Desde niña crecí escuchando que nací en un pueblo machista; Donde vi mujeres trabajando a sol y agua para sostener a sus familias.
Por: Claudia Henao Gómez/Opinión/El Pregonero del Darién
Donde
veía que a la vecina la dejó el marido y salía a trabajar para sacar a sus
hijos adelante.
Donde
había mujeres que se hacían cargo de sus hermanos si el papá estaba ausente.
Donde
un hombre se daba el lujo de tener más de 5 hijos con 5 mujeres diferentes y
solo respondía por uno; Pero las otras 4 se hacían cargo de sus hijos.
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| Claudia Henao Gómez |
Donde a veces quien mercaba era la mujer, pero la mejor liga era para el marido.
Donde a veces las propietarias de los bienes materiales eran de las mujeres y los ponían a nombre de los maridos porque se veía mejor.
Donde sí
ambos trabajaban la mujer le daba el dinero al hombre para que lo administrara
porque era feo que la mujer pagara.
Donde
ambos trabajaban y la mujer tenía que seguir trabajando en los quehaceres de la
casa.
Donde
las mujeres no podían jugar con carros, pero si podían salir a trabajar para
sostener la casa.
Donde
vi mujeres sacar adelante a sus hijos y a sus hijastros; pero jamás abandonar a
sus hijos.
Crecí y
entendí que ese machismo arraigado más en mujeres que en hombres era una
cuestión cultural; porque lo que realmente vi, fue un pueblo de mujeres
berracas, echadas para adelante; matronas; incondicionales a la hora de sacar a
sus familias adelante; pero lamentablemente que no se reconocían y aún que no
se reconocen lo valiosas que son, y que al lado de esos hombres maravillosos
que las rodean pueden hacer de ese pueblo, una mejor ciudad.
Hoy
día, las mujeres a nivel local, regional, nacional e internacional son
destacadas en todo ámbito, fruto de su entereza, fortaleza, formación,
preparación académica, sin dejar de lado su principal fuente de inspiración...
la vida que han otorgado a sus generaciones, por la que luchan incesantemente,
las féminas han demostrado desde antaño sus capacidades para liderar procesos,
movimientos, comunidades que creen y se identifican con su visión.
Hoy por
hoy las mejores representantes de los ideales femeninos son mujeres que se
ponen la camiseta para luchar y seguir luchando porque se respeten los derechos
de todos, no solo de un género que ha sido apocado por el machismo reinante en
nuestra sociedad, sino que son la voz apagada de muchos que esperan ver cambios
y mejoras en el territorio que nos sostiene.



