Los responsables de la debacle electoral en las regionales siguen navegando en la soberbia, sin reconocer los errores, a excepción de Gustavo Bolívar con su afilada franqueza.
Wilmar
Jaramillo Velásquez/Opinión/ El Pregonero del Darién.
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| Wilmar Jaramillo Velázquez. |
Este articulo está dedicado a quienes aceptan la autocrítica, el pensamiento crítico, como fórmulas eficaces para superar los problemas, las diferencias y para hacer frente a la realidad por cruda que sea. No apto para aduladores, comités de aplausos, lava perros y analfabetos disfuncionales. Ya he recibido varios insultos, vendrán más. He ahí el dilema.
Fuera de
la forma humillante como trataron a los aspirantes a cargos públicos a la hora
de los avales, luego los tirarían a los leones en solitario, un abandono total,
mostrando un desconocimiento por la provincia, un desprecio generalizado,
justamente donde está la base electoral, la materia prima para la construcción
de país, de proyecto político.
Y en
medio de toda esta maraña de mezquinos intereses personales, de grupúsculos de
poder a los que no escapa la familia del propio presidente, sus supuestos
aliados se dedicaron a crear garajes políticos bajo la sombra del poder para
competirle al propio Pacto Histórico, mientras que poco a poco van dejando solo
a Petro para gobernar y capotear esa extrema derecha criminal desesperada por retomar
el poder y no dejar escapar sus centenarios privilegios.
Además,
mientras que el Pacto Histórico se disuelve en burocracia y rencillas parroquiales,
no se quiso cohesionar en la región porque cada partido tiene sus propios
intereses, (negocios), la Colombia Humana navega a contra corriente, sin
dolientes, ni el mismo Petro la reconoce como su partido y sigue hablando de ciudadanías
libres.
Los
llamados “Independientes” supuestos socios, se unieron con lo peor en varias
regiones, le dieron la espalda a quienes los llevaron al Congreso como en el
caso de Antioquia y se aliaron al mercado tradicional electoral bloqueando al
Pacto Histórico, como el caso de Carepa y Apartadó para no citar sino dos
ejemplos.
Esa juventud
que Petro premió con curules, Alex Flórez, Alejandro Toro, Susana, “Boreal” e
Isabel Cristina Zuleta, terminó convertida en un saludo a la bandera, el primero,
después del último escándalo con la policía en Cartagena, no volvimos a saber de él, el
segundo, terminó reducido a un politiquero más del montón, que por brillar en “Independientes”
se hizo cómplice para derribar la Colombia Humana, de la tercera, ni hablar, no
sabemos si aún vive; después de su elección
se la tragó la tierra y la cuarta, convertida
en pavo real a la cual la
provincia después de los atropellos recibidos le quedó debiendo, pero
ella está “es para hacer leyes” y la provincia “no tiene
experiencia electoral”. Bueno saber cuántas leyes de su iniciativa le han
aprobado ya que las grandes reformas siguen en stop. O mejor en cuidados
intensivos.
Como si
algo le faltara a este incierto panorama, mientras la extrema derecha se unió
para barrer en Antioquia, Daniel Quintero fulminado en las urnas, en vez de reconocer
su aplastante derrota, bajarle a la arrogancia y seguir la construcción de país,
se dedica a insultar públicamente a Gustavo Bolívar, dándole insumos a la otra
orilla para que siga avanzando.
Bueno sería
que esa cúpula capitalina se bajara del falso pedestal desde donde posa y pontifica
y se dedicara a construir partido y me refiero expresamente a la Colombia
Humana, que no puede convertirse en la
prostituta de la política y me perdonarán
las prostitutas, para que grupúsculos insignificantes
la vendan al mejor postor como ocurrió en Apartadó, donde este tipo de trapisondas, algunas avaladas por dicha cúpula, impidieron la elección de
un concejal, en un municipio donde Petro
obtuvo más de 30 mil votos. Ni un modesto concejal se logró.
La casa
necesita orden y solamente un revolcón profundo lo puede lograr, cohesionando
la provincia, respetándola y dejar de tratarla como borregos electorales que es
el trato que ha recibido en toda la historia.
Las
maquinas electorales de la provincia están vivitas, en el caso de Urabá se
impuso el viejo modelo, la plata, la contratación y todos los excesos
concentrados en una sola palabra. De cambio cero.
Estoy
de acuerdo con Yesid Arteta Dávila en su más reciente columna, están dejando
solo al presidente, víctima de un indiscriminado bombardeo desde el poder económico
que, usa sus máquinas de desinformación para desprestigiarlo e impedir los
avances del cambio.
Y desde
ya, que el revolcón que se avecina, elimine de inmediato el cuento de listas
cerradas ya que no estamos de acuerdo en seguir regalando curules como en una
piñata, los aspirantes deben trabajar y convencer a los electores para que los acompañen
en las urnas.
Hacemos
el revolcón, reconocemos nuestros errores, le bajamos a la soberbia y a los intereses de grupo, dejamos esa ambición
de seguir armando partidos de garaje o muy pronto El Pacto Histórico será un
borroso recuerdo en la historia política de Colombia y con ello una frustración
más para quienes hemos luchado por el cambio. Estamos a tiempo.
Uraba-noviembre-2023.

