martes, 28 de noviembre de 2023

Homenaje a Manuel Ascunce Domenech

“La principal cualidad que identifica a Ascunce es su hidalguía revolucionaria cuando pronunció aquellas palabras que sellaron su suerte: “¡Yo soy el maestro!”

Juan Hernández Machado*/Opinión/El Pregonero del Darién 

Ante su tumba, en el cementerio Cristóbal Colón, de La Habana, miembros de la Agrupación de Alfabetizadores de esta provincia, rindieron tributo al joven maestro Manuel Ascunce Domenech, quien junto al campesino Pedro Lantigua, fuera asesinado por una banda de terroristas el 26 de noviembre de 1961en El Escambray.

Al hacer uso de la palabra, el alfabetizador, Juan Hernández Machado, destacó que la principal cualidad que identifica a Ascunce es su hidalguía revolucionaria cuando pronunció aquellas palabras que sellaron su suerte: “¡Yo soy el maestro!”

Juan Hernández Machado
“Sin saberlo él, ni los miles de alfabetizadores a lo largo y ancho del país, esa frase se convirtió en un símbolo, una luz redentora, una fuerza que empujó a todos los alfabetizadores a terminar la campaña, a reunirse con su comandante en la Plaza de la Revolución capitalina y solicitarle nuevas misiones.

“Cuando éste respondiera que lo que había que hacer era Ꞌestudiar, estudiar y estudiarꞋ, el ejército de alfabetizadores se convirtió en un ejército de maestros y profesores, médicos y científicos, atletas destacados, intelectuales de todos tipos, oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, dirigentes de las organizaciones políticas y de masas, diplomáticos, traductores, ingenieros, técnicos medios y obreros calificados, contribuyendo al desarrollo de la Revolución”, expresó el profesor Hernández Machado.

Tamara Junco, alfabetizadora en la zona de Manacas Iznaga, Trinidad, donde habían asesinado a Manuel, rememoró cómo ellos, de inmediato, fueron al lugar donde ocurrió el crimen y posteriormente a su funeral, y que ese había sido uno de los momentos más emotivos que ha tenido en su vida.

Por su parte, la también alfabetizadora Matilde Katia Hernández Pérez, que se encontraba cumpliendo sus tareas educativas en la zona de Los Lagos, cerca de Mayajigua, recordó cómo la actitud de Ascunce en sus últimos momentos de vida sirvió para motivarlos a todos los que estaban en su zona, también hostigada por bandidos, para no abandonar la campaña y cumplir todas sus actividades hasta el fin de analfabetismo en diciembre de ese año.

Simple pero profundo –como eran y son los brigadistas que hace 62 años, siendo unos niños, respondieron al llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro– fue este encuentro entre los integrantes de la Agrupación de Alfabetizadores de La Habana y su compañero caído en cumplimiento del deber.

*Miembro de la Unión de Historiadores de Cuba.

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