No existen líderes, no hay carisma, excepto el de Luis Pérez fogoso y repetitivo representante de una mediocridad folclórica y agresiva.
Por:
Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
Tan
bajo hemos llegado que las confrontaciones estilo "salida del
estadio" son ya parte del paisaje, incluso en los centros comerciales y los
estaderos de los barrios que se dicen elegantes. Las patadas y los insultos, el
lanzamiento de botellas, las trompadas y los alaridos son propios de unas
gentes que la polarización, la rabia, el miedo y la falta de educación (además
de la incultura), les han impuesto.
Tanta
manipulación, tanto descrédito muchas veces infundado hacia la actual
administración municipal han cobrado sus réditos y personajes como Juan Carlos
Upegui y Albert Corredor son objeto de calumnias e ignominia, a los demás
simplemente los desconocen centrando la atención en Federico Gutiérrez que no
logró renovar su imagen más allá de ser "el que dice Uribe". Tan solo
eso, un reciclaje sin ningún atractivo.
Propuestas
novedosas como las de María Paulina Aguinaga simplemente son desconocidas.
Muchos
candidatos, pobre contenido, resentimiento y poca acción.
Por el
lado de la gobernación, el posible triunfo de Luis Pérez nos muestra las
flaquezas de la cultura política del electorado. Muy a pesar de la oposición de
medios como El Colombiano, las maquinarias de baja estofa logran su cometido y
aún con sus propuestas descabelladas y la bandera con la hoja de marihuana y
sus pañuelos rosados, este cacique cala en la entraña antioqueña aguerrida y
mafiosa. Por su lado Aníbal Gaviria desesperado muestra obras recién
inauguradas y defiende su administración previendo futuras comparecencias a los
estrados para sanear su situación judicial aprovechando de paso para dar su
apoyo a Luis Fernando Suárez quien fue su reemplazo mientras estuvo detenido.
Las
propuestas de Christian Halaby y Mauricio Tobón, rayan en la repetición de una
"Antioquia empresarial altanera e independiente", la misma que
sucumbió en el desastre moral de Hidroituango y la venta al mejor postor de las
empresas fundadas por sus mayores.
Los
candidatos alternativos del Pacto Histórico como Esteban Restrepo o el doctor
Ballesteros -éste para la alcaldía-, no dejan de tener propuestas que en boca
diferente a la del presidente, no conmueven.
No
existen líderes, no hay carisma, excepto el de Luis Pérez fogoso y repetitivo
representante de una mediocridad folclórica y agresiva. Muchos lo prefieren, a
pesar de decir que si cobra el 15% de los contratos - de ahí su apelativo-,
"al menos hace". Pero que por favor no llene de adefesios y elefantes
blancos al departamento, y no construya bodrios, ni hable de sofisticaciones
como el Central Park o el autódromo para crear más corrupción; con haber
convertido la Macarena en un redondel horroroso, o haber demolido el pasaje
Sucre, tenemos.
De Gilberto
"el loco" Tobón ni hablemos y de los demás, tal vez Correa tiene una
idea novedosa para acabar con él ecosistema que han creado los indigentes en
Medellín. De resto, improvisación y ganas de recuperar y repartirse el ponqué.
