lunes, 30 de octubre de 2023

Colombia ha elegido

Como dijo Gustavo Bolívar se deben recoger los pedazos y rearmar la que fue hace un año, la primera fuerza electoral en Colombia.

Por: Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.

Médico/Juán Fernando Uribe Duque
El caso de Alex Char en Barranquilla es bien demostrativo de lo que acaba de suceder en esta faena electoral: el uso de las maquinarias políticas, la compra de votos y la eficiencia de los medios de comunicación a sueldo, arrojan un resultado muy de acuerdo con las pretensiones de una élite que no permite dejar el poder a pesar de las evidencias de corrupción en su contra.

Las confesiones de Aida Merlano y el tener a uno de sus representantes en la cárcel y varios "ad portas" de un juicio, así lo demuestran. En Barranquilla ha arrasado electoralmente, con el 70% de su población en la pobreza.

Los abstencionistas - aquellos que aún no creen o no les interesa-, tienen el poder decisorio para otras confrontaciones. Por lo pronto, sorprende que en un país donde se ha demostrado la posibilidad de una transformación económica y moral -y con esto último me refiero al desarrollo de una conciencia más inteligente e inclusiva-, se opte por volver a la antigua senda como si nos estuviera vedado el progreso y cierto hálito de libertad. Parecería que no mereciéramos algo mejor que el estar sometidos a un subdesarrollo eterno.

El haber elegido a los mismos que tienen en guerra y aguantando hambre a treinta millones de compatriotas, es aceptar una esclavitud agradecida, es estar de acuerdo con la pobreza, la guerra y el sufrimiento que nunca serán recompensados más allá de un precario sitio de confort como plataforma para que los depredadores del erario se sigan saliendo con la suya.

Muchos de los que tuvieron la oportunidad de mostrar resultados, se han diluido en la corrupción, la falta de clase y experiencia. Al destapar la olla podrida de Hidroituango, los sobornos de Odebrecht y los robos a Ecopetrol, no supieron mantener el prestigio y la categoría de los buenos gobernantes, todo lo contrario, los dominó un deseo de retaliación y desquite que los llevó a una lucha entre grupúsculos por los contratos y la rapiña, descuidando el mantenimiento de las ciudades.

Ahora pretenden regresar los de siempre a gobernar una sociedad sin espíritu crítico, sin alma social, solo sumida en la rabia y el temor desconociendo la labor de un presidente a quien también por desgracia lo ha rodeado la fanfarria triunfalista, la corrupción y la traición de sus más cercanos y muchas veces, la improvisación y la prepotencia.

Como dijo Gustavo Bolívar se deben recoger los pedazos y rearmar la que fue hace un año, la primera fuerza electoral en Colombia.

Con el próximo fiscal el regreso les será difícil, puesto que las evidencias de sus desafueros son contundentes y los procesos penales están en marcha.

Los medios, las maquinarias y el miedo, lograron su objetivo, además la carencia de líderes en un movimiento progresista muchas veces incomprendido por la falta de cultura política y conocimiento histórico, también fue un factor decisivo en esta derrota.

Quedan tres años para demostrar que las buenas ideas pueden ser apoyadas por los más inteligentes, principalmente a nivel internacional y de pronto por un pueblo que ya está siendo partícipe de las bondades y la buena gestión del Estado.

Todo obedece a un proceso con sus altibajos, pero la labor ha sido mucha y a pesar de las dificultades, el colombiano medio ya sabe que hay un país mejor y más equitativo esperando por las nuevas generaciones.