En marzo, el mes del agua, exploramos algunas iniciativas regionales que buscan proteger las fuentes hídricas y generar conciencia sobre la importancia de consumir y gestionar el agua de manera (más) responsable.
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| Foto: EPM |
Felipe Guerrero, director de Cuenca
Verde, explica que, además de sumar esfuerzos y centralizar recursos, las
alianzas por el cuidado del agua son claves porque concentran múltiples
visiones del territorio y la construcción conjunta de soluciones:
“La gestión integral del agua y la biodiversidad
implica acciones concretas como acuerdos voluntarios con campesinos para
proteger bosques que le aportan seguridad hídrica a toda la región. Este es un
programa muy importante porque demuestra acciones en campo de protección y de
restauración de bosques, y ahora también tiene un componente de prácticas y
producción sostenible en armonía con el medio ambiente”.
Dos datos de María del Pilar Restrepo Mesa, jefe de la Unidad de Conservación del Agua EPM, sirven para entender la magnitud del proyecto: desde 2013 han logrado 566 acuerdos de conservación en el departamento que suman 6.286 hectáreas con acciones de conservación o restauración. Por cuenta de estas acciones, a la fecha hay más de 880 nacimientos de agua protegidos, lo que aporta a la seguridad hídrica de más de cinco millones de personas.
Asunto de corresponsabilidad
El Ministerio de Ambiente explica la
gobernanza del agua como “la capacidad de organización y respuesta que tienen
los actores del territorio para actuar en función de la Gestión Integral del
Recurso Hídrico” y también para gestionar los conflictos alrededor del agua.
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| Foto EPM |
“Para el cuidado común del agua hay
programas de ciencia ciudadana que dan una visión más amplia de cómo cuidar,
preservar y mitigar el uso del agua y por supuesto articularse a las políticas
nacionales del Ministerio de Ambiente en diálogo con las autoridades
ambientales. Hay redes de voluntarios que aportan información en tiempo real
sobre los cuerpos de agua y redes de monitoreo”.
Para Guerrero, de Cuenca Verde, más allá
de hacer un uso racional, es clave una ciudadanía informada que pueda exigirle
a las instituciones soluciones frente a los problemas:
“Es relevante el conocimiento de las
cuencas hidrográficas, tanto donde vivimos como aquellas que nos abastecen de
agua y que están por fuera del Valle de Aburrá. Un aporte importante como
ciudadanos es partir del conocimiento de nuestros recursos: cómo están
distribuidos en el territorio, de los problemas presentes y de las diferentes
formas de optimizar su aprovechamiento para el buen uso colectivo”.

