domingo, 12 de noviembre de 2023

Huir de la muerte

El águila no medra volitiva, vuela por encima del abismo que oculta la niebla, goza y digiere.

Por: Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.

Médico/Juán Fernando Uribe Duque
(Para qué, si ya estamos muertos... de risa)

Toda vanidad es inhabilidad ante la trascendencia, aunque ésta sea sólo un dulce canto a la pequeñez.

Muchas veces la expresión desesperada (rebuscadora loca), es confundida con una simple singladura de vanidad. Pero no hay tal, es sólo un intento de huirle a la muerte, a la nada pastosa, la no expresión, silencio en el silencio, común denominador de aburridos por reflejo, no a la otra "Nada" de la cual es expresión y canto vital: nuevo traje en la secreta incertidumbre, beatitud en el asombro, sorpresa constante de belleza e intimidad.

Resurgimiento cuando la muralla es derribada para entrar a otra estancia llena de nuevos paisajes, otro decorado, espontáneas ínsulas. No por desconocidas menos interesantes. Observación del movimiento, grácil trasegar, equilibrio sutil, desplazamiento constante, amena y acogedora indiferencia, balance suspicaz, mesura por sí.

El águila no medra volitiva, vuela por encima del abismo que oculta la niebla, goza y digiere. ¿Qué más nos queda por hacer si la carne late y la sangre circula? ¿Ver el noticiero? ¿Sumar y restar? ¿Pagar servicios? ¿Calcular intereses? ¿Estar entretenido o pretender estarlo? Mejor "morir".