Ha emprendido el viaje sin retorno nuestro amigo, Sadoh Molina López, paz en su tumba y gracias por su gran aporte a la comunidad.
| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Su vida
fue un apostolado en la transmisión del conocimiento, ya fuera vinculado como docente
o voluntario donde fuere llamado, nunca se negó, reunía grupos de personas en apartados
y empobrecidos barrios para enseñarles a fabricar pan, repostería, helados, con
sencillas y económicas fórmulas en busca de mejorar sus ingresos. El barrio
Obrero de Apartadó no fue ajeno a su generosidad.
En Medellín
visitaba hogares de jóvenes en conflicto para igualmente enseñarles oficios para
el empleo, para afrontar los tiempos de ocio.
El
médico veterinario, discípulo de Sadoh, Libardo Soto Henao y uno de sus
entrañables amigos, logró la proeza de reunir en Urabá a Sadoh Molina López y
al médico cubano, Adael Bernal, este último toda una autoridad en Latinoamérica
sobre reproducción bovina, los tres médicos con amplia experiencia en la
transferencia de embriones, dictaron un taller a jóvenes aprendices en Apartadó.
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| El Dr. Sadoh Molina López con su inseparable esposa Elena (Q. E. P.D) |
Sadoh
Molina López, fue un ser excepcional, de grandes cualidades humanísticas, un hombre
solidario en toda la extensión de la palabra, un amigo leal como pocos, siempre
estuvo convencido de la importancia de la ciencia en el desarrollo del campo,
la producción de alimentos y la reproducción animal. “Si no se conecta el conocimiento
científico al campo, jamás podremos avanzar y seguiremos sometidos a las
importaciones y al atraso” dijo en una ocasión y hoy el gobierno le está dando
la razón.
Amante
de la buena política, la honesta, la del servicio común, con él hicimos numerosas
tertulias tanto en Urabá, como en la clínica Veterinaria Boston en Medellín,
disfrutamos de su calidez humana, de su lucidez y su claridad meridiana sobre
el país.
Sadoh fue
un hombre honesto hasta los tuétanos, enemigo de la corrupción que carcome el
país. Así lo recordaremos quienes fuimos sus alumnos en la Universidad de
Antioquia, sus compañeros de trabajo, sus amigos.
Como
dijo Isabel Allende. “La muerte no existe, la gente solo muere cuando se olvida;
si puedes recordarme, siempre estaré contigo” Ahí estaremos viejo amigo.
Un fraternal
abrazo a su señora esposa Elena y a sus hijos, muy especial al amigo Libardo,
quien acaba de perder a uno de sus mentores.
Urabá/Julio
8/2023

