Siempre prefirió la tramoya, lo torcido, el quite a la ley, su vanidad y su soberbia le ganaron al bonachón casi tímido que vendieron en campaña.
Duque
finalizó los últimos días convertido en un vergonzante mercader de la política,
la historia de Colombia no tiene antecedentes de un presidente desvalijando el
estado de tal manera para dejar acomodados a sus socios, no hay registro de un mandatario
ejecutando un saqueo tan vulgar como el que
hizo Duque en los últimos días de su gobierno, saltando la ley para cambiar juntas directivas, comprometiendo desesperado presupuestos de vigencias futuras para dejar colgado de la
brocha a su sucesor.
![]() |
| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Por
obedecer ciegamente los dictados de Washington, dio más de lo que le pidieron,
le tendió alfombra roja a un payaso corrupto como Juan Guaidó y le rindió
honores militares, en el peor de los osos que pueda llegar hacer un mandatario y
como muchacho de barrio se fue a la frontera con Venezuela a gritarle a Maduro
que le quedaban horas.
Alardeó
complaciendo y gobernando para los ricos y pisoteando a los pobres, no tuvo la
más mínima consideración con la patria que le entregaron para gobernar durante
cuatro años, creo que nunca tomó en serio su cargo, jamás los asimiló.
Se
dedicó a leer discursos mentirosos y prefabricados por sus asesores, metido en
una burbuja que le impidió conocer el país, dialogar con su gente y buscar soluciones
a tantos males.
Tampoco
tuvo el control de las Fuerzas Armadas, les abrió la talanquera para la
corrupción y la violación sistemática de los derechos humanos, luego los
aplaudía, se disfrazada de policía y los condecoraba, le hizo un mal
irreparable a la institucionalidad, mancillando y relegando a los hombres
buenos y honrados de nuestra fuerza pública.
Como
obediente que es, siempre ha sido subalterno, actuó como un cordero frente a
las directrices del Centro Democrático para destruir la frágil paz que se construía
y siempre tuvo miedo de indisponer a su patrón, igualmente obedeció con
sumisión las ordenes de la Casa Blanca. Fue una marioneta durante cuatro años,
un cascarón vacío, sin criterio sin discurso, sin personalidad y con cero
autonomía.
Deja
un país no solamente en ruina financiera sino en ruina moral, alentada por el
todo se vale, terminó hasta repudiado por su propio partido que hace malabares
por las redes sociales y medios afines al dinero y el poder, intentando darle
una salida menos humillante.
Perdido
el poder comenzó a ejecutar todo tipo triquiñuelas para dejarle un bloqueo
financiero e impedirle gobernar con decoro, lo hicieron de frente al país con toda
la desfachatez, lo que menos les importa es su honra, hace muchos años la
perdieron.
De
su gabinete ministerial ni hablar nunca antes un presidente se había rodeado de
tanta mediocridad, el único requisito para trabajar con Iván Duque era ser su
amigo o del Centro Democrático, lo demás incluyendo su prontuario no importaba.
Este domingo se posesiona el nuevo
gobierno progresista, bajo muchas expectativas de los colombianos, un programa
de gobierno incluyente con funcionarios hasta ahora nombrados que generan mucha
confianza, pero sobre todo pagando esa deuda histórica con los grupos excluidos
por el poder dominante.
Si
es la historia la que juzgará a Duque no saldrá muy bien librado, como tampoco
saldrá de los estrados judiciales. Si en realidad existe justicia, este
mequetrefe que nos impusieron como presidente deberá pagar un costo muy alto.
Medellín- agosto-04/2022.



