martes, 24 de octubre de 2023

Mediocridad electoral

No existen líderes, no hay carisma, excepto el de Luis Pérez fogoso y repetitivo representante de una mediocridad folclórica y agresiva.

Por: Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.

Médico/Juán Fernando Uribe Duque
Da tristeza, aunque todavía sorprende la agresividad y la ordinariez con que se han presentado los debates y las propuestas electorales. Salvo algunas excepciones, todos son de una precariedad intelectual sorprendente y los anima un común denominador: denigrar del actual gobierno y tratar "de salvar al país del salto al vacío sin paracaídas" como dice Federico Gutiérrez

Tan bajo hemos llegado que las confrontaciones estilo "salida del estadio" son ya parte del paisaje, incluso en los centros comerciales y los estaderos de los barrios que se dicen elegantes. Las patadas y los insultos, el lanzamiento de botellas, las trompadas y los alaridos son propios de unas gentes que la polarización, la rabia, el miedo y la falta de educación (además de la incultura), les han impuesto.

Tanta manipulación, tanto descrédito muchas veces infundado hacia la actual administración municipal han cobrado sus réditos y personajes como Juan Carlos Upegui y Albert Corredor son objeto de calumnias e ignominia, a los demás simplemente los desconocen centrando la atención en Federico Gutiérrez que no logró renovar su imagen más allá de ser "el que dice Uribe". Tan solo eso, un reciclaje sin ningún atractivo.

Propuestas novedosas como las de María Paulina Aguinaga simplemente son desconocidas.

Muchos candidatos, pobre contenido, resentimiento y poca acción.

Por el lado de la gobernación, el posible triunfo de Luis Pérez nos muestra las flaquezas de la cultura política del electorado. Muy a pesar de la oposición de medios como El Colombiano, las maquinarias de baja estofa logran su cometido y aún con sus propuestas descabelladas y la bandera con la hoja de marihuana y sus pañuelos rosados, este cacique cala en la entraña antioqueña aguerrida y mafiosa. Por su lado Aníbal Gaviria desesperado muestra obras recién inauguradas y defiende su administración previendo futuras comparecencias a los estrados para sanear su situación judicial aprovechando de paso para dar su apoyo a Luis Fernando Suárez quien fue su reemplazo mientras estuvo detenido.

Las propuestas de Christian Halaby y Mauricio Tobón, rayan en la repetición de una "Antioquia empresarial altanera e independiente", la misma que sucumbió en el desastre moral de Hidroituango y la venta al mejor postor de las empresas fundadas por sus mayores.

Los candidatos alternativos del Pacto Histórico como Esteban Restrepo o el doctor Ballesteros -éste para la alcaldía-, no dejan de tener propuestas que en boca diferente a la del presidente, no conmueven.

No existen líderes, no hay carisma, excepto el de Luis Pérez fogoso y repetitivo representante de una mediocridad folclórica y agresiva. Muchos lo prefieren, a pesar de decir que si cobra el 15% de los contratos - de ahí su apelativo-, "al menos hace". Pero que por favor no llene de adefesios y elefantes blancos al departamento, y no construya bodrios, ni hable de sofisticaciones como el Central Park o el autódromo para crear más corrupción; con haber convertido la Macarena en un redondel horroroso, o haber demolido el pasaje Sucre, tenemos.

De Gilberto "el loco" Tobón ni hablemos y de los demás, tal vez Correa tiene una idea novedosa para acabar con él ecosistema que han creado los indigentes en Medellín. De resto, improvisación y ganas de recuperar y repartirse el ponqué.