La pandemia generó importantes disrupciones en el sistema de salud y en la provisión de servicios críticos en los primeros años de vida.
Por: Claudia Jaramillo*/Opinión/El Pregonero
del Darién
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| Aun se siente el coletazo de la pandemia |
Las desigualdades sociales se han aumentado y
se ha creado una mayor brecha tecnológica, económica y educativa difícil de
borrar en estos momentos. Si bien la crisis por COVID-19 ya está más controlada,
sigue causando preocupación por las graves consecuencias que ha venido dejando
en las poblaciones más vulnerables.
De igual manera, la caída en la actividad económica producto de la
pandemia y de las medidas tomadas por los gobiernos para
controlar su avance impactó fuertemente en el empleo, que cayó abruptamente en
2020 y se ha recuperado, en parte y lentamente, desde el año 2021.Entre otros
asuntos importantes, no en vano debemos reconocer que esta sindemia por
COVID-19 ha ofrecido también una oportunidad para
potenciar la investigación e innovación desde la
perspectiva epidemiológica, reivindicando un liderazgo que
incida además en la necesidad de la comunidad científica de aportar soluciones
sobre todo de productos biotecnológicos.
Finalmente, la pandemia generó importantes disrupciones en el
sistema de salud y en la provisión de servicios críticos en los
primeros años de vida, en la necesidad de volcar recursos hacia la contención
de la pandemia y, por el otro, la menor demanda de servicios médicos por las
restricciones a la movilidad y el miedo al contagio, generando además
interrupciones en la atención primaria de la salud, un elemento hoy clave
incluso de cara a la reforma que se está proponiendo.
*Comunicadora periodista, Mg. en Salud
Pública/Comunicaciones Facultad Salud Pública Universidad.
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