Pero la guerra está perdida y a quien más beneficia es a la clase dirigente que se lucra de ella para las campañas políticas.
Jaime
Bedoya Medina/Opinión/ El Pregonero del Darién
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| Abogado/Jaime Bedoya Medina |
El
diagnóstico es certero, aunque falta la peor, la corrupción. Eso sí, callan
frente a las causas. Entre las alternativas de solución tiene que aparecer el
uso legítimo y riguroso de la fuerza del Estado; pero, este mecanismo no puede
ser absoluto y menos único.
Si unos pocos no se hubieran apoderado de lo que Dios entregó por igual a todos los hombres, no habría tantas desigualdades que compelen a muchas personas a salirse de madre por el instinto de supervivencia.
Las cárceles, no son un centro de resocialización, salvo para los que tienen la fortuna de ir a purgar sus execrables delitos en centros vacacionales cinco estrellas como son las casas fiscales o las guarniciones militares y de policía, con excelentes bibliotecas, centros de esparcimiento, gimnasios, amplias salas para recibir visitas, piscinas, caballerizas y todo lo imaginable para resocializarse de verdad.
¿Malo eso? No. Pero, para los demás, sólo horrendos calabozos donde
muchos están muertos en vida. El narcotráfico, es un flagelo que golpea
inmisericordemente a toda la sociedad.
Pero
la guerra está perdida y a quien más beneficia es a la clase dirigente que se
lucra de ella para las campañas políticas. Al desatarla se ponen muertos a
montón en los países de la periferia, arrasa sus tierras, infiltra las
instituciones y corrompe sin miramientos, mientras que ni en USA ni en Europa
detienen capo alguno.
En
Colombia murieron todos los valientes que lo enfrentaron: Rodrigo Lara Bonilla,
Luis Carlos Galán, Enrique Low Murtra, magistrados, jueces, muchos políticos
decentes y candidatos presidenciales. Lo mismo que pasó en Estados Unidos por
los años veinte con la prohibición del alcohol, hasta cuando las autoridades
entendieron que ese negocio tan lucrativo era mejor legalizarlo y controlarlo.
Como
decía Antonio Caballero, si no ensayan el único camino: la justicia social,
nunca nuestra amada América tendrá futuro. Reclaman un Fujimori o un Bukele y
pueden llegarles con otro Videla o Pinochet, pero sin justicia social, unida a
la obvia represión, no hay futuro.
Ya
tuvimos personajes siniestros: Laureano Gómez, Turbay Ayala y Uribe Vélez. ¿Qué
pasó? Miseria, represión, desplazamientos, falsos positivos, acumulación de
poder y dinero en unos pocos.
Una
diputada ecuatoriana dijo que a muchos de esos muchachos que delinquen, les
negaron cupo en los colegios por no tener con qué pagar.
*Ese
ignorante de Milei confunde socialismo liberal con socialismo marxista que,
ciertamente fue un desastre y no creemos en ese engendro.
*No
entiendo cómo el presidente le dejó la campaña en la costa atlántica a ese
bobazo y corrupto Nicolás.
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