La descoordinación de esta combinación de pequeños partidos que es el Pacto Histórico y la aparente apatía de Petro para controlar la situación, anticipan una derrota del partido de gobierno.
Camilo
González */ Razón pública/Análisis de la Noticia/El Pregonero del Darién.
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El presidente Petro, no la tiene fácil en esta legislatura. |
La baja
aprobación y una coalición minoritaria han puesto en riesgo el proyecto del
cambio. Esta es la nueva organización del Congreso y las posibilidades para el
gobierno.
Tras un
año en el cargo, el presidente Petro enfrenta un estancamiento político. El
balance de su primer año es preocupante: según
la firma consultora Orza, la tasa de aprobación legislativa de los proyectos
del gobierno fue del 33 % durante la primera legislatura; según la última
encuesta de Invamer, tuvo una aprobación presidencial del 33 %;
finaliza
su primer año de administración con una coalición minoritaria, un escenario
cuesta arriba para un gobierno que carga con las expectativas del cambio
político y social.
El
pasado 20 de julio comenzó la segunda legislatura. No obstante, las movidas
políticas hacen suponer que el presidente y su agenda no serán los
protagonistas.
Este
semestre los congresistas condicionarán mucho más al Gobierno en su margen de
acción. La rotación en las mesas directivas de ambas cámaras legislativas y las
elecciones subnacionales de octubre aumentan los costos para el “gobierno del
cambio” de aprobar sus reformas más ambiciosas.
A paso
de tortuga
Tras
una primera legislatura muy escueta en materia legislativa, el Gobierno regresa
al escenario cargado de iniciativas. Concretamente, Petro y su gabinete
buscarán aprobar cuatro proyectos de ley fundamentales de su programa: la
reforma laboral, la reforma de servicios públicos, la reforma educativa y la
ley de minas.
Reforma
laboral
Después
de hundirse por falta de quorum, sigue concertándose con los
representantes de los sindicatos y a la espera de discutirse con los
empresarios. La oposición de estos últimos a la jornada nocturna, al recargo
dominical del 100 % y a que el contrato indefinido sea la norma se erigen como
los puntos que moverán el debate parlamentario.
Los servicios públicos
Aparece
como otro eje de polémica tras el intento del presidente por regular las
tarifas de los servicios públicos, decisión que detuvo el Consejo de Estado.
Las primeras pinceladas dan a entender la intención de ofrecer un mínimo vital
de servicios públicos a poblaciones vulnerables y de cambiar la normativa de
los contratos de condiciones uniformes.
Sin
embargo, el principal reto de la reforma será cómo evitar que siga el alza de
los precios, particularmente en el periodo de transición hacia la nueva
normativa.
"La
rotación en las mesas directivas de ambas cámaras legislativas y las elecciones
subnacionales de octubre aumentan los costos para el “gobierno del cambio” de
aprobar sus reformas más ambiciosas"
Reforma
educativa
Es otra
de las metas trazadas por el actual gobierno. El objetivo de la reforma es que
la educación sea un derecho fundamental y con mejores estándares de calidad.
Pero,
para materializar esta ambiciosa meta educativa, se necesitan leyes para
conseguir y transferir recursos eficientemente. Estos se deben dirigir a la
infraestructura, a mejorar la calidad y a dar acceso gratuito en todos los
niveles educativos.
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Foto: Cámara de Representantes - El nuevo presidente de la Cámara de Representantes es Andrés Calle del Partido Liberal, cuya candidatura fue apoyada por el gobierno.
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Ley
minera
Está motivada por el persistente conflicto entre mineros
artesanales y las multinacionales. En lo que se ha conocido del proyecto lo,
el Gobierno pretende reconocer la minería ancestral involucrándola en los
procesos de planificación de explotación de estos recursos.
Asimismo,
quiere armonizar las legislaciones minera y ambiental para proteger a los
ecosistemas y enrutar futuros proyectos del sector hacia la transición
energética. Por tanto, la preocupación que se colará en las discusiones será el
equilibrio entre la titulación minera existente y los cambios propuestos por el
gobierno en su apuesta ambiental.
Congreso
dividido
Los
votos del Congreso no están garantizados para que el Gobierno se anote
victorias, al menos en este comienzo de legislatura. Concretamente, la
coalición que hoy acompaña al presidente es del 37 % en Senado y 28 % en la
Cámara de Representantes.
Esto
complica las nuevas propuestas del gobierno, especialmente las reformas a la
salud y pensional, que se salvaron de hundirse a último momento, en medio de la
crisis de la coalición de gobierno.
Tampoco
ha funcionado la doble estrategia del gobierno de presionar a punta de mítines
en palacio o en las calles y la idea de fragmentar a los partidos para lograr
apoyos de legisladores disidentes. El volumen de las manifestaciones no ha sido
tan considerable como para mover la fibra de los congresistas, y los
directorios de los partidos políticos han reforzado la disciplina de sus
miembros con sanciones.
Nueva
organización en el Congreso
Uno de
los detalles más importantes de este 20 de julio fue la elección de las mesas
directivas de Senado y Cámara, y de sus respectivas comisiones
constitucionales.
El
liderazgo en cada una de estas corporaciones es estratégico: incluye el poder
de agenda —es decir, de ordenar los temas que deben discutirse en la
corporación a su cargo—. Para el gobierno es importante tenerlos de su lado,
puesto que, como ha aprendido, el tiempo no fue su mejor aliado en la
legislatura pasada.
La
presidencia del Senado —por tanto, del Congreso— se disputaba entre un aliado
fracturado: Alianza Verde. Dentro de la formación política, cuatro candidatos
luchaban por el puesto: Angélica Lozano, Iván Name, Ariel Ávila e Inti
Asprilla.
Los dos
últimos parlamentarios son más afines al gobierno, aunque Asprilla contaba con
un respaldo más decidido. Lozano y Name han procurado que el partido se declare
independiente del gobierno. Y, aunque el gobierno decidió apoyar a Lozano, la
oposición y los partidos independientes se unieron para el triunfo de Name.
"Los
candidatos de distintas tendencias políticas usarán las erradas decisiones del
presidente como justificación para disminuir el margen de acción del gobierno"
En la
Cámara de Representantes, el gobierno apostó por la candidatura del liberal
Andrés Calle y ganó. Pero desde el Partido Liberal también se perfilaban las
candidaturas de Julián Peinado y Carlos Ardila, que parecen más allegadas a los
intereses liberales que a los del Pacto Histórico, como se ha acusado a la
candidatura de Calle. Estas dos últimas candidaturas sostenían la idea de que,
cada vez más, el liberalismo se distanciaría del gobierno hasta, probablemente,
declararse independiente.
Un
escenario distinto aparece en las presidencias de comisión.
En el
Senado, se distribuirán así:
Pacto
Histórico: dos comisiones (I y VII);
Partido
Liberal: dos comisiones (II y V);
Partido
Conservador: una comisión (III)
Partido
Verde: una comisión (VI).
Por el
contrario, en la Cámara de Representantes:
Cambio
Radical: dos comisiones (II y III);
Partido
Liberal: dos comisiones (I y VII);
Partido
Conservador: una comisión (IV);
Unión
por la Gente (Partido de la U): una comisión (V);
Pacto
Histórico: una comisión (VI).
Esta
reconfiguración del Congreso revela lo difícil que será para el gobierno Petro
sacar adelante sus iniciativas al comienzo de esta legislatura.
Por un
lado, tiene muy pocas posibilidades de que los presidentes de Cámara y Senado
aceleren la aprobación de los proyectos de ley. Particularmente, esta disputa
entre verdes y liberales es el efecto colateral de la estrategia del gobierno
de negociar con cada congresista, uno a uno. Esto ha debilitado poco el poder
de las cúpulas partidistas, pero sí ha exacerbado la hostilidad de sus antiguos
socios de coalición.
Por
otro lado, hay comisiones bajo control de los partidos declarados en
independencia (o con intenciones de hacerlo) y de uno en oposición. Esto hace
pensar que los proyectos pueden hundirse prematuramente en comisiones o,
probablemente, cuando lleguen a plenaria.
Es
peligroso que el gobierno se enfrente a este dilema para solucionar la pobre
gobernabilidad de la legislatura pasada: abandonar ciertas banderas de pureza
ideológica o no cumplir las expectativas de sus electores por insistir en su
dogmatismo.
Puede
que lo primero suscite inconformismo en sus bases; pero lo segundo ya es algo
muy notorio en las encuestas y amenaza con complicarse.
Perder,
una cuestión de organización
El
gobierno Petro puede tener malos resultados en las elecciones subnacionales,
debido a la poca organización del Pacto Histórico para elegir a sus candidatos
para los cargos locales y regionales.
El
comienzo de la segunda legislatura demuestra lo importante que son las
elecciones subnacionales para la aprobación del gobierno: los candidatos de
distintas tendencias políticas usarán las erradas decisiones del presidente
como justificación para disminuir el margen de acción del gobierno.
Un
resultado hasta ahora claro es que el gobierno no controlará al menos la mitad
de esos cargos, como se había propuesto.
La
descoordinación de esta combinación de movimientos y pequeños partidos que es
el Pacto Histórico y la aparente apatía de Petro para controlar la situación
anticipan una derrota del partido de gobierno desde el 20 de julio.
Desde
ya, eso complica el panorama de gobernabilidad para el presidente Petro. No
cuenta con la “aplanadora legislativa” ni parece sentirse respaldado por la
fuerza de las calles. Con ello, aparece el riesgo de que el entusiasmo de hace
un año se vaya desvaneciendo rápidamente para situarlo al lado de sus
predecesores más impopulares.
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| Camilo González* |
*Profesor
e investigador de la Universidad Javeriana, editor del medio digital Visión
Global, magíster en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca.