Los
mensajes que se cruzan entre la extrema derecha de los Estados Unidos y de
Colombia, tienen que poner en alerta roja al nuevo gobierno.
Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/Opinión/El Pregonero del Darién
La
extrema derecha colombiana no duerme desde el triunfo de Gustavo Petro, hace y
hará hasta lo impensable por no dejarlo gobernar y volver al mar de privilegios
en el que han navegado por 200 años, sin importar los daños colaterales.
Muchos
colombianos asimilaron el encuentro entre el nuevo presidente y el señor Uribe,
como un gesto de buena voluntad de este último. No es cierto, era un mensaje de
Uribe a su archienemigo, Juan Manuel Santos, con el que sea, menos con usted.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Otros
nacionales más cortos de visión o de olfato, se han dedicado a insultar y
descalificar a la propagandista Vicky Dávila, como la responsable de las
agresiones al nuevo gobierno, antes y después de la victoria, tampoco es cierto,
desde mi modesta opinión, ella es solamente un instrumento, una mujer a la que
el poder político y económico ha utilizado por la paga, para hacer daño, para hacer el trabajo sucio, misión que
cumple con lujo de detalles, pero detrás
de ella está la poderosa familia judía, Gilinski la misma que los colombianos
recibieron con los brazos abiertos
cuando el mundo no se reponía del
genocidio Nazi. Ellos son los verdaderos responsables de los ataques sin tregua
al nuevo gobierno, pero están sacando la brasa con mano ajena.
Pero el
hecho preocupante, es la narrativa que está construyendo el Centro Democrático,
utilizando desde luego a Semana como parlante, la ambientación que siguen
haciendo para propiciar un golpe de estado, que desde luego
nos les funcionará, ya no está su
socio natural, el general Zapateiro, quien saltó a la plaza pública para hacer lo único que
sabe hacer, gritar, este ya no
representa un peligro al interior del Ejército, no trató bien a sus subalternos
y metió la institución en líos casi que
irreparables, allí se aplica la política de rey muerto, rey puesto, la nueva
cúpula ya comenzó a despegar, más fresca, comprometida con la paz y los derechos humanos, la gran
preocupación de Petro.
A Zapateiro
lo utilizará el Centro como lo ha hecho con un sin número de oficiales que han
caído en sus garras, pero no dejará de ser un saludo a la bandera, viejo y
desgastado moralmente no aguantará mucho el peso de la plaza y el escrutinio
público.
Al interior
de las Fuerzas Armadas se respira más tranquilidad, respeto, trabajan en mejorar
sus condiciones de vida, la Policía tendrá varios centros de recreación para
ellos y sus familias, elaboran programas de vivienda, salud, capacitación, se
acabó la era de apodarlos “Héroes” para enviarlos a matar colombianos, a sacarle
los ojos a los estudiantes, a cuidar sus negocios, empresas y hasta para mandarlos
a delinquir. Hoy la fuerza pública, tiene comandante en jefe, figura que se
había perdido hace muchos años en Colombia.
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Por eso
no existe el riesgo de un golpe militar, pero el gobierno si debe estar en
alerta permanente para judicializar con todo el peso de la ley a estos intentos
criminales golpistas, como hicieron finalmente en Bolivia, donde la
autoproclamada presidenta, Jeanine Áñez sigue en prisión.
Una
cosa es la tolerancia, la paz y la convivencia y otra es socavar impunemente
las instituciones, justamente cuando comienzan a funcionar.
Los
sectores más recalcitrantes de la extrema derecha colombiana con su jefe, Álvaro Uribe a la cabeza, Margarita Restrepo, Pacho Santos,
María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Enrique Gómez, Federico Gutiérrez, Enrique
Peñaloza, Carlos Felipe Mejía, Gabriel Vallejo Chujfi, Salud Hernández, María
Andrea Nieto, Felipe Zuleta, María Isabel Rueda y Néstor Morales, entre otros,
no hay día que no instiguen a la fuerza pública, buscan
como indisponerla contra el nuevo gobierno, lo hicieron en campaña y ahora enfilan baterías ya con Petro Presidente.
“Están
humillando la fuerza pública”, “mancillan el honor militar”, “los igualan con
la delincuencia”, atropellan a nuestros héroes”, “defenderemos nuestras Fuerzas
Armadas” son algunos de los términos utilizados en esta cruzada contra la
democracia.
Otra
como Salud Hernández, la fascista española nacionalizada colombiana, fue más lejos,
pidiendo una desobediencia de la Policía Nacional, propuesta que un país
mediamente decente la tendría en prisión.
Pero la
arremetida del Centro Democrático y sus acólitos contra el gobierno de Gustavo Petro
no es gratuita ni aislada, esta correlacionada y direccionada desde un sector
republicano en los Estados Unidos, dirigido por el senador de Texas, Ted Cruz,
quien en los últimos días también se ha dedicado a insultar y chantajear
públicamente a nuestro presidente.
Incluso,
ya el dirigente boliviano Evo Morales, mostró su preocupación en este sentido y
así se refirió en su cuenta de Twitter, él que sobrevivió a un golpe orquestado
por Estados Unidos, sabe de que habla:
“Denunciamos
que en EE. UU se preparan acciones desestabilizadoras contra la presidencia del
hermano @petrogustavo y otros gobiernos socialistas. El senador @tedcruz,
financiado por fabricantes de armas y promotor de golpes de Estado, acusa con
mentiras al pueblo de Colombia” Este solo hecho bastaría para decretar una
alerta roja, desde la presidencia de Petro.
Y dentro
de esa narrativa falsa, criminal y conspirativa que construye el Centro Democrático
contra el gobierno progresista, está la de vender la idea ante Europa y Estados
Unidos que estamos frente a un régimen comunista, Europa se ríe del chiste, pero
Estados Unidos si puede usar esta infamia para defender su patio trasero como aún
cree que es América Latina.
Igualmente,
todos los días anuncian la salida de empresarios del país huyendo del comunismo,
no se ha ido el primero y ellos generando pánico económico que también es un
delito.
Los
peores ataques de Estados Unidos contra Colombia, en alianza con el Centro Democrático,
arreciarán en los próximos días, en la medida que entre en furor la campaña legislativa,
donde los republicanos aspiran hacer mayoría, y como siempre, pondrán a nuestro
país como caballito de batalla.
Urabá/Agosto-15/2022.






