miércoles, 3 de agosto de 2022

El viejo Lobo ancló en Puerto Triunfo

El arte y la creatividad los lleva en la sangre, aunque nunca tomó en serio el trabajo como para vivir de su obra. Lobo como lo conocen en este puerto sobre el Magdalena, hoy vive en la incertidumbre.

Crónicas del Camino: Por Wilmar Jaramillo Velásquez/ El Pregonero del Darién.

La obra más reciente de Lobo, para
 un negocio urbano de Puerto Triunfo

Su nombre es Fredy Antonio Cadavid Torres, aunque pocos conocen este nombre, en Puerto Triunfo siempre lo han llamado Lobo, un andariego que nació hace 67 años en Bello Antioquia, donde justamente un amigo, Jesús Holguín a quien le decían “Gallina” lo bautizó con este nombre hace 25 años, por sus habilidades para los negocios.

Después de recorrer varios rincones de la patria, Lobo soltó sus anclas en Puerto Triunfo para no levantarlas jamás, hizo prácticamente lo que le dio la gana con su vida, tuvo todo y no tuvo nada.

En dos matrimonios tuvo ocho hijos, uno de ellos recientemente fallecido a causa de una diabetes.

Otra obra de Lobo

Hoy vive solo, no se arrepiente de nada y está resignado al punto final. Dice sereno, tranquilo que espera “la pelona sin sobresaltos”; se siente solo, enfermo y abandonado, pobre, sin una pensión, con pocas posibilidades de empleo.

Lobo dice que, a pesar de su condición, el Sisbén lo evaluó con un puntaje muy alto, por lo que no tiene acceso a las ayudas como adulto mayor y otras gabelas que le puede dar el estado.

Lobo nació con habilidades especiales para el arte, los trabajos manuales, es un creativo sin límites, convierte en arte todo lo que coge, plástico, madera, cemento, lienzos, acrílico, PVC y otros materiales de los que se nutre.

Explorando caminos y espacios

Dice que el primer impulso se lo dio su profesora doña Rosa en la Escuela Marco Fidel Suárez de Bello, cuando al conocer des sus capacidades lo puso a pintar un cuadro de Hernán Cortes. “Me compró los materiales y elaboré un cuadro de 70X 100 CMS, el cual estuvo exhibido durante muchos años en la dirección de la escuela” recuerda.

Lobo cuenta que aprendió a pintar viendo a un artista de Bello a quien recuerda como “Gabeto”, lo mismo que a Raúl Lama, quien pintó los murales del Palacio Municipal de Bello.

Un inquieto y creativo personaje

Lobo se precia de haber sido ayudante de un pintor conocido en Puerto Triunfo como “El Diablo”, el hombre que le construyó las faraónicas esculturas a Pablo Escobar para su emblemática hacienda Nápoles.

“Me inspiro en el firmamento, una nube, sale un borrador a lápiz, a todo lo que veo le encuentro forma, admiro mucho al maestro Rodrigo Arenas Betancur a quien tuve el honor de conocer, también trabajé en la Vicaría para los Derechos Humanos en Medellín, elaboré todo lo que fue en madera, fui ayudante de los artistas que decoraron el lugar y allí conocí al escritor Manuel Mejía Vallejo” relata con claridad.

Lobo en el Parque de Puerto Triunfo

“Todos mis hijos pintan, es un don nuestro, totalmente empíricos, cero estudios de arte, la obra está en varias haciendas del Magdalena Medio y hoteles, especialmente en Puerto Triunfo; yo pinto por hobby, nunca comercialicé mi trabajo, no conozco su valor monetario y nunca me interesó eso” dice.

Lobo recuerda emocionado una Rebeca que hizo para su primera esposa, fue un trabajo en PVC y cemento, la adornó con canicas y la iluminó, lo que fue la sensación de quienes la vieron.

Hace poco Lobo pintó un mural a un amigo, para un negocio en pleno parque Principal de Puerto Triunfo, no cobró un peso por su trabajo, así es, desprevenido y poco apegado por el dinero.


Lobo está bloqueado, dice que ya no tiene ni ambiciones ni sueños, que la edad no le permite, pareciera derrotado, sin embargo, dice que, si una empresa, una alcaldía, una persona se interesa en una obra suya, bien terminada y duradera, para dejarla como legado en alguna institución y le dan los materiales, está dispuesto a emprender esa tarea.

Lobo es un hombre sociable, un tertuliador conocido en el pueblo, siempre con su impecable y característica presentación personal, además de ser un apasionado hincha del Nacional.

Hoy Lobo vencido por el tiempo y con la salud golpeada por varios frentes, sigue recorriendo las calles de Puerto Triunfo, casi siempre a pie, aunque también le gusta montar bicicleta, religiosamente visita los tintiaderos del pueblo, donde no le falta un amigo para conversar, recordar, contar historias de tiempos viejos, unas veces se le ve cansado y derrotado, otras animado, optimista y sonriente.

Lo único cierto es que hace 40 años el Lobo soltó sus anclas en este puerto sobre el Gran Río de la Madalena, de donde nunca jamás las levantará.

Puerto Triunfo Antioquia/Agosto-03/2022