Libia, Iraq, Yugoslavia, Siria, Afganistán, Granada, Panamá, Somalia, fueron algunos testigos de sus agresiones, invasiones, intervenciones.
Juan Hernández Machado*/Opinión/El Pregonero del Darién
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| Juan Hernández Machado. |
Los
que no crean en esto y les parezca demasiado duro porque tienen una concepción
diferente de esos grandes países, consulten los libros de historia y
encontrarán un bloqueo brutal impuesto a Cuba desde la administración del
presidente John F. Kennedy en los Estados Unidos- hace más de sesenta años- y
que hoy está elevado a su máxima potencia para provocar desesperación en el
pueblo y que ella lo lleve a derrocar la revolución.
Qué
decir de las sanciones- individuales, colectivas, de diferentes especialidades
temáticas, contra países grandes, medianos y pequeños- y ahí está el ejemplo en
años recientes del mismo país- sin importar el gobierno que tenga- contra
Zimbabwe, Venezuela, Nicaragua, China, Rusia, Irán, Siria, por solo mencionar a
algunos de los afectados.
Los
racistas sudafricanos, que tenían secuestrada la independencia de Namibia,
fueron objeto del aislamiento internacional, salvo que fue solo en papeles,
porque el mismo país del norte americano, con algunos de sus aliados más
leales, los estuvieron apoyando económica y militarmente, bajo el tapete como
dice mi buen amigo Manolo, a pesar de todas las resoluciones de la Organización
de las Naciones Unidas.
Solo
los pueblos africanos, el namibio, el angolano, el propio sudafricano, con la
ayuda de sus hermanos de un pequeño archipiélago en medio del mar Caribe, Cuba,
derrotaron a los sudafricanos en la batalla de Cuito Cuanavale, los obligaron a
ir a la mesa de conversaciones y hoy el pueblo negro, mayoritario de Sudáfrica
goza de todos los derechos que le corresponden y Namibia es independiente.
Libia,
Iraq, Yugoslavia, Siria, Afganistán, Granada, Panamá, Somalia, fueron algunos
testigos de sus agresiones, invasiones, intervenciones- unas con mejores
resultados que otras- que dejaron miles de muertos, heridos, damnificados y
pérdidas materiales que detuvieron el desarrollo de esos países durante años.
El
caso del pueblo palestino, que hoy estamos viviendo con lágrimas, dolor y rabia
también, tal vez sea el mejor ejemplo.
Durante
más de setenta años el gobierno estadounidense, simulando ser amigo de los
árabes y de los palestinos en particular, ha figurado en numerosas iniciativas
para resolver ese problema, mientras armaba, desarrollaba, financiaba,
entrenaba y protegía contra todas las amenazas al régimen sionista de Israel,
que ya para el día de hoy es RESPONSABLE, así, con mayúscula y sin miramiento
alguno, de la masacre que se continúa cometiendo contra el pueblo palestino en
Gaza.
Los
miles de niños y mujeres muertos y heridos que se encuentran entre las más de
veinte mil bajas causadas por el odio sionista hasta el momento no tenían en
sus manos un arma sino tal vez un pedazo de pan, un osito de peluche y en su
mente la esperanza de poder ser algún día libres e independientes como la
mayoría de los habitantes en este planeta.
Y
mientras todo esto sucede y su gigantesca y efectiva maquinaria de propaganda
difunde mentiras, verdades a media, tergiversa hechos y crea patrones
psicológicos que convengan a sus intereses, se libra una guerra sutil de
medidas, amenazas, sanciones y presiones contra el gran peligro amarillo: la
República Popular China.
Para
antecedentes en este caso puede consultar nuestro trabajo “Jugar con fuego
puede traer malas consecuencias”, publicado en este mismo sitio el pasado 11 de
agosto.
Pues
bien, la realidad es que ese gran país, que a costa de grandes esfuerzos y
sacrificios se ha convertido en la segunda economía a nivel mundial, en lugar
de ofrecerle al mundo las “bondades” que en párrafos anteriores mostramos que
ofrecen los Estados Unidos de América, culminó hace pocos días las
celebraciones por el décimo aniversario de su iniciativa de La Franja y la
Ruta.
Surgida
en el año 2013, esta iniciativa presenta al mundo un nuevo concepto en las
relaciones internacionales basado en negociar, construir y compartir juntos,
donde el libre comercio y la cooperación permitan crear un nuevo orden que se
base en la prosperidad y la estabilidad de los participantes.
Mientras
que la Franja se refiere a las rutas terrestres, la Ruta se refiere a las
marítimas y prevé para todos los países participantes el desarrollo de
carreteras, vías férreas, puertos, aeropuertos, puentes, grandes edificaciones,
represas y centrales eléctricas, entre otros.
Los
participantes en las festividades por el décimo aniversario de esta iniciativa
que contribuye al mundo multipolar y promueve la cooperación económica, financiera,
cultural, educacional y científica entre países de Asia, África y América,
llamados antiguamente países del Tercer Mundo, conocieron que ya se han
ejecutado o están en vías de ejecución tres mil proyectos diferentes
resultantes de los más de 200 acuerdos de cooperación firmados con unos 150
países del mundo.
Para
América Latina y el Caribe, China es una buena amiga que ha tendido su mano
para acompañarnos en la lucha contra las diversas adversidades que enfrentamos
y ayudarnos el desarrollo.
La
encontramos ejerciendo un role positivo en los BRICS, haciendo un apoyo
importante al Grupo de los 77 más China, mejorando sus relaciones con Rusia,
que también tiene una actitud similar de cooperación y ayuda con nuestros
pueblos.
Veintidós
países en nuestra región han firmado memorandos y acuerdos de diferentes tipos
con la República Popular China para formar parte de ese mega proyecto, donde no
hay condicionamiento político alguno sino beneficio mutuo y multilateralismo.
Mientras
de nuestro vecino del norte nos llega un bloqueo más acentuado en todos los
aspectos y ser incluidos en una espuria lista que tienen de países que
supuestamente apoyan el terrorismo, de la lejana China, mediante esta nueva
iniciativa, nos llega la ayuda y cooperación, que tiene una clara y palpable
expresión en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, así como en diferentes
proyectos para alcanzar la seguridad energética en Cuba.
En
otros países de nuestro continente, como Argentina, Chile y Colombia, existen
diferentes proyectos de desarrollo con China, destacándose el metro de Bogotá,
cuya primera línea está siendo construida por dos empresas de ese asiático
país.
Las
relaciones de cooperación entre la República Popular China y los miembros de la
CELAC se han incrementado considerablemente y el intercambio comercial llegó a
los 500 mil millones de dólares en el 2022, según fuentes chinas,
convirtiéndose nuestra región en el segundo mayor destino para la inversión
china en el extranjero.
Millones
de personas en los propios Estados Unidos y en el resto del mundo donde la gran
prensa que defiende los “intereses occidentales” es la que predomina,
desafortunadamente no tienen acceso a estas informaciones y son confundidos, de
la misma forma que temieron al oso comunista soviético cuando la anterior
Guerra Fría. Ahora estamos en una Guerra Fría de nuevo tipo, con excusas
diferentes por parte del Tío Sam, pero persiguiendo los mismos objetivos que
antes: dominar al mundo.
El
que necesite datos más precisos y concretos puede consultar las diferentes
fuentes académicas y periodísticas, tanto chinas como latinoamericanas, donde
se recogen estas realidades que permiten aclarar la nube de desinformación que
a diario ponen ante sus ojos los componentes de la maquinaria de desinformación
estadounidense y de sus aliados.
Pero
a nosotros, que lo estamos viviendo, nos queda bien claro quién es quién en
este complejo mundo donde unos traen guerra y dolor, mientras que otros aportan
amistad y desarrollo.
*Miembro
de la Unión de Historiadores de Cuba.

