viernes, 17 de marzo de 2023

El espinoso camino de paz con el ELN

Esta organización guerrillera jamás volverá a tener una posibilidad de negociación política digna, como jamás podrá acceder al poder por la vía de las armas.

Wilmar Jaramillo Velásquez/Opinión/El Pregonero del Darién

Wilmar Jaramillo Velásquez
No lo digo yo, lo dijo Fidel Castro, “la lucha armada en América Latina ha perdido su vigencia” y agregaba el hábil zorro de la revolución cubana, “no se tomarán el poder con las armas”, Castro sabía perfectamente de lo que hablaba, pero pocos lo escucharon.

Cuántos muertos nos habíamos ahorrado en Colombia con la FARC y el mismo ELN, de haber atendido el llamado del curtido guerrillero, pero no, nos concentramos en la muerte y en la utopía de derribar la dictadura liberal-conservadora a punta de escopeta.

Recuerdo cuando comenzó la negociación con el M-19, la molestia del EPL, el ELN y las FARC, por esos días Antonio Navarro apaciguando los ataques y las acusaciones de “vende patrias”, que le llovían dijo que, tarde que temprano estos otros grupos buscarían la paz.

No estaba equivocado, luego siguieron los pasos del M-19, el EPL y las FARC y hoy están sentados en la mesa los señores del ELN y el gobierno, buscando salidas decentes para parar la guerra.

Los “Elenos” tienen razón y mucha en su férrea desconfianza hacia el establecimiento, el uribismo busca por todos los medios sepultar cualquier asomo de paz, casi arruinan los descomunales esfuerzos de Santos con las FARC, entramparon dirigentes, desfinanciaron los fondos de paz y como si esto no bastara, dirigieron estos recursos a la guerra, los re-direccionaron a la Policía y el Ejército para seguir azuzando la guerra. Más de 300 excombatientes asesinados luego de firmar la paz y entregar las, armas; los desarmaron para luego matarlos en una cacería que se extendió por todo el país.

Todo esto asusta al ELN y lo viene conduciendo por un camino arrogante y soberbio, rebosante de desconfianza, lo limita a mostrar acciones de paz, a meterle ganas al proceso y ese es un gran error estratégico, la búsqueda de la paz, exige otro tipo de estrategias muy diferentes a la guerra y esta guerrilla parece no entender esto, pese a tantos intentos frustrados para llegar a un acuerdo con el gobierno nacional.

El ELN, está desaprovechando esta ocasión única y feliz como diría José Acevedo y Gómez, tras el Grito de Independencia, el presidente Petro se está jugando acá todo su capital político sin importarle, a contracorriente con una oposición visceral, violenta, amante de la guerra del despojo, del enriquecimiento fácil, pero ellos no quieren entender.

Estamos frente a una güerilla ortodoxa, anclada en el pasado, cuyos máximos comandantes fundadores han muerto de viejos en la montaña, cuya cúpula ha sido poco golpeada por la fuerza pública, como sí ocurrió con otros grupos; con dominio territorial en pocas regiones, con unos mandos actuales, viejos y desgastados, especializados en la supervivencia, pero con muy pocos progresos militares y políticos.

Esto sumado a una apatía de la juventud por ingresar a sus filas, los muchachos de hoy ven pocas oportunidades para irse al monte a echar tiros, no hay renovación de cuadros y los existentes van saliendo por sustracción de materia.

El ELN no puede perder esta oportunidad para hacer una reingeniería al lado de la paz, también sería una bofetada a esa extrema derecha que los quiere ver en la guerra, hoy están frente un gobierno único, totalmente distinto a los que han enfrentado en más de medio siglo de confrontación armada, al que no pueden culpar de los fracasos anteriores.

En resumen, una oportunidad de oro que no se les volverá a presentar en medio siglo, si es que en realidad quieren llegar a un acuerdo de paz, porque si sus intenciones es seguir en una guerra inútil, hasta desaparecer por inercia, por sustracción de materia, entonces adelante, esa sería la otra alternativa.

Antonio Navarro es un tipo práctico, curtido en la guerra, la paz y la política, le aconsejó a las FARC que no colgaran tanta letra menuda a los acuerdos, que el gobierno les cumpliría un 30% de lo pactado y se desgastaron años en letra menuda. Ojalá el ELN, se aferre a las líneas gruesas.

El no haber comenzado la implementación de los acuerdos a tiempo, permitió el embate de la extrema derecha que hizo un daño irreparable a la paz.

De otro lado, los negociadores del gobierno no se pueden desgastar cazando peleas con los contradictores a la paz, si a Sergio Jaramillo ex comisionado de Santos, se le fue la lengua despotricando del proceso con los “Elenos”, también se le fue a Iván Cepeda, un hombre caracterizado por su ecuanimidad y coherencia, la pelea no es por ahí.

Queremos ver al ELN firmando la paz, en la plaza pública ayudando a construir un país con mayores oportunidades para todos como lo soñaron, Camilo Torres Restrepo, Domingo Laín Sáenz, Manuel Pérez Martínez, los hermanos Fabio, Manuel y Antonio Vásquez Castaño, en los mejores momentos de esta guerrilla. Que, al ELN, no se le pase el tiempo afinando los instrumentos, como a los malos músicos.

Urabá/marzo/2023.