martes, 17 de octubre de 2023

Por qué los palestinos no tendrán un Estado

El título de este artículo no es una afirmación basada en el deseo o en otros sentimientos, sino el resultado simple y realista de examinar los eventos que se han dado entre los bandos y el desarrollo de los últimos sucesos.

Francisco Thoumi* Análisis de la noticia/ Razón Pública/El Pregonero del Darién.

Un estado palestino está lejano.

Una idea no cumplida

En 1948, cuando se creó el Estado de Israel, las Naciones Unidas dividieron a Palestina en dos creando el Estado de Israel y uno Palestino. Estos últimos sintieron que los poderes coloniales los habían engañado, declararon y perdieron la primera guerra contra Israel.

Después de 75 años ese sueño de dos Estados no ha avanzado. Cada bando culpa del fracaso al otro bando.

En busca de la tierra prometida

La discriminación y el antisemitismo en Europa dio origen al movimiento sionista, que indujo al pueblo judío a regresar a “su tierra prometida” y a crear un Estado judío.

"Los judíos tenían y siguen teniendo una enorme capacidad de organización y de lograr el apoyo de los poderes del mundo lo que no se puede decir de los palestinos"

El Holocausto durante la segunda guerra mundial produjo una justificada paranoia judía que reforzó ese movimiento. Además, la necesidad de evitar su repetición hizo que el pueblo judío desarrollara una gran capacidad para obtener el firme apoyo en los países más poderosos, especialmente de Estados Unidos.

 Un pueblo sin Estado

En la década de 1940 los palestinos se encontraban bajo el Mandato Británico, y era un grupo bastante premoderno y dividido, con capacidad muy limitada para organizarse como nación. Al final de la segunda guerra, cuando el documento constitutivo de Naciones Unidas declaró que cada pueblo tendría derecho a su propio Estado, hubo quienes creían que los palestinos eran un grupo de tribus primitivas que no tenían la identidad, cohesión, educación ni organización suficientes para ser un pueblo.

Este fue un argumento del sionismo acogido por los países poderosos, especialmente por Estados Unidos, pero también por los europeos occidentales como la Gran Bretaña

Debo notar aquí que el palestino no es el único pueblo al que se le ha negado el derecho a tener su propio Estado. Por ejemplo, grupos más cohesionados como los kurdos, los uigures, los drusos tampoco han podido tener un Estado.

Una vez creada la Organización para la Liberación Palestina (OLP) Estados Unidos se negó a tener contacto oficial con ella hasta finales de 1973, después de la Guerra del Yom Kippur. Hasta ese momento Estados Unidos vetó cualquier párrafo de los documentos del sistema de Naciones Unidos que incluyera las palabras “Palestina” y “Pueblo”.

Durante el momento de deliberación de la ONU sobre el reconocimiento del Estado de Israel, muchos líderes palestinos, casi todos tribales, bravuconeaban con que “iban a echar al mar a los invasores judíos”. Esto lo afirmaban sin tener cómo hacerlo, pero dejó una marca indeleble entre los judíos que repiten esa frase frecuentemente.

Ni el Estado ni el pueblo de Israel han dicho nunca que va a desaparecer a los palestinos, pero han confiado en la estrategia de los hechos cumplidos, avanzando gradualmente en “colonizar” el territorio ocupado por palestinos, limitando su acceso al agua, aislando sus viejos asentamientos, y arrinconando a los palestinos en un área cada vez menor.

Además, Israel ha creado un estamento militar y policivo extraordinariamente fuerte.  A esto se suma el que la extrema derecha siempre ha soñado con tener todas las tierras que bíblicamente les fueron prometidas por Dios.

 Las ventajas del pueblo judío

Muchos argumentan que el enfrentamiento ha sido entre dos pueblos que justamente claman el derecho a la misma tierra. Pero este no ha sido un enfrentamiento entre iguales.

Los judíos tenían y siguen teniendo una enorme capacidad de organización y de lograr el apoyo de los poderes del mundo —lo que no se puede decir de los palestinos—. Los primeros son globalizados, y cosmopolitas, mientras que los segundos pueden tener otras cualidades, pero no las necesarias para manejar la situación de manera exitosa.

Por otro lado, el pueblo judío ha producido más científicos y premios Nobel per cápita que cualquier otro pueblo y su nivel educativo es muy alto. La tradición de pensamiento crítico es muy fuerte entre los judíos. Además, su éxito en el sector financiero es notable, y más importante, tiene un nivel de cohesión muy alto lo que le permite actuar en grupo.  Cada grupo social está definido por su propia historia.

 La pesadilla de Gaza

La seguridad definida por Israel ha sido y es un asunto existencial que no puede ser negociado, aunque para eso sea necesario deshumanizar a los palestinos que se encuentran en Gaza y en la Cisjordania.

Durante mucho tiempo Israel ha dominado a la Franja de Gaza, hasta convertirla en una especie de prisión pues el gobierno israelita controla cada ingreso o salida de la franja, su provisión de agua y electricidad, la disponibilidad de medicamentos, la entrada de alimentos y productos de uso común, etc.

Con 2,3 millones de personas viviendo en 365 kilómetros cuadrados, la Franja de Gaza es considerada una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Su densidad de población de 6.300 personas por kilómetro cuadrado es de un unas 15 veces más por kilómetro cuadrado que los 423 por kilómetro cuadrado en Israel.

Una abrumadora mayoría de la población de Gaza es joven, con una edad media de 18 años, lo que implica que los niños menores de 15 años tienen al menos el 50%. Dieciséis años de bloqueo terrestre, aéreo y marítimo israelí han paralizado su economía y confinado el movimiento de su pueblo dentro y fuera del enclave.

Los residentes de Gaza necesitan un permiso especial para cruzar a Israel y Egipto. Por lo general, es para tratamiento médico urgente, pero es muy difícil de obtener. El enclave también tiene una de las tasas de desempleo más altas del mundo, con un 45%.

El acceso a la educación y al tratamiento médico es muy precario, después de años de ataques aéreos contra escuelas y hospitales.

Aún dentro de Israel, los ciudadanos árabes israelitas no tienen los mismos derechos que los judíos: Israel se creó como un Estado judío donde no fuera posible discriminar o expulsar a los judíos, como ocurrió en los países cristianos de Europa. Es claro que Israel se define como una democracia, pero no acepta el pluralismo cultural donde judíos y palestinos sean iguales. Es una democracia entre judíos, en un Estado judío.

Muchos argumentan que Israel ha establecido en Gaza un tipo de apartheid parecido al que existió en África del Sur. La comparación no me parece adecuada. Yo tuve la oportunidad de visitar Soweto, el gran barrio segregado en Johannesburgo en 1981 y —si me viera forzado a escoger entre los dos como sitio para vivir— no hay duda de que habría elegido a Soweto.

Allí no había restricciones al movimiento, aunque si represión política. Tenía servicios públicos, transporte, supermercados, y su infraestructura era más pobre que los barrios de blancos, pero no era comparable con Gaza.

Foto: Wikimedia Commons -
 Israel ha creado un estamento militar y
 policivo extraordinariamente fuerte.

El dilema ético

No necesito repetir ni subrayar el horror ante, los 1200 asesinatos de civiles indefensos, los secuestros criminales que ha dejado el ataque de Hamas contra Israel, porque los medios internacionales lo han hecho de manera insistente.

 Pero estoy de acuerdo con Robert Reich (judío estadounidense, ex ministro de trabajo durante el gobierno de Obama) cuando afirma el 12 de octubre: “La claridad moral exige que el mundo condene las atrocidades cometidas por los militantes de Hamas como un mal sin paliativos.

Pero esto no hace moralmente justificables los ataques aéreos de represalia contra Gaza que hasta ahora han matado a 1.417 palestinos, incluidos 447 niños, y herido a 6.368, según el Ministerio de Salud de Gaza. O el asedio de una ciudad de 2,1 millones de habitantes que llevan días sin electricidad, agua ni comida.

"Los desarrollos de los últimos días eliminan cualquier posibilidad de avanzar hacia la meta de tener dos Estados"

Los heridos en Gaza que necesitan cuidados intensivos ahora no tienen camas que puedan albergarlos, y el número de heridos supera la capacidad de los hospitales. El Comité Internacional de la Cruz Roja advierte que «sin electricidad, los hospitales corren el riesgo de convertirse en morgues».

Pero, la reacción de muchos israelitas como el ministro Israel Katz es responder: “nadie tiene derecho de venir a darnos lecciones de moral”.

El 11 de octubre Yonahan Plesner, el presidente del Instituto Israelí de Democracia, en una entrevista para el programa Newshour del PBS, afirmó[1] refiriéndose a la reacción del gobierno israelí: “No hay opción. Esto nos llevó a un juego de suma cero. Son ellos o nosotros”, es decir, hay que forzarlos a irse.

No hay posibilidad de una convivencia entre vecinos. Netanyahu declaró que todo miembro de Hamas era un hombre muerto. La reacción de otros miembros del gobierno ha sido igualmente agresiva.

Ninguna posibilidad

Como resultado, más de 300.000 personas en Gaza quedaron sin hogar durante los primeros tres días de la guerra nueva. Y el 12 de octubre el gobierno israelita ordenó a 1.1 millones de residentes del norte de Gaza que desalojaran sus viviendas y se dirigieran hacia el sur, donde los cruces fronterizos con Israel y Egipto están bloqueados.

Israel ha anunciado un ataque por tierra, mar y aire a la Franja de Gaza. Ojalá que esto ocurra sin mucha destrucción, pero lo más probable será una crisis humanitaria y un éxodo palestino.

Ahora Israel no tolerará la existencia de un estado Palestino y su preferencia comprobada es desplazar a los palestinos hacia lugares como Egipto u otros países que acepten recibirlos.

Francisco Thoumi
Los desarrollos de los últimos días eliminan cualquier posibilidad de avanzar hacia la meta de tener dos Estados.

Otro tema importante sobre el cual no se escucha mucho es la posible reacción del gobierno israelí hacia el poco más de 2 millones de sus ciudadanos, o sea 21%, que son árabes en los que no podrían confiar. Este asunto presentaría otro dilema ético.

Al final, la vieja tierra Palestina será un Estado judío democrático, para los judíos que irónicamente “echarán al mar” o al desierto externo a los palestinos.

*Francisco Thoumi-Cofundador de Razón Pública.

[1]PBS NewsHour | Israeli and Palestinian leaders on escalation of violence | Season 2023 | PBS