Como dijo Gustavo Bolívar se deben recoger los pedazos y rearmar la que fue hace un año, la primera fuerza electoral en Colombia.
Por:
Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
Las
confesiones de Aida Merlano y el tener a uno de sus representantes en la cárcel
y varios "ad portas" de un juicio, así lo demuestran. En Barranquilla
ha arrasado electoralmente, con el 70% de su población en la pobreza.
Los
abstencionistas - aquellos que aún no creen o no les interesa-, tienen el poder
decisorio para otras confrontaciones. Por lo pronto, sorprende que en un país
donde se ha demostrado la posibilidad de una transformación económica y moral
-y con esto último me refiero al desarrollo de una conciencia más inteligente e
inclusiva-, se opte por volver a la antigua senda como si nos estuviera vedado
el progreso y cierto hálito de libertad. Parecería que no mereciéramos algo
mejor que el estar sometidos a un subdesarrollo eterno.
El
haber elegido a los mismos que tienen en guerra y aguantando hambre a treinta
millones de compatriotas, es aceptar una esclavitud agradecida, es estar de
acuerdo con la pobreza, la guerra y el sufrimiento que nunca serán
recompensados más allá de un precario sitio de confort como plataforma para que
los depredadores del erario se sigan saliendo con la suya.
Muchos
de los que tuvieron la oportunidad de mostrar resultados, se han diluido en la
corrupción, la falta de clase y experiencia. Al destapar la olla podrida de
Hidroituango, los sobornos de Odebrecht y los robos a Ecopetrol, no supieron
mantener el prestigio y la categoría de los buenos gobernantes, todo lo
contrario, los dominó un deseo de retaliación y desquite que los llevó a una lucha
entre grupúsculos por los contratos y la rapiña, descuidando el mantenimiento
de las ciudades.
Ahora
pretenden regresar los de siempre a gobernar una sociedad sin espíritu crítico,
sin alma social, solo sumida en la rabia y el temor desconociendo la labor de
un presidente a quien también por desgracia lo ha rodeado la fanfarria
triunfalista, la corrupción y la traición de sus más cercanos y muchas veces,
la improvisación y la prepotencia.
Como
dijo Gustavo Bolívar se deben recoger los pedazos y rearmar la que fue hace un
año, la primera fuerza electoral en Colombia.
Con el
próximo fiscal el regreso les será difícil, puesto que las evidencias de sus
desafueros son contundentes y los procesos penales están en marcha.
Los
medios, las maquinarias y el miedo, lograron su objetivo, además la carencia de
líderes en un movimiento progresista muchas veces incomprendido por la falta de
cultura política y conocimiento histórico, también fue un factor decisivo en
esta derrota.
Quedan
tres años para demostrar que las buenas ideas pueden ser apoyadas por los más
inteligentes, principalmente a nivel internacional y de pronto por un pueblo
que ya está siendo partícipe de las bondades y la buena gestión del Estado.
Todo
obedece a un proceso con sus altibajos, pero la labor ha sido mucha y a pesar
de las dificultades, el colombiano medio ya sabe que hay un país mejor y más
equitativo esperando por las nuevas generaciones.

