De otra parte, el tiempo de las Palomas Valencia, las María Fernandas y los Polo Polo gritones y agresivos, cae en el canasto propio del sainete de una piñata de vampiros.
Juán
Fernando Uribe Duque*/Opinión/El Pregonero del Darién.
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| Medico/Juán Fernando Uribe Duque |
Pues
sí, llegó el cambio, así de simple. Colombia ha despertado y una multiplicidad
de voces inundan con sus ecos todos los rincones de la patria, desde la
Guajira, ardiente y pobre, hasta la selva amazónica ahora habitada por la
esperanza de ser conservada como patrimonio básico de la humanidad con sus ríos
aéreos y su espesura verde creadora de vida. Antes importaba sólo como
depositaria de anécdotas guerrilleras, asesinatos de líderes ambientales,
bloqueos a carreteras o agresiones a colonos sembradores de coca.
De otra
parte, el tiempo de las Palomas Valencia, las María Fernandas y los Polo Polo
gritones y agresivos cae en el canasto propio del sainete de una piñata de
vampiros, pues el desangre ha terminado y Colombia lo sabe y los hechos hablan
por sí mismos, las cifras están para ser consultadas y el sólo hecho de caminar
por los campos o las comunas populares llenas de desplazados y sobrevivientes
de las dos últimas guerras ( la interpartidista y la del narcotráfico, ambas
contra los campesinos y las comunidades más pobres), así lo demuestran.
La
novela trágica en la que convirtieron a Colombia tampoco se agota como
inspiración de pintores, literatos y cineastas. El narcotráfico y sus
prolongaciones mimetizadas ya han sido puestas en evidencia, también todo su
influjo y la podredumbre perfumada. Es tanto el drama que ya la única rama viva
del árbol mustio en que han convertido a Colombia, empieza a dar frutos
amargos, tal vez los últimos, todos llenos de veneno y resentimiento.
La
constante pedagogía del presidente Petro y sus agudos colaboradores ahora ya
dentro de un más depurado equipo de gobierno, han mostrado al mundo y a la
atónita sociedad colombiana acostumbrada a medrar en un somnoliento
temperamento sadomasoquista, como las cosas pueden cambiar con una actitud más
inteligente e inclusiva.
Como
tantas veces lo hemos mencionado, las realizaciones están por verse y todos
confiamos que Colombia deje de ser un país hipotecado a los intereses de
multinacionales y a las oscuras maquinaciones de los que siempre han gobernado
para su propio pecunio, usando el patrimonio público como trampolín para lograr
grandes fortunas muchas veces acudiendo al robo frontal como es el caso del
Cartel del Petróleo ( Silva Beckenbach y Cia), hasta el momento desconocido por
la justicia para ser castigado.
Ahora nos
enteramos de la renuncia del alcalde Quintero para apoyar a su amigo el
candidato Juan Carlos Upegüi, todo ello después de otro escándalo mediático
cuando una conocida periodista lo increpó para que explicara una serie de
contratos con empresas ficticias creadas con el fin de robarse 267.000 millones
de pesos.
De ser
verdad estaremos ya cayendo en un fondo casi absurdo de corrupción a gran
escala trabajando bajo una máscara que de ser ciertas las acusaciones, raya con
un infantilismo delincuencial muy fácil de detectar.
Tan expertos serían en mentir como ingenuos en
actuar motivados por un resentimiento de clase que los obliga a un desquite
primario y casi ridículo. Ya sobrará el tiempo para demostrar o desmentir las
acusaciones en toda esta comedia mediática que entretiene a un público
polarizado y ávido de espectáculo. El presidente no debe tolerar ese tipo de
desafueros, menos en estos momentos cuando su gestión puede ser deslucida por
el actuar torpe de funcionarios que dicen apoyar su gobierno.
Todos
dicen que Quintero es alfil protegido de Petro, pero ya sabemos que a éste ni
las tropelías de su hijo o el mal proceder de los más cercanos le harán temblar
la mano para hacer respetar el talante de su gestión.
Si
Quintero es enfático en afirmar que la clase popular le dará su apoyo para
continuar su administración en cabeza de Upegüi, veremos hasta qué punto sus
electores se han dado por bien servidos logrando mejorar su calidad de vida en
un país injusto en vía de redención.
Ya
vendrán las reformas y el apoyo definitivo, por lo pronto el ciudadano de a pie
debería culturizarse accediendo a las redes sociales donde un grupo de
excelentes realizadores dan día a día cuenta de los logros de este gobierno
novedoso, al tiempo que aclaran el método para conocer nuestra historia y todas
las barbaridades y aciertos a los que nos han sometido quienes han gobernado
casi siempre con pretensiones muy diferentes al bienestar ciudadano.
Algo si
nos asombra: la multitud de candidatos, incluso muchos con la pretensión de
repetir. ¿Será que el botín es así de pingüe? ¿O tal vez el sólo hecho de
reincidir es necesario para arreglar pendientes cuyas consecuencias ya afloran
amenazantes al soltarse las lenguas y hacer vulnerables tantos rabos de paja?
Nos
preguntamos al final si la condición de hacer parecer a Fico como un posible
mártir es una estrategia de campaña o … pero ¿mártir de qué? De resultar electo
muchos se tranquilizarán, pero las instituciones ya más fortalecidas con el
nombramiento de un nuevo fiscal y jueces más probos, darán buena cuenta de
tanto delincuente refinado y sabrán hacer su trabajo. Por algo la justicia
cojea, pero llega.
Confiemos
en que así sea.
*Médico
Pediatra.

