Aparece la posibilidad de elegir un rector que provenga de afuera, lo que, por no tener así vasos comunicantes con el establecimiento Universitario, tendría mayor libertad para maniobrar.
Luis Alfonso Ossa B./ Opinión/El Pregonero del Darién
| Médico/Luis Alfonso Ossa B. |
Las
plazoletas y los pasillos de ciudad universitaria parecen más bien una sucursal
del Paseo Bolívar en los bajos del viaducto del Metro. un mercado persa, dirían
otros, es lo que se ha ido consolidando en nuestro campus donde solo deberían
expresarse actividades eminentemente relacionadas con la cultura.
En días
pasados conoció la comunidad universitaria un sólido y descarnado texto escrito por el Profesor Sebastián Gómez
(“Festejar la Lumpen Universitas”) donde con mucho valor y entereza el autor fotografió con las palabras ese
mercadillo que cada día coge más fuerza consolidándose sin que haya
reacción opositora por parte de
autoridad alguna académica pero
tampoco gubernamental, con el agravante
que a la sombra del Mercadillo Persa, en un principio pero hoy ya desparpajadamente a la luz pública y sin ambages, ha florecido allí y con mucha fuerza un
mercado
creciente de micro tráfico de estupefacientes, el mismo que le ha
infringido a la vida universitaria un
sin número de expresiones delictuales que han venido dando al traste con la
otrora bucólica tranquilidad de la vida cotidiana en ciudad universitaria.
Creemos
que estos últimos años han sido una prueba de fuego para las administraciones
de nuestra Alma Mater sin que hayan logrado diseñar siquiera una política
medianamente clara para ponerle coto al deterioro interno del orden cotidiano
en campus universitario.
Por eso
entonces aparece la posibilidad de
pensar en elegir un rector que provenga
de afuera, lo que por no tener
así vasos comunicantes con el
establecimiento Universitario actual
tendría mayor libertad para
maniobrar con la autoridad e independencia suficientes para emprender el diseño, dentro de lo estatutariamente
permitido, de una sólida estrategia para
que la Universidad pueda enfrentar el grave problema de seguridad interna que
ese deterioro lumpenesco, del que habla el escrito del profesor y que le ha
infringido tanto daño ya a la vida
cotidiana universitaria pueda
finalmente ser superado.
Creo
que estas ideas ameritan un debate descarnado que permita a la comunidad
universitaria, respaldada por supuesto por la sociedad toda, decidir con
propiedad si tiene o no sentido pensar en un personaje invitado de afuera del
Alma Mater como futuro rector.
