Esta organización guerrillera jamás volverá a tener una posibilidad de negociación política digna, como jamás podrá acceder al poder por la vía de las armas.
Wilmar
Jaramillo Velásquez/Opinión/El Pregonero del Darién
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Cuántos
muertos nos habíamos ahorrado en Colombia con la FARC y el mismo ELN, de haber
atendido el llamado del curtido guerrillero, pero no, nos concentramos en la
muerte y en la utopía de derribar la dictadura liberal-conservadora a punta de
escopeta.
Recuerdo
cuando comenzó la negociación con el M-19, la molestia del EPL, el ELN y las
FARC, por esos días Antonio Navarro apaciguando los ataques y las acusaciones
de “vende patrias”, que le llovían dijo que, tarde que temprano estos otros grupos
buscarían la paz.
No
estaba equivocado, luego siguieron los pasos del M-19, el EPL y las FARC y hoy están
sentados en la mesa los señores del ELN y el gobierno, buscando salidas
decentes para parar la guerra.
Los
“Elenos” tienen razón y mucha en su férrea desconfianza hacia el establecimiento,
el uribismo busca por todos los medios sepultar cualquier asomo de paz, casi arruinan
los descomunales esfuerzos de Santos con las FARC, entramparon dirigentes,
desfinanciaron los fondos de paz y como si esto no bastara, dirigieron estos
recursos a la guerra, los re-direccionaron a la Policía y el Ejército para
seguir azuzando la guerra. Más de 300 excombatientes asesinados luego de firmar
la paz y entregar las, armas; los desarmaron para luego matarlos en una cacería
que se extendió por todo el país.
Todo
esto asusta al ELN y lo viene conduciendo por un camino arrogante y soberbio,
rebosante de desconfianza, lo limita a mostrar acciones de paz, a meterle ganas
al proceso y ese es un gran error estratégico, la búsqueda de la paz, exige
otro tipo de estrategias muy diferentes a la guerra y esta guerrilla parece no
entender esto, pese a tantos intentos frustrados para llegar a un acuerdo con
el gobierno nacional.
El
ELN, está desaprovechando esta ocasión única y feliz como diría José Acevedo y
Gómez, tras el Grito de Independencia, el presidente Petro se está jugando acá
todo su capital político sin importarle, a contracorriente con una oposición visceral,
violenta, amante de la guerra del despojo, del enriquecimiento fácil, pero ellos
no quieren entender.
Estamos
frente a una güerilla ortodoxa, anclada en el pasado, cuyos máximos comandantes
fundadores han muerto de viejos en la montaña, cuya cúpula ha sido poco golpeada
por la fuerza pública, como sí ocurrió con otros grupos; con dominio territorial
en pocas regiones, con unos mandos actuales, viejos y desgastados, especializados
en la supervivencia, pero con muy pocos progresos militares y políticos.
Esto
sumado a una apatía de la juventud por ingresar a sus filas, los muchachos de
hoy ven pocas oportunidades para irse al monte a echar tiros, no hay renovación
de cuadros y los existentes van saliendo por sustracción de materia.
El
ELN no puede perder esta oportunidad para hacer una reingeniería al lado de la
paz, también sería una bofetada a esa extrema derecha que los quiere ver en la
guerra, hoy están frente un gobierno único, totalmente distinto a los que han
enfrentado en más de medio siglo de confrontación armada, al que no pueden
culpar de los fracasos anteriores.
En
resumen, una oportunidad de oro que no se les volverá a presentar en medio
siglo, si es que en realidad quieren llegar a un acuerdo de paz, porque si sus
intenciones es seguir en una guerra inútil, hasta desaparecer por inercia, por
sustracción de materia, entonces adelante, esa sería la otra alternativa.
Antonio
Navarro es un tipo práctico, curtido en la guerra, la paz y la política, le aconsejó
a las FARC que no colgaran tanta letra menuda a los acuerdos, que el gobierno
les cumpliría un 30% de lo pactado y se desgastaron años en letra menuda. Ojalá
el ELN, se aferre a las líneas gruesas.
El
no haber comenzado la implementación de los acuerdos a tiempo, permitió el
embate de la extrema derecha que hizo un daño irreparable a la paz.
De
otro lado, los negociadores del gobierno no se pueden desgastar cazando peleas
con los contradictores a la paz, si a Sergio Jaramillo ex comisionado de Santos,
se le fue la lengua despotricando del proceso con los “Elenos”, también se le
fue a Iván Cepeda, un hombre caracterizado por su ecuanimidad y coherencia, la
pelea no es por ahí.
Queremos
ver al ELN firmando la paz, en la plaza pública ayudando a construir un país
con mayores oportunidades para todos como lo soñaron, Camilo Torres Restrepo, Domingo
Laín Sáenz, Manuel Pérez Martínez, los hermanos Fabio, Manuel y Antonio Vásquez
Castaño, en los mejores momentos de esta guerrilla. Que, al ELN, no se le pase
el tiempo afinando los instrumentos, como a los malos músicos.
Urabá/marzo/2023.

