El caso de Sánitas es muy ilustrativo: su parte privada florece por venta del servicio, mientras la referente a la atención pública quiebra hospitales y clínicas.
Por:
Juán Fernando Uribe Duque/Opinión El Pregonero del Darién.
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| Médico/Juán Fernando Uribe Duque |
Por el contrario,
en una Estado con rentabilidad social y buen manejo de las finanzas que lo
soportan, el objetivo sería brindar un servicio de carácter público de buena
calidad sin que por ello arroje pérdidas económicas.
El caso
de Sanitas es muy ilustrativo: su parte privada florece por venta del servicio,
mientras la referente a la atención pública quiebra hospitales y clínicas.
Conclusión: en un sistema capitalista los sobrantes del negocio privado cuando se administran recursos públicos, no alcanzan para la prioridad asistencial de la población contributiva; en otras palabras, el negocio en que convirtieron la salud es rentable cuando se vende, y se convierte en pérdida cuando se trata de prestar a la población pobre.
El negocio con los pobres es bueno "hasta cierto
punto"... El caso de Sánitas es muy ilustrativo: su parte privada florece
por venta del servicio, mientras la referente a la atención pública quiebra
hospitales y clínicas.

