Lo que entonces pareciera una acción revolucionaria duró poco porque Batista de inmediato traiciona a quienes confiaron en él y se pone al servicio de Washington.
Juan Hernández Machado*Opinión/ El
Pregonero del Darién
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| Juan Hernández Machado. |
Y
realmente fue así porque los hechos que provocaron la llamada Revolución
del 33 en nuestro país motivaron que se liquidaran muchos viejos
mecanismos de la República que ya eran obsoletos, y que se iniciaran
transformaciones importantes como fuera la aprobación y promulgación, siete
años después, de la Constitución del 40, la más avanzada que hubo en nuestro
país antes del triunfo revolucionario de 1959.
Pero,
veamos algunos de esos elementos y cuáles fueron las experiencias que nos dejó
este importante acontecimiento político- social.
La
intervención estadounidense de 1898 y el mal trato a nuestros combatientes por
la independencia; la facilitación de que naciese la república con un presidente
que gozaba del favor de Washington, la imposición de la Enmienda Platt a
nuestra Constitución- que facultaba a Estados Unidos a intervenir en Cuba cada
vez que considerara afectados sus intereses-, unido a la corrupción de
sucesivos gobierno y al envejecimiento, cansancio y decepción de los cubanos
que habían luchado en el siglo XIX por ver a Cuba libre, posibilitaron que
fueran nuevas generaciones, con una fuerte participación de intelectuales y
estudiantes universitarios, quienes pasaran al frente en la lucha por tener una
Cuba digna para todos.
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| Foto/Wikipedia) |
En
1922, el destacado líder estudiantil Julio Antonio Mella, crea la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU) y en 1925, también con la participación de
Mella, se funda el primer Partido Comunista de Cuba (PCC).
El
general Gerardo Machado asume la presidencia en 1925 con un programa que visto
desde afuera era bueno (casas, caminos y escuelas, formaban parte de sus
promesas) pero que lejos de terminar con la corrupción existente, la profundizó
aún más y de presidente se convirtió en dictador, al traicionar su promesa de
no reelegirse, perpetuándose en el poder. Cumpliendo órdenes de Machado
asesinaron a Mella en México en 1929.
Ya
en 1933 el pueblo cubano no aguantaba más la peor crisis económica del país hasta
ese momento. El gansterismo político estaba a la orden del día y los militares
de diferentes rangos y facciones se enfrentaban entre ellos. Y entonces, desde
su lecho de muerte y como dirigente respetado del Partido Comunista, Rubén
Martínez Villena alienta a la acción y dirige la huelga general que contribuyó
al derrocamiento del dictador Machado.
Muchos
pensaron que ese sería el fin de todos los sufrimientos.
Solo
que la inexperiencia no tuvo en cuenta la intervención de la representación de
nuestro “querido y bien ponderado” vecino del norte. Desde la embajada de los
Estados Unidos, en contubernio con las llamadas fuerzas vivas del país- los
representantes de la alta burguesía nacional- y de los militares, se designa a
Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, el hijo del Padre de la Patria, para que
comenzara a dirigir los destinos del país el 13 de agosto de 1933.
Céspedes
aguantaría solo tres semanas para enfrentarse a la llamada Sublevación de los
Sargentos, el cuatro de septiembre, al frente de la que se encontraba el que
fuera sargento taquígrafo Fulgencio Batista y Zaldívar.
Los
sargentos aceptan un gobierno colegiado de cinco miembros, que recibiera el
nombre de La Pentarquía, entre los que se encontraba el destacado
político cubano Ramón Grau San Martín. Esta no llegó a gobernar ni una semana
porque el gobierno estadounidense no le dio tampoco su bendición, eliminan a
los otros miembros y dejan al frente del gobierno cubano a Grau San Martín,
dando paso al llamado Gobierno de los Cien Días.
Como
aspecto positivo del cambio está la incorporación a dicho gobierno de Antonio
Guiteras Holmes, amigo personal de Villena y admirador de las posiciones de
Mella, quien logra que se adopten numerosas medidas progresistas y populares
entre el 10 de septiembre de 1933 y el 15 de enero de 1934. Batista había
quedado como Jefe del Ejército, ya con los grados de coronel.
Pero,
como es lógico, los organizadores de todo este proceso no podían permitir que
las cosas se les fueran de las manos con tantas medidas progresistas, y con el
consentimiento del cónsul yanqui en La Habana, Batista destituye al gobierno
provisional e instaura en el poder al coronel Carlos Mendieta.
Fue
el período conocido en nuestra historiografía como Caffery (Jefferson Caffery,
nombre del cónsul yanqui)- Batista- Mendieta, que durante 1934-35 se convirtió
en una amenaza para los trabajadores cubanos por el alto nivel de represión que
impuso, fundamentalmente contra la huelga general de 1935.
Guiteras
se opuso, pasó a la clandestinidad y cuando se preparaba para salir hacia México
junto al revolucionario venezolano Carlos Aponte, fue masacrado por las fuerzas
de Batista en el Morrillo, provincia de Matanzas.
Pero
no se resolvieron todos los problemas del pueblo cubano y, como en espiral,
volvió posteriormente el incremento de la corrupción y el bandidismo desde
posiciones gubernamentales, los que motivaron una intensa lucha de poder. Es en
ese momento cuando, temeroso de perder en las nuevas elecciones, Fulgencio
Batista da el golpe de estado en 1952.
Afortunadamente
en esa oportunidad, rompiendo todos los cánones anteriores y con una proyección
política nueva y diferente, el joven abogado Fidel Castro Ruz, se propone la
verdadera liberación del país mediante una lucha armada con pleno apoyo popular
y después de varias etapas- ataque fallido desde el punto de vista militar a
dos cuarteles en el oriente del país, juico y prisión, exilio, regreso para
iniciar una lucha armada en las montañas y campos con el apoyo de la lucha
clandestina en las ciudades- derroca a la dictadura el primero de enero de
1959.
¿Qué
experiencias les dejó la revolución que se fuera a bolina en el 30 a los
revolucionarios de los años 50?
La
primera fue la necesidad de lograr la unidad de todas las fuerzas progresistas.
En este caso se hizo bajo la dirección de una dirigencia no comprometida con la
politiquería de antaño, el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) del compañero Fidel.
El
ejemplo final más claro fue el contubernio del general Cantillo- quien en un
encuentro con Fidel a fines de diciembre de 1958 le había prometido que las
fuerzas no tan comprometidas con Batista en La Habana reconocerían los logros y
el role del Ejército Rebelde. Sin embargo, al llegar a la capital cubana, en
contactos con representantes de las fuerzas vivas y de la embajada yanqui,
trabajó para que se creara una Junta que se encargara de los destinos de Cuba a
la salida de Batista el 31 de diciembre de 1958.
Consciente
de la estratagema, el Comandante en Jefe, desde la heroica Santiago de Cuba,
denunció el hecho, dando a conocer el intercambio de mensajes entre los dos
donde se demostraba la doble moral de Cantillo, y convocó a la huelga general
hasta que los verdaderos revolucionarios no controlaran el país completo… e
inició su marcha hacia la capital del país.
En
ese llamado al pueblo cubano el primero de enero de 1959, Fidel diría: “
La Revolución no se realizó en el 33 y fue frustrada por los
enemigos de ella. Esta vez la Revolución tiene al pueblo
entero, tiene a todos los revolucionarios, tiene a los militares
honorables. ¡Es tan grande y tan incontenible su fuerza, que esta
vez el triunfo está asegurado!”
“¿Qué
pasó cuando el machadato? Pues que también un general de Machado dio
un golpe y quitó a Machado, y puso a un presidente que duró 15 días; y vinieron
los sargentos y dijeron que aquellos oficiales eran responsables de la
dictadura de Machado, y que ellos no los respetaban. Creció la
efervescencia revolucionaria y expulsaron a los oficiales. “
“No
habrá más golpes de Estado, no habrá más guerra, porque por eso nos hemos
preocupado, de que no ocurra ahora como cuando Machado. Estos
señores, para hacer más parecido el caso de la madrugada de hoy con el caso de
la caída de Machado, aquella vez pusieron a un Carlos Manuel, y ahora pusieron
a otro Carlos Manuel.
A
90 años de aquella revolución soñada que se fuera a bolina, los cubanos nos
sentimos orgullosos de que en 1959 no ocurriera lo mismo.
Y
aunque el mismo enemigo del pueblo cubano, en el 33 y ahora, ha tratado y trata
por todos los medios posibles de ahogarnos a través de un férreo bloqueo ya
dura más de sesenta años, de destruir todo lo bueno que se ha logrado en
beneficio del pueblo, nos seguimos enfrentando a las dificultades y
superándolas, junto a Julio Antonio Mella, a Villena, a Guiteras y, por
supuesto, a Fidel.
Esas
son las enseñanzas de nuestra historia. Por ello lo exhortamos, amigo lector, a
que las conozcan a profundidad para que no se deje confundir con las nuevas
versiones tergiversadas, las fake news y las falsas teorías que se fabrican en
las cómodas oficinas de las agencias de inteligencia estadounidenses.
1 Extractos
del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en el Parque
Céspedes de Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 1959. Sitio digital
de Cuba Debate.
*Miembro de la Unión de Historiadores de
Cuba.
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