jueves, 9 de noviembre de 2023

El llamado de Biden

Reuniremos lo mejor de nosotros para salvar la selva, cuidar los ríos, los páramos y los valles, sembraremos la tierra y se la devolveremos al campesino.

Por: Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.

Médico/Juán Fernando Uribe Duque
Los pueblos de Suramérica nacieron, sufrieron, pelearon y se liberaron juntos -también se traicionaron-, y sus territorios -los más hermosos del mundo-, vieron como sus hombres se confundían y guerreaban como hermanos disgustados y empobrecidos.

Pero la historia es justa y equilibra sus cargas; el bagaje común es un nexo difícil de obviar y además de estar unidos por una geografía contigua y abrazadora, sus destinos en la actual geopolítica, son uno solo.

El sueño bolivariano de constituir una gran potencia que anteponga la pretensión imperial de Estados Unidos está tomando por fin forma y ya las esperanzas puestas en la educación y el   progreso son una alternativa para el paupérrimo estado de las economías y las malas administraciones.

Países con los territorios más ricos y paradójicamente con sociedades inequitativas y deudas fiscales impagables, son un triste espectáculo internacional.

La reunión de los mandatarios latinoamericanos con el presidente Biden, hace un solo eco para trabajar y darle otra vez continuidad a las relaciones comerciales tendientes a elaborar mutuos acuerdos de colaboración y desarrollo asociado, tal vez para enfrentar la andanada multinacional de saqueo y oportunismo, pues es sabido que las grandes potencias están a la expectativa para dar el zarpazo definitivo y apropiarse de las mejores tierras en las extensas llanuras donde abundan los minerales necesarios para los grandes adelantos tecnológicos - coltan, grafeno, níquel, tugsteno-, además de agua abundante, oxígeno y madera.

Muchos ríos en China no desembocan al mar; son riachuelos de estación. Igual fenómeno acontece en Norteamérica cuando en tiempos de sequía el agua es racionada y muchas ciudades empiezan a estremecerse, atemorizadas además por la sombra de la guerra y el evidente estado de recesión económica.

Razón de más para requerir con urgencia de una despensa rica en recursos y biodiversidad como es Suramérica... pero la necesitan en paz, sin alteraciones sociales, sin guerra, tranquila. De ahí que precisen soltar cadenas, liberar un poco el yugo, pactar, sanear y esperar. Con una guerra como la de Ucrania en curso y el genocidio en el cercano oriente, no es práctico vociferar un poderío mundial que ya es cuestionable.

La teorización de la Colombia Humana y los objetivos del Pacto Histórico por Colombia, ya han sido expuestos con claridad por el presidente Petro en este año largo de gobierno; el presidente y su equipo de trabajo han sido lo suficientemente claros.

Todo está expuesto y es tiempo de actuar; las reformas están en marcha, las relaciones con Venezuela se restablecieron, la frontera se abrió para beneplácito de los 6 millones de colombianos residentes en Venezuela que otra vez sentirán que hay un estado preocupado por su bienestar.

Los migrantes en nuestro país también verán de nuevo la luz de una esperanza. No estamos solos, el bloque Grancolombiano se hará sentir y defenderá sus derechos dando un nuevo sentido nacionalista a sus países.

Nos sentiremos orgullosos de ser hispanoamericanos, diversos, mestizos, blancos, indígenas y negros. Reuniremos lo mejor de nosotros para salvar la selva, cuidar los ríos, los páramos y los valles, sembraremos la tierra y se la devolveremos al campesino, incentivaremos la economía popular y le quitaremos al narcotraficante el poder sobre los desposeídos...  y nos educaremos, sí, nos educaremos para poder al fin pensar en un legado valioso para nuestros nietos.