lunes, 9 de octubre de 2023

No incendiaron el país

Se le vino el andamiaje a tierra al Centro Democrático y por supuesto reaccionan arremetiendo contra la majestad de la justicia.

Luis Alfonso Ossa/opinión/El Pregonero del Darién.

Médico/Luis Alfonso Ossa B.
Ese revolcón político por el llamado a los estrados judiciales del imputado Álvaro Uribe Vélez, como corresponde a cualquier colombiano que se haya puesto por fuera de la ley, era lo que estaba en el deseo de los obsecuentes seguidores del Colombiano Ejemplar, pues el país se dio cuenta que apenas eran unos pocos, de los que aún siguen a Uribe, los que pensaban que la nación entraría en caos con el llamado a juicio al expresidente.

Vimos entonces como no se puso en vilo nuestra democracia por la determinación del Tribunal  de Cundinamarca  y antes por el contrario, se abrió así de nuevo la puerta de la esperanza  de que la justicia colombiana si está en condiciones  de empezar a evacuar el montón de procesos  contra el Sr. Álvaro Uribe engavetados precisamente por el temor al  caos político en que entraría Colombia, con el cual nos tenían amenazados los uribistas, si los jueces cumplieran con su deber de investigar, juzgar y condenar a Uribe, si el debido proceso así lo amerita.

Se le vino el andamiaje a tierra al Centro Democrático y por supuesto reaccionan arremetiendo contra la majestad de la justicia al sugerir que el gobierno Petro está metiendo la mano en los procesos debidamente instaurados por esa justicia contra el expresidente Álvaro Uribe.

Por supuesto que los uribistas respetan la justicia cuando esta precluye los procesos contra su jefe, pero hoy que la determinación del Tribunal de Cundinamarca no le favorece al Señor Del Ubérrimo, ahora esa justicia sí que está manipulada.

Quedó al descubierto que la amenaza terrorista con la que atemorizaban a los jueces para coartar cualquier determinación contra Álvaro Uribe, solo era una narrativa en el discurso de unos cuantos fanáticos incondicionales que como buen caudillo el expresidente ha ido adiestrando en su vida pública.

Está el balón ahora en la cancha de la Fiscalía y lo que menos le quedaría bien al fiscal Barbosa, con las maletas ya preparadas para dejar su cargo, sería proponer una tercera preclusión del caso Uribe.

¿De nuevo Operación Orión?

¿Puede estar segura la sociedad medellinense cuando entre quienes aspiran a gobernarla en los próximos 4 años el candidato más opcionado de ganar las elecciones ha venido concitando apoyos de los sectores más recalcitrantes de Medellín, así como el de una extrema derecha que no descarta el uso de la violencia desconociendo el debido acato constitucional   al uso exclusivo de las armas por parte del Estado?

 Y como si todo esto fuera poco, ahora nos vienen a mostrar como una gran conquista de ese candidato el que los veteranos retirados y reserva activa de la fuerza pública, se vuelcan a darle el respaldo incondicional a ese mismo personaje.

¿Qué le espera entonces a la convivencia ciudadana en Medellín durante el eventual gobierno de Fico Gutiérrez, cuando el respaldo mayoritario, a su eventual futuro alcalde, estará sostenido por fuerzas de facto seguramente dispuestas a hacer cualquier cosa para mantener la seguridad democrática?

Tiempos aciagos por venir tendrá nuestra ciudad con el triunfo del mediocre de Fico, quien además de estar cooptado por la gran oligarquía antioqueña que reconquistaría ese poder perdido con Quintero, hay además grandes indicios, hoy asordinados, que señalan sospechosos vasos comunicantes con sectores delincuenciales de nuestra ciudad.

¿Será que a Medellín le tocará sufrir en lo sucesivo reediciones de aquella tenebrosa operación Orión que convirtió la escombrera en un cementerio más de falsos positivos?