jueves, 30 de marzo de 2023

La ambición sin límites de César Gaviria

Llegó a la presidencia de la república en la peor ruina económica y salió forrado en oro, pero su ambición no tiene límites, se le volvió un problema patológico.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/Opinión/ El Pregonero del Darién

Wilmar Jaramillo Velásquez
Si hay un hombre en Colombia al que el Estado le haya dado todos los honores y privilegios juntos, es a César Gaviria Trujillo, dicen sus amigos y detractores que siempre ha estado en el lugar perfecto a la hora de hacerse con el poder, como el día que recibió de un niño asustado las banderas del inmolado Luis Carlos Galán y terminó en la Casa de Nariño.

Parlamentario, ministro, secretario General de la OEA, en dos periodos y presidente de la república, su ambición por el poder no tiene límites, se adueñó del lánguido Partido Liberal al que arrastró a las miserias más deplorables del clientelismo, lo destruyó desde adentro, en aras de hacer negocios para su familia y sus amigotes. Hoy en vez de un Partido Liberal, hay tres.

Gaviria es un hombre hábil, pero a la vez torpe, cuando pudo permanecer en el pedestal que el mismo construyó con el desmedido poder que ha ostentado, prefirió la puerta de atrás, la de las componendas, de la tramoya, de la microempresa personal, a lo que redujo el viejo y fuerte Partido Liberal, que no es más que escombros en ruina moral.

Sus paisanos en Pereira recuerdan perfectamente como arruinó la familia y derrochó la herencia haciendo política, su gran pasión, pero también tienen claro que salió forrado en otro del cargo y no propiamente sumando su sueldo y otras gabelas que concede el poder a estos afortunados colombianos.

Derrotado el “glorioso partido” como le decía su militancia, Gaviria armó una microempresa con un pelotón de congresistas que lo siguen ciegamente, dóciles, huecos, aferrados a las migajas que les tira como a perros falderos.

Con este negocio armado, se ha dedicado los últimos años a extorsionar presidentes, a apoyar o tumbar reformas sin medir el impacto social del colectivo, sino la defensa de sus intereses y la de sus socios políticos, los grandes empresarios de la salud, las mega pensiones donde aparece justamente la él, a industriales.

Con el sol a sus espaldas, con los años haciendo mella en su desvencijada humanidad, ya desaparecidos todos los rasgos de estadista que en alguna ocasión ostentó, Gaviria se hunde solito en un vulgar lodazal clientelista, en un terreno fangoso que el mismo labró.

La historia lo recordará no como el hombre de la OEA, de los debates parlamentarios o el risaraldense que ocupó el Solio de Bolívar, sino del mezquino que se alió con otros personajes de su misma y peor calaña para hundir las profundas reformas con las que la mayoría de los colombianos hemos soñado toda la vida.

Al lado de los políticos de siempre, los  socios del Frente Nacional, sus coequiperos, los conservadores y los oportunistas  reductos derrotados en democracia  en las urnas, el Centro Democrático,  la cloaca  de Cambio Radical y de la U, preparan una macabra alianza  supuestamente para derrotar a Petro, cuando van a  derrotar es al país de  la desigualdad y van a favorecer a los grandes  tentáculos del poder empresarial, banquero y económico  con los  que  han gobernado durante más de dos centurias.

El pueblo se debe organizar en una gran muralla de contención y propinarles a estos mercaderes de lo público una verdadera paliza en las urnas, será la única forma de frenar sus ambiciones, de demostrar dónde está el verdadero poder popular.

¿Por qué Colombia tiene que cargar con el lastre de unas momias vivientes, como Álvaro Uribe, como Pastrana, como César Gaviria y el mismo títere de Iván Duque, impidiendo el desarrollo normal de la política, poniéndole el palo en la rueda al gobierno, cuando justamente intenta hacer lo que ellos se negaron hacer?

El pueblo es el único que tiene la respuesta en las urnas, unidos en una sola voz para sacar del ruedo político a estas mafias, con un verdadero voto de castigo, el voto de la dignidad.

Urabá-marzo/2023.

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