El hombre que convirtió la cáscara del coco en un emprendimiento que hoy genera 32 empleos en San Juan de Urabá, invaluables servicios al medio ambiente y apoyo a la industria.
Crónicas del Camino por: Wilmar Jaramillo Velásquez/El Pregonero del Darién
Fotografías:
Julio Carlo Angulo Julio/El Pregonero del Darién
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| La corteza del coco a la industria |
La
primera oferta que hizo para vender fibra extraída de la corteza del coco le
originó un pedido de diez toneladas que no las tenía, como tampoco tenía idea
de cómo extraerlas.
Fue
así como nació Ecolfibras SAS, una empresa que hoy ocupa a 32 personas de
manera directa y que suple amplios mercados con los productos más inverosímiles
que van desde Sustrato de Coco para abono, extraído de la corteza del coco,
fibra de coco para materas, colchones, productos para retener y controlar la humedad
en los cultivos, hasta materiales para mejorar la capa vegetal, control de
malezas y carbón vegetal entre otros.
Sergio
Andrés es un administrador de empresas convertido en todero, le ha tocado
aprender de todo, estudiar el coco a profundidad, ya que se trata de un cultivo
muy marginal en Colombia, pese a ser renglón fuerte de economías asiáticas.
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| Gran alivio para el medio ambiente |
Los inicios
De
la misma manera le tocó inventar varias máquinas, sentarse con los mecánicos a supervisar
su construcción ya que en el mercado no las conseguía, fue así como comenzó a armar
su empresa, que muestra orgulloso y que incluso le sirve como especie de
laboratorio a varios estudiantes de la Universidad de Córdoba que llegan allí a
perfeccionar conocimientos.
La
empresa nació de manera incipiente en un solar en un sector conocido como
“Pueblo Mocho” por la salida hacia el municipio de Arboletes, cuenta doña
Claudia Orozco la secretaria y también todera al interior de la empresa.
“Posteriormente
la empresa se trasladó al sitio que ocupa hoy en el llamado barrio Chino de San
Juan de Urabá, en una extensión de casi tres hectáreas distribuidas en la
fábrica, secado, producción, bodegas y un cultivo de plátano donde se
experimenta de manera directa con varios productos” dice doña Claudia, es como
el laboratorio de Ecolfibras.
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| Sergio Andrés Diez-El Visionario |
Otra
de las ventajas de la empresa, es que toda la producción se vende, incluso
intermediarios han llevado el producto a México y España, lo que significa la
magnitud del mercado a futuro, traspasando fronteras.
“La
tarea no ha sido fácil, hemos sobrevivido a tres incendios, el último en días
recientes provocado por manos criminales, se destruyó parte de la maquinaria y
de la empresa, pero aquí estamos” dice Sergio Andrés, un hombre que no nació
para la derrota.
Para
este emprendedor su mayor logro es haber convertido la basura en plata y saber
que todos los días está trabajando por el medio ambiente y orgulloso de estar
generando empleo, recuerda que hace algún tiempo cuando comenzaron, con las
cáscaras del coco hacían trueque por gaseosas, bocadillos, arroz o galletas,
era un alivio incluso para los finqueros que les retiraran de sus predios una
basura que demora un siglo para biodegradarse. Hoy vale dinero, pero también
pueden recibir el Sustrato de Coco para sus cultivos. Eran desechos que caían
primero a las quebradas y estas los depositaban finalmente en el mar.
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| Productos listos para el mercado |
Ya
en el Urabá norte hay personas que están despachando cáscaras de coco en bruto
para la ciudad de Medellín donde es procesada, lo que explica la magnitud que
ha ido tomando el negocio.
El
coco es un producto muy apetecido en la India, todo en esta planta es utilizado,
de la cepa sacan madera de alta calidad, del fruto extraen pulpa, aceite hoy
muy apetecido en los mercados internacionales, agua, de la cascara más fina,
están procesando un carbón vegetal de escasa contaminación.
De
la corteza o concha como le llaman algunos, solamente en Ecolfibras SAS, están
sacando toneladas de Sustrato de Coco, un abono que sale en tractomulas para
mercados de casi todo el país, la fibra de coco es muy solicitada en la
industria de los colchones por su resistencia a la humedad y a los ácaros,
también es empleada como materia prima en tapicería, mueblería y artesanías.
Igualmente
sale otro subproducto conocido como Chip de Coco, utilizado en la agricultura
para controlar la humedad en diversos cultivos.
Otro
uso a estos materiales es la fabricación de geotextiles para controlar la
erosión y manejo de taludes en las vías del país y en la cojinería para
automotores.
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| Una industria con futuro |
Se
dice también que, de la fibra de coco están procesando hilos finos para sutura
en cirugías y en la fabricación de sogas de alta resistencia.
“Anteriormente
el municipio de San Juan de Urabá era conocido como San Juan de Los Cocos,
varias de sus calles más antiguas están afirmadas con cáscaras de coco, esto se
aprecia cuando las rompen para construir el alcantarillado y pavimentarlas, lo que
comprueba la resistencia del material” cuenta el maestro, Julio Carlo Angulo.
Hoy
se viene despertando el interés por sembrar coco, debido a los valores
agregados que le han ido dando, el mismo Sergio Andrés Escobar Diez, cuenta que
ya la naturaleza hizo su trabajo de selección y que existe en la zona un coco
resistente a las plagas y de muy buena calidad, que no hay que hacer más experimentos
ni traer plagas de otros lugares.
Lamentablemente
el estado colombiano no valora este tipo de actividades y sostenerlos es cada
día más complejo, este octubre próximo, Ecolfibras cumple 23 años de actividad,
más de dos décadas de trabajo ininterrumpido por el medio ambiente, generando
empleo, convirtiendo la basura en plata y devolviéndola a la tierra como
nutrientes.
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| La basura convertida en dinero |
Sergio
Andrés no para, sigue siendo un soñador, ahora quiere aplicar energías limpias,
alternativas, pero el proyecto vale más 300 millones de pesos, que no los hay,
de pronto aparece una institución de apoyo a estos procesos que se anime.
Por
ahora la empresa está ahí operando, cumpliendo funciones muy altruistas todas,
como proteger los ecosistemas y generar empleo.
La
granja experimental también es tangible, allí en el terreno, prueba en mano le
pueden demostrar al más sabiondo, al más escéptico, al más incrédulo, que los
productos que se procesan son efectivos en sus aplicaciones y por eso se venden
como el pan caliente a reconocidas empresas nacionales, además la demanda
aumenta cada día.
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| Todos los derivados tienen gran demanda |
Ecolfibras
recibió el premio Antójate de Antioquia, un premio otorgado por el gobierno a
las empresas que más fortalecen la productividad, el desarrollo económico, la
comercialización y la innovación en productos y servicios en el departamento de
Antioquia, además recibió una mención de honor de Kimberly Clark, que premia
las prácticas ambientales más sobresalientes de las empresas del país.
“Se
trata de la empresa productora y comercializadora de subproductos de cáscara de
coco con mayor capacidad instalada en Colombia, con 6.000 metros
de invernaderos para secado y con un procesamiento promedio anual de
tres mil toneladas de sus productos.
Ecolfibras
desarrolla productos de cáscara de coco 100% naturales, renovables y ecológicos
para la industria agrícola, ganadera, colchonera y automotriz.
Cuida el medio ambiente y contribuye al bienestar de cientos de familias en la región de Urabá, fomenta el aprovechamiento integral de los recursos naturales y ayuda a reducir la contaminación en la región al reciclar la cáscara de coco, que los agricultores locales antes quemaban o desechaban en el mar, y que ahora mediante procesos ambientalmente responsables, transformamos en productos de gran utilidad para diversas industrias”
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| La generación de empleo es vital en la zona |
Aquí
está plasmado el sueño de Sergio Andrés Escobar Diez, el hombre que abrió
caminos para cuidar el medio ambiente en Urabá, convertir la basura en plata y
generar empleo.







