Medellín, nunca será el centro de Colombia, el centralismo, esa herencia, fundamental, de la base política nacional, Bogotá seguirá siendo el centro de los negocios nacionales e internacionales.
Por: Diego Calle Pérez/Opinión /El Pregonero del Darién
Parece
que Medellín es una escuela de gobierno privado para aprender hacer una campaña
electoral a nivel nacional. En las pasadas elecciones Medellín, tuvo a mal,
tener tres candidatos presidenciales, todos brillaron por sus descaches, por
sus egos revueltos de soberbia y por estar creyéndose lo que no deben.
Así o más fue lo que pudo pasar y nadie comenta lo sucedido con los tres candidatos, que ni se les ve por twitter y menos por los barrios donde dicen permanecer.
La
pandemia mundial dejó muchas secuelas y la más grave fue tener tres candidatos
presidenciales salidos de la alpujarra para Colombia. Todos inflados de
vanidad, se pasearon como pavos reales buscando donde dejar el plumaje, que
solo fue de rato, en rato entre medios de comunicación, que los mostraba para
recrear el buen humor nacional. La realidad fue contraria a la que mostraban
los supuestos candidatos, diciendo mentiras de sus hazañas en la administración
de una ciudad billonaria, que tiene como inventarse quemar el presupuesto con
puentes y túneles para justificar el gasto, más nunca el impacto
ambiental.
Distorsionada
la imagen de los tres candidatos a la presidencia, perdieron el triple de lo
que se imaginaban haber ganado y salieron quemados cual primíparos de la
competencia al cargo nacional. Creyeron, estos candidatos, que su pasó por la
alcaldía de Medellín, les daría el suficiente margen de ventaja, para
supuestamente hablar de lo que podría ser su programa de gobierno y no les
comieron cuento. Se quemaron solitos, sin necesidad de otro invento, diferente
al utilizado para los incautos, que se dejaron seducir por la campaña, que
resultó ganadora, la menos esperada y que goza de buena salud en el senado y en
Bucaramanga.
Medellín,
nunca será el centro de Colombia, el centralismo, esa herencia, fundamental, de
la base política nacional, Bogotá seguirá siendo el centro de los negocios
nacionales e internacionales. Ni siquiera Medellín con su presupuesto
billonario tendrá la competitividad necesaria para superar el centralismo.
Realidades todas ellas, que solo se basan en las diferencias, entre las regiones de Colombia. La política se hace con y para los políticos, la ciudadanía es la encargada de premiar y castigar con el voto. Los candidatos salidos de la alpujarra, le hicieron un gran favor a Medellín, distanciarla de las políticas nacionales, tarea que tienen los llegados al capitolio nacional, volver a enrutar a Medellín en lo nacional.


