En vísperas de los 30 años de Compartir, dialogamos con su mentora y pilar fundamental. Un recorrido por el camino de los que menos tienen.
Wilmar
Jaramillo Velásquez/ El Pregonero del Darién.
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| Hermana Carolina María Agudelo Arango, alma y nervio de Compartir. |
Al frente de esta institución está desde sus inicios una mujer de temple y carácter, humanitaria, servicial, cuya única vocación ha sido esa, servir a los que nada tienen, la hermana Carolina María Agudelo Arango, una antioqueña de cepa, que ni la peor crisis ha podido derrotar.
¿Balance de estas tres décadas de actividades?
No te
voy a decir ni cifras porque han sido tantas las mujeres que han pasado por Compartir,
tantos los muchachos y los niños que casi que yo diría que perdemos la cuenta,
un promedio de 3000 mil personas anuales, las cuales van cambiando lógicamente
pero es un balance muy satisfactorio, sentimos que un equipo tan grande como el
que hoy tiene Compartir, somos un grupo de aproximadamente 200 personas en esta
labor, muy comprometido, una gente con una vocación de servicio muy grande que
yo siempre he dicho uno solo no hace nada, siempre tiene alrededor gente que
empuja y por eso te digo es muy satisfactorio porque hemos podido atender
tantísima gente. Tantos niños menores de
5 años como pre adolescentes, muchachos desde los 7 hasta los 15 años, grupos
de jóvenes, además de las viudas mujeres desde el comienzo de Compartir.
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| Una vida al servicio de la humanidad. |
La caridad inspira
En Compartir
se hace como dice nuestra madre fundadora Marie Poussepin: Hagan todo lo que la
caridad les inspire y ese es Compartir, todo lo que la caridad inspire, tenemos
desde hogares infantiles donde albergamos 1300 niños diarios, tenemos jóvenes
en lo que llamamos hogares días un promedio de 800 que están en la jornada
contraria a la escolar, tenemos las mujeres viudas que asisten ya dije, las
tardes del Compartir.
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| La hermana Carolina dice que no es hija adoptiva de Urabá, sino que es de esta región. |
Son
casas muy agradables, además de eso promovemos con las mujeres pequeños
proyectos rentables, muchas mujeres tienen sus negocios, todavía hay mujeres
que desde el comienzo se les montó lo que llamamos la pequeña modistería, porque
teníamos clases de modistería, se les daba sus máquinas de coser, también otros
proyectos como tiendas.
No
faltan los líos
Lo único que nos queda en este momento es Pasaban, que es un producto de bananito que por cierto en este momento está pasando dificultades muy grandes por dos razones, porque se incendió un terreno que teníamos al lado y se lo teníamos alquilado a una empresa que se llama La Granja y se quemó totalmente, era una especie de bodega y perjudicó mucho a Pasaban ya que se quemaron unos hornos, el techo del segundo piso se quemó, estamos bregando a restaurar esto.
"Compartir entró a llenar el vacío que la guerra dejó en miles de familias de Urabá, una mano tendida, para estudiar trabajar y subsistir"
El segundo factor es que tenemos otra empresa, Las Mazamorras que produce banano y que es como nuestra competencia con la cual tenemos muchas dificultades, nos demandaron inicialmente cuando producíamos el Chocobanana y ellas lo habían registrado como marca, siendo, además un producto que vendíamos nosotros, vendían los carretilleros por las calles.
Mucha gente se ganaba la vida vendiendo sus bananitos, pero esto nos trajo una problemática muy tremenda, hemos pagado millonadas en la defensa, ganamos el pleito pero luego se nos puso otra demanda y hoy seguimos emproblemados, esto con respecto a este producto.
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| Una religiosa que hace magia con la plata, convierte un peso en dos y tres. |
Además, el personal de Compartir un 60% también son víctimas de la violencia vinculados a la Fundación, Compartir ha sido una fuente de trabajo para las mismas mujeres o las hijas de nuestras mujeres. Tenemos concejales también, no nos metemos en política, pero tenemos concejales, esperamos que sean muy buenos.
Hablemos de los orígenes
Compartir
nace en 1994, a mí me envía la Provincial, llegué el 31 de enero, toqué tierra
urabaense y el 7 de febrero ya estaba funcionando Compartir en una casa en el
barrio Vélez, con un aporte que me entregó la Diócesis y mi comunidad, la Diócesis
me dio un millón de pesos y mi comunidad me entregó 200 mil pesos y con eso
empezamos.
Fue una
cosa muy bonita, casi a los dos años mi comunidad me acompañó a todos los
municipios de Urabá a buscar las viudas y con un aporte del gobierno nacional y
otro que conseguimos con España, creamos centros en cada uno de estos
municipios, excepto Vigía y Murindó, empezamos a recoger las viudas y formamos
centros de atención, en estos pueblos, unos en casas arrendadas, otros en unas
casas en comodato con cada municipio.
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| La hermana Carolina recibe un ejemplar del libro: Crónicas del Camino" del periodista, Wilmar Jaramillo Velásquez. |
En cada
uno de los municipios tuvimos algunos apoyos, de entidades nacionales para la
parte psicológica, empezamos a atender a los muchachos y a las mujeres psicológicamente,
fue todo un proceso de resiliencia muy bonito, hasta el día de hoy seguimos
atendiendo psicológicamente a la población y seguimos brindando este apoyo a
nivel de los hogares día.
Seguimos atendiendo a los muchachos, ya no solamente hijos de viudas porque gracias a Dios de unos años para acá se ha empezado a mermar la cantidad de viudas en esa forma tan exagerada, al punto de que hoy son muy pocas las que entran, pero sigue llegando población desplazada, sigue habiendo desplazamiento y tenemos mujeres ya muy vulnerables que les prestamos atención, les ayudamos en sus pequeños proyectos, pero ese nacimiento fue en 1994 con el apoyo o mejor dicho llamadas por monseñor Isaías Duarte Cancino a las Hermanas de la Presentación y yo felizmente fui enviada.
¿De dónde viene esa vocación servicio?
Yo creo que hay cosas que son innatas, creo que tengo una vocación de servicio desde el nacimiento cuando yo era una niña, en el colegio mi mamá me decía, ¿voz es que sos la abogada de los pobres o qué? porque donde había una injusticia yo me metía, había alguien llorando o había alguien a quien estaban abusando o un pelado le estaba pegando a otro, ahí estaba yo, y donde había un grupo de niños yo estaba ahí para jugar con ellos o para enseñarles algo, no solamente la vocación de servicio sino para la vocación de maestra.
Yo fui maestra mucho tiempo después estudié trabajo social que combina muy bonito con la pedagogía, saqué mi título de normalista y luché muchísimo para combinarlo con el trabajo social y esa vocación de servicio me ha acompañado toda la vida y es que mi vida no ha tenido más sentido que el otro, que el hermano, en mi estilo, en mi modo de ser, pero siempre en la ayuda del otro.
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| No hay duda que la Hermana Carolina es la persona mas querida y reconocida en Urabá. |
¿Un poco de sus orígenes?
Yo creo que ya soy hija legitima de Urabá, es que 30 años aquí ya me siento de acá, ya tomé agua de pozo y todo, pero nací en Betania Antioquia, la capital mundial de la música guasca, la llaman “Gorra Vieja” porque desde lo alto se ve como si fuera una gorra en un viejo.
Un pueblo muy lindo donde no tuve la oportunidad de vivir porque a los dos años mi papá que era liberal y estaba esa violencia conservadora en la fina, mi papá era el telegrafista del pueblo, entonces nos dijo: yo me tengo que ir para Medellín porque están matando a todos los liberales y yo soy liberal, entonces se tuvo que ir desplazado para Medellín, incluso vivimos en Medellín, en un barrio llamado La América, hasta que entré a la comunidad a los 19 años.
Hablemos de los apoyos
Siempre
la Diócesis de Apartadó ha estado brindando su apoyo, mi comunidad las Hermanas
Dominicas de la Presentación han estado siempre ahí ante cualquier necesidad
que se presente y han hecho aportes muy generosos para la construcción de
viviendas.
Un
apoyo fuerte lo tuvimos de varias asociaciones de España, durante cinco o seis
años, el primer psicólogo que tuvimos nos lo dio el PNR (Plan Nacional de
Rehabilitación) siempre la atención psicológica y la salud mental la hemos
tenido muy presente.
Más
adelante con motivo de un premio Internacional que nos ganamos, el Jaime
Brunet, don Arturo Calle estaba oyendo
el programa que me hizo Darío Arismendi y desde eso en el año 2000 se animó para
entregarle a la fundación en Turbo cuatro millones de pesos mensuales, entrega
que hoy día sigue haciendo puntualmente y que son una ayuda muy grande, tenemos ayuda de
Alumbrado Público de Urabá , empresa
que ha sido para nosotros como una mano derecha,
para los Hogares Días que tienen muy pocos aportes, pero entre don Arturo Calle en Turbo, Alumbrado Público
de Urabá, vamos avanzando.
También
tenemos otro programa muy bonito que se llama, Padrinos Compartir, para
sostener todos estos muchachos, hoy día recibimos un aporte que nos da Comfama desde
el programa: “Semillas en Tierra Fértil” entonces estos han sido nuestros
grandes apoyos, el ICBF va a financiar niños menores de 5 años y como te decía Comfama
se ha convertido en un aliado muy fuerte para sostener a más de 800 niños,
también nos apoyan para sostener dos días a los niños en los Hogares Días.
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| Una mujer que a los 82 años trabaja con una vitalidad envidiable. |
Miren les digo a todos los que me van a escuchar, el que quiere aportar a Compartir 10 mil pesos mensuales hágalo, 20 mil hágalo y si son 50 o 100 que tan rico hágalo, todo centavo que llega se convierte en muchos pesos todo irá siempre a mejorar la calidad de vida de alguien, puede que se me escape gente entre todos los que han aportado para Compartir, los mismos funcionarios nuestros, algunos aportan su pequeño granito de arena, las familias de a poquitico, Compartir vive dignamente, pero necesita permanentemente que se le inyecten recursos para poder pensar en más cosas para la gente, es construir más casas, tenemos mucha gente todavía que va llegando nueva en la miseria, con el aporte de cada quien que quiera ayudarnos, podemos hacerle un favor y podemos poner a mucha gente a vivir con dignidad.
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| Una religiosa nacida para el servicio de los medas. |
¿Cuál es el truco para multiplicar el dinero?
Yo creo que eso se lo aprendí a mi papá y a mi
mamá, de mi papá yo creo que aprendí la honradez yo siempre digo que nunca
somos tan honrados como para gloriarnos de eso, pero si se trata de distribuir
bien el dinero y de mi mamá vi la economía, mi papá decía, si yo no hubiera
tenido la mujer que tengo, hubiera sido muy pobre porque él era muy botarato,
pero mi mama era la que tenía el control y aprendí de una mujer que no tenía
mayor estudio, pero era una financista innata.
La
única de siete hijos que le aprendió a mi mamá creo que fui yo y me encanta
porque la gente dice, hay que pereza manejar dinero y yo les digo a mí me
encanta manejar el dinero y hacerlo rendir.
Monseñor
Isaías Duarte Cancino era muy bravo, la gente le tenía miedo y yo aprendí a
quererlo mucho y no alcancé a estar con él sino dos años escasos tal vez menos
y el aprendió a apreciarme también mucho y cuando me entregó el primer millón
de pesos del que hablé ahora, yo fui a
darle cuenta a los tres meses y le dije, monseñor se me acabó el millón y le agregué,
aquí le traigo el informe de lo que hice
con ese millón y él dijo: ¿y esto fue lo que usted hizo con este millón? si
monseñor me rindió muy poquito o qué?, me dijo no, es que yo no había visto un
millón que se alargara tanto tanto… entonces me dijo, ¿cuánto más necesita? y
yo le dije, présteme un millón ahora y deme una carta abierta para yo presentar
proyectos yo le pagué su millón y me dio carta abierta y empecé a buscar
recursos, justamente el programa por la Paz de los Padres Jesuitas empezó a darnos
un aporte de 150 mil pesos mensuales, no se me olvida durante, dos o tres años,
la verdad es que con ese dinero hacíamos
milagros.
Alguna vez una funcionaria de una entidad que estábamos invitadas a una reunión, cuando entré ella estaba sentada en una silla y dijo, “ya viene la hermana Carolina, que vendrá a pedir” yo la alcancé a oír y me arrimé a la mesa a saludar, ¿hola cómo estás?, sabes te alcancé a escuchar cuando dijiste qué vendrá a pedir la hermana Carolina; no había pensado en pedir aquí nada, pero voy a ver que se me ocurre.
Ahora los migrantes
Es una
alegría muy grande la que nosotros tenemos en este momento de poder aportar a
esa problemática tan tremenda que tenemos no solamente a nivel de Urabá sino mundial
diría yo, pues está claro que es así y los migrantes que pasan por Necoclí que
son cientos diariamente, nosotros nos preocupamos por eso y con el apoyo de la
Diócesis de Apartadó y luego con el apoyo de algunas instituciones, logramos
entrar a trabajar con ellos desde la Fundación Diocesana Compartir.
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| El obispo que puso sobre los hombros de la hermana Carolina la Fundación Compartir, hace 30 años. |
También dentro de este programa de migrantes se nos ha encendido el bombillo, trabajar con los comerciantes un pacto que nosotros hemos llamado “comercio justo” entonces los invitamos con el apoyo de la alcaldía de Apartadó, la directora de la Asociación de Comerciantes, nos citaron a todos los comerciantes, asistieron más de 40 y con ellos hablamos para decirles que se comprometan para sacar un código QR, que se comprometieran a cobrarle a los migrantes no más de lo que se cobra a cualquier ciudadano, temíamos que se les explotara, entonces logramos que muchos comerciantes firmen ese pacto con nosotros, fue una ceremonia muy bonita y en este momento hay muchos comerciantes comprometidos, hoteles y otras entidades que suministran elementos que necesitan estas personas, entonces estamos logrando que ya para el migrante el paso por Urabá, sea menos traumático, porque los habíamos convertido en objeto de explotación .
¿Cómo le gustaría que la recordaran?
Que me recuerden como quien quiso tener siempre una mano tendida, yo pienso que uno nunca deja nada hecho, uno sirve, sirve y sirve y me gustaría seguir sirviendo hasta que muera.
Un mensaje al pueblo de Urabá
Yo le diría a la gente que no se canse de luchar por sus sueños, no se cansen, no solamente de soñar, sino de luchar por conseguir esos sueños y que no se reserve nunca para si, nada de lo que tienen piensen siempre en el otro, que siempre hay alguien que te está esperando.
¿Qué piensa de los políticos?
Los políticos son objeto de mi oración diaria
¿Todavía le gusta los caminos de la vida?
Siii…porque fue la primera canción que canté cuando me sentí muy derrotada en los primeros meses de Compartir. Termina la entrevista cantando apartes de esta canción… “Los caminos de la vida, no son como yo pensaba…
"Compartir es sinónimo de amor, de solidaridad, son 30 años vistiendo al desnudo, dando de comer al hambriento, brindando techo al desprotegido y educando generaciones"
Los interesados en ver la entrevista en video, pueden ingresar a este enlace: https://youtube.com/@elpregonerodeldarien5997?si=heWkNsDBd8VoLOwH
Uraba-octubre-2023.









