Se le vino el andamiaje a tierra al Centro Democrático y por supuesto reaccionan arremetiendo contra la majestad de la justicia.
Luis
Alfonso Ossa/opinión/El Pregonero del Darién.
| Médico/Luis Alfonso Ossa B. |
Vimos
entonces como no se puso en vilo nuestra democracia por la determinación del
Tribunal de Cundinamarca y antes por el contrario, se abrió así de
nuevo la puerta de la esperanza de que la justicia colombiana si
está en condiciones de empezar a evacuar el montón de procesos
contra el Sr. Álvaro Uribe engavetados precisamente por el temor al caos
político en que entraría Colombia, con el cual nos tenían amenazados los
uribistas, si los jueces cumplieran con su deber de investigar, juzgar y
condenar a Uribe, si el debido proceso así lo amerita.
Se le
vino el andamiaje a tierra al Centro Democrático y por supuesto reaccionan
arremetiendo contra la majestad de la justicia al sugerir que el gobierno Petro
está metiendo la mano en los procesos debidamente instaurados por esa justicia contra
el expresidente Álvaro Uribe.
Por
supuesto que los uribistas respetan la justicia cuando esta precluye los
procesos contra su jefe, pero hoy que la determinación del Tribunal de
Cundinamarca no le favorece al Señor Del Ubérrimo, ahora esa justicia
sí que está manipulada.
Quedó
al descubierto que la amenaza terrorista con la que atemorizaban a
los jueces para coartar cualquier determinación contra Álvaro Uribe, solo
era una narrativa en el discurso de unos cuantos fanáticos incondicionales que
como buen caudillo el expresidente ha ido adiestrando en su vida pública.
Está el balón ahora en la cancha de la Fiscalía y lo que menos le quedaría bien al fiscal Barbosa, con las maletas ya preparadas para dejar su cargo, sería proponer una tercera preclusión del caso Uribe.
¿De nuevo Operación Orión?
¿Puede
estar segura la sociedad medellinense cuando entre quienes aspiran a gobernarla
en los próximos 4 años el candidato más opcionado de ganar las elecciones ha
venido concitando apoyos de los sectores más recalcitrantes de Medellín, así
como el de una extrema derecha que no descarta el uso de la violencia
desconociendo el debido acato constitucional
al uso exclusivo de las armas por parte del Estado?
Y como si todo esto fuera poco, ahora nos
vienen a mostrar como una gran conquista de ese candidato el que los veteranos retirados
y reserva activa de la fuerza pública, se vuelcan a darle el respaldo incondicional
a ese mismo personaje.
¿Qué le
espera entonces a la convivencia ciudadana en Medellín durante el eventual
gobierno de Fico Gutiérrez, cuando el respaldo mayoritario, a su eventual
futuro alcalde, estará sostenido por fuerzas de facto seguramente dispuestas a
hacer cualquier cosa para mantener la seguridad democrática?
Tiempos
aciagos por venir tendrá nuestra ciudad con el triunfo del mediocre de Fico,
quien además de estar cooptado por la gran oligarquía antioqueña que reconquistaría
ese poder perdido con Quintero, hay además grandes indicios, hoy asordinados,
que señalan sospechosos vasos comunicantes con sectores delincuenciales de
nuestra ciudad.
¿Será
que a Medellín le tocará sufrir en lo sucesivo reediciones de aquella tenebrosa
operación Orión que convirtió la escombrera en un cementerio más de falsos
positivos?
