viernes, 13 de octubre de 2023

Álvaro, el regenerador

Ha llegado (para él) el momento esperado para emprender la tercera cruzada y recuperar del zarpazo de los "malditos" advenedizos de "izquierda", los negocios del gran capital.

Por: Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.

Meedico/Juán Fernando Uribe
Hace ya tres años, al recuperar la libertad y ahora, antes de ser juzgado, el caudillo prepara sus huestes para la "Recuperación moral" de la República:  "No permitiré -debe decir-, que los comunistas y los bandidos de la izquierda castrochavista se apoderen del país".

Por ello, y coincidiendo con la tendencia circular de la historia por muchos desconocida, iniciará el llamado a una tercera cruzada de Regeneración emulando la gesta que combatió al finalizar el siglo XIX los anhelos de una Constitución liberal, y que llevaría al país  a la llamada "Guerra de los Mil días" replicándose cincuenta años después bajo el influjo de los nietos de los primeros protagonistas, quienes en "nombre de Dios" y bajo la polarizante bandera laureanista, repitieron la misma guerra pretendiendo acabar con el liberalismo y llenando al país  de sangre (casi medio millón de muertos).

Ha llegado (para él) el momento esperado para emprender la tercera cruzada y recuperar del zarpazo de los "malditos" advenedizos de "izquierda", los negocios del gran capital  y propender -con toda la fuerza que la manipulación del miedo y su figura de "mártir de la democracia" ofrece-,  instaurar una dictadura desconociendo los dictámenes de la rama judicial y tirando por la borda los acuerdos que considera indignos y contrarios al mantenimiento del poder de un feudalismo autocrático y cavernario que ha entregado al país a la voracidad del gran capital de las multinacionales corruptas y el narcotráfico.

Nada más peligroso que un "patriota" en el poder, más al término de su vida cuando su afán de venganza ya claudica ante el surgimiento de un nuevo líder encarnando otros propósitos y diferentes objetivos.

Una nueva historia trata de abandonar el círculo repetitivo que degrada y corroe.

Colombia se merece un mejor amanecer.