presupuesto y haciéndola responsable de un activismo político sin ninguna responsabilidad ajena al mero hecho de mantener lo que ellos dicen es una narrativa demagógica y sin contenido práctico.
Pero
nada más lejos de la realidad.
Incidir
en una problemática agraria en un país con seis millones de campesinos
desplazados y con otro tanto - o más - de hectáreas de tierra fértil despojada
-ahora en manos del 1% de la población-, es una tragedia para un país que
pretende un desarrollo industrial decente y acorde con las necesidades.
El
acuerdo logrado con Fedegán bajo la representación del señor Lafourie quien
prometió la venta al Estado de tres millones de hectáreas, se ha quedado en
promesas y hasta la fecha sólo se ha logrado la negociación y compra de menos
de treinta mil. En lo que respecta a la activación de los bienes decomisados
por la SAE a los narcotraficantes y otros en extinción de dominio, el trabajo
de recuperación y entrega a los campesinos apenas empieza con gran efusión
dadas las dificultades por recuperar estos activos muchas veces en manos de
políticos o de los mismos dueños iniciales asociados con funcionarios corruptos
o "madrinas" cercanas a dirigentes políticos de primera línea. Ha
sido tanta la corrupción y el despojo, que al terminar el primer año de gobierno
apenas se está exponiendo toda una realidad de saqueo y delito que dio al
traste con un desarrollo económico armónico y que, por el contrario, hizo que
sola una pequeñísima franja social se desarrollará dejando en el abandono y la
penuria al resto del país.
Solo un
15% de la población- si acaso- ha tenido posibilidades de educación, servicios
adecuados, acceso a la tierra y a una vida digna. Por ello, el nuestro es el
país más inequitativo de Latinoamérica y uno de los más injustos del mundo.
Pero el periodista en su pataleta irrespetuosa sólo pretende insultar a la
ministra de agricultura y denigrar del gobierno, sumándose a todo el desastre
mediático que han pretendido montar para desacreditar al presidente editando a
discreción y descontextualizando el reportaje que le hicieron a su hermano en
donde queda en el aire el sin sabor de una posible enfermedad mental que no
existe y el abrazo mafioso desde las cárceles como generador de su triunfo
electoral.
Son los
resultados de una buena gestión los únicos factores que impedirán que la
maledicencia de los medios contrarios al gobierno logren su cometido; también
el accionar decidido en los medios alternativos, en las redes y en los canales
públicos como Señal Colombia, el Canal Institucional, el Noticiero RTVC y
Colombia Hoy en You Tube-todos los días de 6 a 9-.
Así
mismo los programas de opinión liderados por periodistas jóvenes y grupos de
comunicadores de vanguardia ajenos a los intereses económicos de los dueños de
las grandes cadenas, quienes, en contubernio con los grandes capitales
manejados por las EPS y los fondos privados de pensiones, están dando la guerra
en el Congreso para que el negocio de la salud no desaparezca y continúen
recibiendo los 81 billones que el gobierno les gira cada año.
Tienen mucho que perder quienes tienen el país fragmentado y postrado.
Rotular al gobierno de incompetente y al presidente de enfermo mental asociado con mafiosos, es una falacia que se cae de su propio peso. Basta con apreciar el accionar profesional del primer mandatario para concluir que no es ningún discapacitado, por el contrario, es la primera vez en Colombia que tenemos un presidente con la valía intelectual y el compromiso por el bienestar de su pueblo, y no es populismo ni burda demagogia, es un verdad tangible, pues lo vemos a diario inmerso en todas las problemáticas del ciudadano de a pie, del campesino, de los diferentes gremios en el país o fuera de él poniendo siempre en alto el nombre de Colombia, lo que se ha reflejado en un aumento de la inversión extranjera, un incremento ostensible del turismo, en la baja sostenida del dólar, la disminución del desempleo, la baja de los intereses en el sector financiero, la reactivación de las economías populares diferentes a las derivadas del lavado de activos del narcotráfico.
El
respeto por la soberanía marítima y de fronteras, el compromiso con la
juventud, los subsidios para educación, la renta básica para adultos mayores
desarraigados y madres cabeza de hogar, los proyectos de modernización de
carreteras, vías terciarias y ferrocarriles -que olvidamos por hacer negocio
con trasnacionales vendedoras de tracto camiones en un país sin carreteras-, el
aumento de la producción interna sustituyendo importación de alimentos en un
país de vocación agraria, programas alimentarios lejos de negociados con
empresas corruptas.
Programas
sociales de prevención, promoción y educación, lucha decidida contra el
narcotráfico y las disidencias guerrilleras implementando el diálogo, el
sometimiento a la justicia con acuerdos tendientes a proteger al campesino y
terminar con la guerra. Sustitución verdadera de cultivos y programas de
reinserción social, educación y productividad dentro del incentivo popular de
la economía a cultivadores de coca y delincuentes urbanos.
El
gobierno está logrando una estructura y está peleando por construir una nueva
historia, otra que incluya como ciudadanos con derechos y deberes a toda una
población excluida que ha estado sobreviviendo a una posibilidad peligrosa de
degradación (por algo ya Colombia es la capital del reggetón y de toda esa
cultura mafiosa degradadora de la mujer y la vida)
Hay un
cambio que está aquí y ahora, y es de tal intensidad que produce en periodistas
como Luis Carlos Vélez de la FM, esa pataleta histérica y estrambótica, que
ningún oyente sensato se merece, menos una ministra a tan temprana hora.
*Médico
Pediatra.

