Reuniremos lo mejor de nosotros para salvar la selva, cuidar los ríos, los páramos y los valles, sembraremos la tierra y se la devolveremos al campesino.
Por: Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.
![]() |
| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
Pero la
historia es justa y equilibra sus cargas; el bagaje común es un nexo difícil de
obviar y además de estar unidos por una geografía contigua y abrazadora, sus
destinos en la actual geopolítica, son uno solo.
El
sueño bolivariano de constituir una gran potencia que anteponga la pretensión
imperial de Estados Unidos está tomando por fin forma y ya las esperanzas
puestas en la educación y el progreso
son una alternativa para el paupérrimo estado de las economías y las malas
administraciones.
Países
con los territorios más ricos y paradójicamente con sociedades inequitativas y
deudas fiscales impagables, son un triste espectáculo internacional.
La
reunión de los mandatarios latinoamericanos con el presidente Biden, hace un
solo eco para trabajar y darle otra vez continuidad a las relaciones
comerciales tendientes a elaborar mutuos acuerdos de colaboración y desarrollo
asociado, tal vez para enfrentar la andanada multinacional de saqueo y
oportunismo, pues es sabido que las grandes potencias están a la expectativa
para dar el zarpazo definitivo y apropiarse de las mejores tierras en las
extensas llanuras donde abundan los minerales necesarios para los grandes
adelantos tecnológicos - coltan, grafeno, níquel, tugsteno-, además de agua
abundante, oxígeno y madera.
Muchos
ríos en China no desembocan al mar; son riachuelos de estación. Igual fenómeno
acontece en Norteamérica cuando en tiempos de sequía el agua es racionada y
muchas ciudades empiezan a estremecerse, atemorizadas además por la sombra de
la guerra y el evidente estado de recesión económica.
Razón
de más para requerir con urgencia de una despensa rica en recursos y
biodiversidad como es Suramérica... pero la necesitan en paz, sin alteraciones
sociales, sin guerra, tranquila. De ahí que precisen soltar cadenas, liberar un
poco el yugo, pactar, sanear y esperar. Con una guerra como la de Ucrania en
curso y el genocidio en el cercano oriente, no es práctico vociferar un poderío
mundial que ya es cuestionable.
La
teorización de la Colombia Humana y los objetivos del Pacto Histórico por
Colombia, ya han sido expuestos con claridad por el presidente Petro en este
año largo de gobierno; el presidente y su equipo de trabajo han sido lo
suficientemente claros.
Todo
está expuesto y es tiempo de actuar; las reformas están en marcha, las
relaciones con Venezuela se restablecieron, la frontera se abrió para
beneplácito de los 6 millones de colombianos residentes en Venezuela que otra
vez sentirán que hay un estado preocupado por su bienestar.
Los
migrantes en nuestro país también verán de nuevo la luz de una esperanza. No
estamos solos, el bloque Grancolombiano se hará sentir y defenderá sus derechos
dando un nuevo sentido nacionalista a sus países.
Nos
sentiremos orgullosos de ser hispanoamericanos, diversos, mestizos, blancos,
indígenas y negros. Reuniremos lo mejor de nosotros para salvar la selva,
cuidar los ríos, los páramos y los valles, sembraremos la tierra y se la
devolveremos al campesino, incentivaremos la economía popular y le quitaremos
al narcotraficante el poder sobre los desposeídos... y nos educaremos, sí, nos educaremos para poder
al fin pensar en un legado valioso para nuestros nietos.

