En
este conflicto tienen el mismo valor las pérdidas palestinas como las de los
civiles de Israel y de otras nacionalidades que han perecido producto de las
acciones militares de ambos bandos.
Juan
Hernández Machado*/Análisis de la noticia/El Pregonero del Darién.
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"El derecho a la existe nía del Estado Palestino" |
Y
efectivamente, en el caso palestino tenía que romperse. La organización Hamás,
que controla la Franja de Gaza desde el año 2007, desencadenó la Tormenta de
Al-Aqsa, que sorprendió a las fuerzas de defensa y de inteligencia de Israel y
les asestó un golpe sensible.
Porque
no se podía continuar aguantando la ocupación israelí, el bloqueo a Gaza, el
asesinato de sus mejores hijos, las groseras violaciones de sus lugares
sagrados, el incumplimiento total de las resoluciones internacionales que
abogan por el establecimiento de un Estado Palestino, al igual que naciera
Israel en 1948.
No
hay nada más terrible en la vida que la impotencia. Uno dialoga, denuncia,
trata de buscar solución al problema, hasta llega a hacer alguna concesión en
un momento determinado con la esperanza de que termine el sufrimiento… y
también se cometen errores. Pero cuando todo eso falla y el problema sigue sin
resolverse, la impotencia se va convirtiendo en desesperación.
Especialmente
cuando el problema no es algo sencillo, sino que tiene que ver con la vida de
millones de personas y ese es el caso del hermano pueblo palestino que durante
más de 70 años vive como un paria, pero sin que realmente se resuelva su
existencia legal en la tierra que le pertenece.
Llevamos
varios días escuchando informaciones y viendo reportajes, fotos, declaraciones
diversas sobre el ataque “terrorista” que hicieran los militantes de Hamás a
Israel y las brutales acciones que cometieron.
Hasta
algunos estadistas que se precian de seguir tendencias progresistas se han
sumado al coro encabezado por el Estado sionista, el gobierno de los Estados
Unidos y sus aliados para condenar a Hamás.
La
respuesta israelí, como es lógico, no se hizo esperar, porque no es una
respuesta en sí sino que es la continuación del actuar del gobierno sionista en
su intención de acabar con el pueblo palestino.
Y
digo pueblo palestino y no hago distinción entre Hamás y otros grupos porque
los centenares de niños y mujeres que han muerto producto del bombardeo israelí
contra la Franja de Gaza no eran militantes ni dirigentes de Hamás y todos
forman parte del pueblo palestino, no importan las ideas e inclinaciones que
tengan, y todos son un objetivo declarado del gobierno de Israel.
En
nuestros trabajos, publicados en este sitio, “Palestina sigue necesitando de
nosotros” del 10 de febrero y “Llueve sobre mojado, hay que actuar…y rápido”,
del 11 de junio, exponíamos la historia de sufrimiento de este pueblo, la
violación por parte de Israel de todos los acuerdos internacionales que
proclaman el derecho de los palestinos a tener su hogar en su tierra, al igual
que lo tienen los israelitas desde 1948.
El
apoyo incondicional del gobierno de los Estados Unidos a Israel, y a todas sus
agresiones, asesinatos, ultraje a los centros sagrados palestinos y otros
ocurridos en los últimos años, sin que nadie exija a Israel detener su actuar
y, en el mejor de los casos, se logra una resolución en el seno de las Naciones
Unidas que todos sabemos para qué sirven…para amontonar papeles porque Estados
Unidos y sus aliados las cumplen cuando les conviene y cuando no, es como si no
existieran.
Prueba
de ello son todas las resoluciones aprobadas desde la década de los años 40 del
siglo pasado y que no se han cumplido. Lo peor es que nada sucede.
Tan
es así, que hace pocos días una resolución propuesta por Rusia para que ambas
partes en el enfrentamiento- Hamás e Israel- hicieran un alto al fuego que
permita ayudar a los cientos de miles de civiles de ambas partes, y
fundamentalmente los palestinos, que están siendo afectados, no prosperó, no
fue aceptada, simplemente porque el distinguido gobierno estadounidense y sus
aliados no lo consideraron conveniente.
Algunos
piden ahora a Hamás y a Israel, que demuestra lo que hemos dicho anteriormente.
A Hamás le piden entregar a los rehenes que secuestraron- tal vez el arma
principal que tengan en estos momentos- y a Israel que garantice condiciones
humanitarias para los civiles palestinos, pero no le piden que detenga sus
bombardeos y destrucción total de las infraestructuras de vida en la Franja de
Gaza, ni que se olvide de la cacareada ofensiva terrestre que hasta el Sr.
Biden ha considerado que podría ser contraproducente.
La
cobertura de prensa- como es lógico procedente de los principales medios del
Estado de Israel y occidentales- es bastante similar a la que se desató después
del inicio de la operación militar rusa en Ucrania en febrero del año pasado.
Y
a más de un año de aquel conflicto vimos como todas las acusaciones contra
Rusia se diluyeron, simplemente porque eran mentiras. De la misma forma que
tuvieron que admitir que las supuestas armas de destrucción masiva en Iraq no
existían y fueron un pretexto para agredir a este país; de forma similar a la
admisión de que el síndrome de los ruidos molestos a los diplomáticos
estadounidenses en La Habana, supuestamente causado por Cuba o por otros con la
anuencia de los cubanos, no tenía una base sólida y se descartó como tal, solo
sirviendo de pretexto a la administración de turno en Washington para
incrementar las medidas punitivas contra Cuba con el fin de ahogar a su
población y que ésta destruya a la revolución.
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| Juan Hernández Machado |
Estamos
seguros que todo lo que se ha divulgado para convertir a Hamás y a los
palestinos en general en el demonio que hay que exterminar de una vez y por
todas, se diluirá y la verdad saldrá a relucir.
Esto
para no hablar de las constantes agresiones recientes del Estado sionista a
Siria y al Líbano, utilizando las más variadas excusas. Con esto se pretende
crear un caos en la zona que permitan a sus amigos yanquis venir al rescate.
Fíjense que de inmediato un grupo de batalla de portaviones llegó al área y se
apresta el envío de otro, mientras que por avión han comenzado a llegar
sucesivamente abastecimiento militar para las fuerzas armadas de Israel.
Mientras
esto ocurre de forma expedita, largas hileras de camiones con ayuda humanitaria
para los palestinos a quienes les cortaron agua, energía eléctrica y lo tienen
bajo un asedio atroz, procedente de Egipto, se encuentran detenidas por falta
de autorización de las autoridades israelitas
En
este conflicto tienen el mismo valor las pérdidas palestinas como las de los
civiles de Israel y de otras nacionalidades que han perecido producto de las
acciones militares de ambos bandos.
Tal
vez si se quiere encontrar el responsable de la primera acción negativa,
partiendo de la experiencia de los cónclaves internacionales para resolver este
problema tendríamos que esperar otros 70 años y quizás para entonces no haya
pueblo palestino que defender.
Por
ello, como han expresado las autoridades cubanas y de otros países de nuestra
área y el mundo, la solución a este problema tiene que ser justa y duradera y
por ello se debe hacer basado en la creación de los dos Estados que fue
aprobada en 1947 para que el pueblo palestino pueda ejercer su derecho a la
libre determinación y a tener su propio Estado, libre e independiente dentro de
las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital.
Es
la hora de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cumpla con sus
obligaciones y que el resto de los países del mundo les exija a sus miembros,
sobre todo a los que han bloqueado durante estos 70 años el cumplimiento de lo
acordado, la tan necesaria acción.
De
lo contrario, podremos ser testigos de un resultado muy desagradable con la
pérdida de centenares de miles de vidas. Palestina sigue necesitando de
nosotros, y ahora más que nunca.
Miembro
de la Unión de Historiadores de Cuba*/octubre 2023.
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