Y es que la alianza Arteaga-Rangel, sumado al abandono del Centro Democrático, son una fuerte estocada para el "Cañizalismo" que, como lo dije en otra ocasión fue flor de un día. La soberbia paga su precio.
Wilmar
Jaramillo Velásquez/Opinión/ el Pregonero del Darién.
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| Wilmar Jaramillo Velásquez |
Pero
cómo explicarle esto a un pueblo políticamente analfabeto, que no lee, que lo
poco que sabe se lo cuentan terceros porque lo leyeron en Semana o en el
colombiano, cómo decirles que estos monstruos políticos que hoy hunden las
reformas que justamente los beneficiarán, también se nutren, se alimentan de
los presupuestos y la burocracia local y regional, de la misma reposición de
votos.
Partidos
como Cambio Radical, el Centro Democrático, el Partido Liberal, el Partido
Conservador, el Partido de la U, que hoy celebran la caída de la reforma
laboral y que luchan a brazo partido para hundir la reforma a la salud,
reformas con las cuales el gobierno busca devolver algo de dignidad en el trabajo
y una mejor atención en salud, son máquinas electoreras que sobreviven con
los votos de los pobres a los que explotan sin piedad y han convertido en
esclavos.
Estos
carteles en los que se convirtieron los viejos y desgastados partidos
políticos, son fuentes en la provincia, donde menos escuelas y universidades
existen; es allí donde más votos logran, el voto calificado es muy escaso y de
eso se valen ellos para volver cada cuatro años con el mismo discurso
mentiroso, el mismo tamal, el falso abrazo, la fingida sonrisa y la media de
ron.
Basta
con mirar el panorama de Apartadó, no podría ser más sombrío, los amigos de la
reelección, los que consideran que el actual gobierno es tan bueno como para
reelegirlo, votarán por el sucesor del trono de Cañizalez, el mismo paquete
publicitario, los mismos aliados, la misma recua de contratistas siguiéndolo,
el mismo discurso. No se han atrevido a cambiar ni una coma.
Siempre
lo he manifestado públicamente, el candidato del continuismo pagará la soberbia
de Felipe Cañizalez, lo afectará fuertemente el daño colateral. Un movimiento que generó grandes expectativas, pero que fue flor de un día.
Y es que la alianza Arteaga-Rangel y el abandono del Centro Democrático, son una fuerte estocada para el "Cañizalismo". La soberbia paga su precio.
El
Partido Liberal, el enemigo número uno del cambio, el palo en la rueda de la
reforma a la salud para los pobres, se la juega con otra carta más crítica
todavía, a la que hoy se suma no solamente el agónico Centro Democrático sino
otra estela de microempresas políticas.
Cuánta razón
maestro Enrique Santos Discépolo cuando nos dijo en su inmortal Cambalache:
“Pero
que el siglo 20 es un despliegue
De maldad insolente, ya no hay quien lo niegue
Vivimos revolca'os en un merengue
Y, en el mismo lodo, todos manosea'os”
Y
hablando de microempresas, ahora sí que se han cotizado ya que los dos punteros
en este municipio deberán comprar lo que les vendan y al precio que les
impongan, en el desespero por sellar la victoria, ahí uno entiende por qué
presentan estas candidaturas sin ningún futuro ni opción de triunfo, son eso, microempresas
huecas, sin partido, sin propuestas, sin ideología, prestas a subastarse al
mejor postor, al que más pague. Allí terminaron revolcados en el mismos lodo, liberales,
esperanzados y Centro Democrático.
El
Pacto Histórico después de muchos palos de ciego, logró cerrar filas con un
candidato nuevo, joven, con un discurso fresco, que hoy busca afanosamente sumar
otras fuerzas y sin duda dará una pelea digna, limpia, en nombre de los
alternativos, del progresismo, de aquellos que aún no se dejan cautivar por el
ron, el tamal y la mentira de cada cuatro años. Canalizará el voto de la
decencia, de la dignidad.
Y es
que el panorama de Apartadó es el mismo de todo el país, los pobres votando por
sus verdugos, alimentando esa máquina electoral de la vieja clase política,
para que nos siga castigando, para que los grandes negociados de la corrupción
sigan haciendo de las suyas con los presupuestos públicos, bajo la más
tenebrosa impunidad.
En Carepa por ejemplo, el alcalde está en una titánica lucha por hacerse reelegir en
cuerpo ajeno, su candidata nunca logró alzar vuelo, está aterrorizado del
relevo con alguien que no le tape la estela de cochinadas dejadas en su mandato
y que ya la Contraloría comienza tímidamente a destapar y eso faltando por auditar
el año 2023, el más importante de las inversiones.
Ya el Partido Liberal le dio la espalda, ya no es el emperadorcito que se jactaba alagando al otro emperador Julián Bedoya, hoy en desgracia, el sol se pone a sus espaldas como tenía que ser.
En Carepa
como en los demás municipios, también hay como mínimo dos microempresas
engañando a sus electores a la espera de un comprador. Ya veremos.
Tal vez
el único municipio de Antioquia donde han podido armar un bloque alternativo
serio y con opciones de poder es en Carepa, donde el Pacto Histórico se la
juega contra poderosas maquinarias de la politiquería tradicional y a monstruosos
capitales, que han convertido la campaña en un verdadero mercado persa.
El
amplio grupo de partidos que avala la candidata del Pacto Histórico, la ponen en
un escenario muy favorable, sumado a sus propuestas innovadoras.
La decisión
de César Gaviria de negarle el aval a Julián Bedoya, amo y señor de Carepa,
codueño de la actual administración, es una ventaja para los demás contrincantes.
Y como
si algo le faltara a este sombrío panorama, partidos de los cuales sus
electores esperaban tanto como, el Verde o Independientes, también se
dedicaron a respaldar de lo peor en la plaza pública.
Nos
hace falta mucha educación, cultura política, estamos lejos del voto de opinión,
aunque hemos logrado significativos avances en varias ciudades capitales, el
camino es largo y difícil, pero estamos intentando.
Ver
hundir las grandes reformas sociales del gobierno por la soberbia y los
intereses personales de estos carteles políticos que hoy son opcionados a
dominar la provincia, es la frustración más grande que un demócrata pueda
sufrir.
Pereira/julio/
2023.

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