Chambonadas administrativas como esta con los Juegos Panamericanos deterioran la figura del primer mandatario.
Por:
Juán Fernando Uribe Duque /Opinión/ El pregonero del Darién
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
Lo cierto es que hubo improvisación y al parecer un afán demagógico en demostrar que también las negritudes y los deportistas podrían acceder a puestos dentro de la administración pública, sin la más mínima experiencia. Sus declaraciones ante los medios son ambiguas y confusas dando por sentado que existió incompetencia e improvisación en su gestión y nombramiento.
La confirmación a última hora de un comité barranquillero para la realización de los Juegos Panamericanos de manos del Clan Char también refleja una avidez y un afán por administrar las justas sin haber hecho la gestión previa de la consecución y entrega del adelanto de los cuatro millones de dólares (o tal vez ocho, pues nadie se pone de acuerdo) para dar por sentado el compromiso y la otorgación de la sede a Barranquilla.
Al parecer Iván Duque sugirió un Conpes que no se cumplió y todo fue un mal manejo administrativo y una puesta en escena de última hora de un comité de amigos y politiqueros para administrar a su amaño los más de 500 millones de dólares que entrarían para financiar los juegos e iniciar el negocio, pues además de colmar hoteles y escenarios deportivos, la reactivación económica generaría grandes ganancias
Muchos
dicen que el dinero estaba y que el alcalde Pumarejo no lo giró, que le
correspondía a la ciudad y no al ministerio, etc. De todas maneras, la sede se
perdió así Luis Alberto Moreno, Laura Saravia y el canciller Leyva con la ayuda
del presidente de Chile quieran hacer esfuerzos de última hora.
Pero,
¿por qué el presidente sabiendo de la supuesta importancia del certamen no se
apropió desde un principio por lograr la sede? ¿Es tanta la animadversión al
Clan Char que no les acolitó el negocio? ¿Existen frentes de acción más
importantes en que invertir el dinero (que para un gobierno no es mucho) y
dejar a la capital del Atlántico sin los juegos y exponer al país ante el
ámbito internacional como un ente que no genera confianza y desprecia un
certamen de tal magnitud? ¿Es más el resentimiento contra las élites políticas
del Atlántico acusadas de delitos electorales y derroche del erario en obras
suntuosas, que el compromiso de una buena administración lejos de represalias
de tipo personal?
Decíamos
al principio de los debates que uno de los peligros del talante personal del
presidente es el de gobernar con afanes de retaliación política que aún en sus
discursos se evidencian y que por obligación debe superar en bien de su imagen
y del éxito de su gestión, más ahora cuando los amos del poder económico
quieren sentarse y pactar acciones que respalden las reformas que se
desarrollan con buenos augurios en el Congreso.
Chambonadas
administrativas como esta con los Juegos Panamericanos deterioran la figura del
primer mandatario y dan pie para que los pocos argumentos que la oposición
tiene en su contra sigan poniendo obstáculos y magnifiquen mediáticamente algo
que se pudo manejar con diplomacia desde un principio; o sino fijémonos como
Alex Char baja la cabeza pidiendo consideración a la vez que logra liberar de
la cárcel a su hermano Arturo por “vencimiento de términos”.
Vergonzoso.

