El índice de Confianza de Comercial (ICCO) mejoró en mayo 10,4 puntos porcentuales (pps), el de Confianza Industrial (ICI) 1,8 y la Confianza del Consumidor (ICC) 6 pps respecto del mes anterior.
Jesús Botero García*/Análisis de la Noticia/Razón Pública/ El Pregonero del Darién
Dos señales opuestas
Los
resultados de las últimas semanas muestran un panorama complejo y variable,
donde resulta difícil predecir el curso que mantendrá la economía en el segundo
semestre del año y en 2024.
El
Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) mostró en abril —por primera vez
en dos años— un resultado negativo del 0,8 %. Este resultado, más la caída de
la Formación Bruta de Capital —ver cuadro 1—, anticipa un mayor deterioro del
crecimiento, incluso superior al que muestra la Encuesta Trimestral de
Expectativas del Banco de la República en las versiones de enero y abril de
2023.
Sin
embargo, los datos de empleo de mayo y las expectativas de empresarios y
consumidores en el informe de Fedesarrollo parecen apuntar a un mejor
resultado.
"La incertidumbre grande proviene de otras fuentes. Por una parte, del contexto externo, que ha evolucionado sin embargo favorablemente en las últimas semanas, y del contexto político interno, que es cada vez más complejo"
La tasa
de desempleo fue levemente menor que la observada en el mismo mes de 2022, de
10,6 % a 10,5 %, como lo ilustra la gráfica 1. Incluso fue mejor que la
observada en 2019, antes de la pandemia.
Y el
índice de Confianza de Comercial (ICCO) mejoró en mayo 10,4 puntos porcentuales
(pps), el de Confianza Industrial (ICI) 1,8 y la Confianza del Consumidor (ICC)
6 pps respecto del mes anterior.
Cuadro
1
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La
incertidumbre grande proviene de otras fuentes. Por una parte, del contexto
externo, que ha evolucionado sin embargo favorablemente en las últimas semanas,
y del contexto político interno, que es cada vez más complejo. Veamos estos
factores.
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| Foto: Twitter: Presidente Biden Los desacuerdos entre Estados Unidos y China pueden llevar a una mayor polarización, que implica que cada potencia tendrá su propio control y prioridades financieras. |
El contexto global
Aunque
no se descartan los riesgos de recesión global, el panorama mundial no ha
tendido a agravarse, aún a pesar del curso impredecible de la guerra en Ucrania
y del desacople estratégico de las economías de Estados Unidos y de China.
En
cuanto a la guerra, la sorprendente rebelión del grupo Wagner fue rápidamente
controlada por el gobierno, mostrando que, a pesar de una inocultable
debilidad, Putin sigue manteniendo las riendas del poder. Son pues remotas las
posibilidades de un desenlace rápido de la guerra.
Por
otra parte, los tímidos intentos de acercamiento entre China y Estados Unidos
muestran la seriedad de los desacuerdos. Es claro que China atraviesa una
situación compleja, debido a la debilidad de su sector de construcción, el mal
desempeño del sector exportador y la insuficiente tracción del mercado interno
para compensar la desaceleración.
Estados
Unidos, por su parte, intenta conciliar sus intereses estratégicos de largo
plazo con las restricciones que le impone la política económica en el corto
plazo.
Lo que
parece quedar patente de los acercamientos y visitas es que ambas potencias
tienen clara la magnitud de su desacuerdo, y que han decidido emprender su
propio camino de consolidación estratégica. La independencia de las
potencias llevará al mundo, seguramente, a una polarización mucho más radical,
en la que cada país tendrá su propia órbita estratégica, su propio control
financiero y clarísimas prioridades económicas.
El
entorno económico de corto plazo para los demás países no será particularmente
dinámico, pero tampoco se exacerbarán riesgos para los países emergentes.
La
política monetaria de Estados Unidos
Lo más
relevante en el contexto internacional es la evolución de la política monetaria
en Estados Unidos, en medio una percepción general a la baja de riesgos de
recesión, y signos claros de reducción de las presiones inflacionarias.
En la
reunión de junio 13 y 14, el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal
(FOMC, por sus siglas en inglés) mantuvo la tasa de interés, aunque señalando
que se mantendrá “preparado para ajustar la orientación de la política
monetaria si surgen riesgos que impidan alcanzar las metas de reducción de la
inflación”.
Lo más
notable es que las proyecciones de los miembros del comité respecto del
crecimiento del PIB se elevaron sustancialmente respecto de los niveles del
marzo pasado. La mediana de la proyección pasó de 0,4 % a 1 %, mejorando
el pronóstico de desempleo que pasó de 4,5 % a 4,1 %, y revisando la tasa de
inflación proyectada que pasó del 3,3 % al 3,2 %.
Ese
mismo cambio de percepción explica la evolución del dólar en los mercados
mundiales: el índice DXY —que mide la fortaleza frente a un grupo relevante de
monedas mundiales— se ha ido ajustando a la baja. Pasó de niveles de
cierre de 114,11 en septiembre pasado, en que fungía como moneda refugio ante
una eventual recesión global, a 102,92 en junio 30, en un ambiente de riesgo
más distendido, como lo ilustra la gráfica 2. La grafica representa una pérdida
de valor equivalente al 9,8 %, que ha contribuido a la revaluación del peso de
manera importante.
Flujos de capital y contexto político
En el
mismo período de tiempo considerado en el análisis del índice DXY, el peso se
ha revaluado 6,8 %, indicando que, en buena medida, el valor global del dólar
en los mercados mundiales ha incidido de manera importante en la tasa de cambio
del país.
Sin embargo,
es cierto que, a lo largo del período considerado, la tasa de cambio colombiana
ha fluctuado considerablemente. De hecho, llegó a niveles de 5061,21, en
noviembre de 2022 y, con relación a esa tasa, la apreciación ha sido superior
al 17 %.
"Si el gobierno emprende de nuevo, como lo hizo en los primeros meses de su gestión, la búsqueda de consensos efectivos en los sistemas de aseguramiento y protección social, ello será decisivo para el buen funcionamiento de la economía"
Una
eventual explicación podría ser ésta: entre la fecha de mayor fortalecimiento
del índice DXY y el final del primer semestre del presente año, se presentaron
grandes fluctuaciones de la tasa de cambio asociadas con la incertidumbre
política, el déficit considerable de balanza de pagos de finales del año
anterior y al elevado ritmo de crecimiento de las importaciones con el que
terminó el 2022.
Pero el
déficit se ha ajustado, las importaciones están ya decreciendo y,
especialmente, los mercados financieros internacionales parecen haber llegado a
una percepción relativamente tranquila del riesgo político en el país.
En este
sentido, lo que parece concluirse de los últimos eventos políticos es una mayor
resiliencia del sistema institucional colombiano. Tanto el Senado y los
partidos políticos, como las cortes, parecen estar actuando con cierta
independencia. Ello hace necesaria la búsqueda de consensos para adoptar
los cambios que, sin duda, debe ejecutar el “gobierno del cambio”.
La
conclusión que se sigue de lo anterior es clara: si el gobierno emprende de
nuevo, como lo hizo en los primeros meses de su gestión, la búsqueda de
consensos efectivos en los sistemas de aseguramiento y protección social, ello
será decisivo para el buen funcionamiento de la economía.
Además,
podrá propiciar el surgimiento de fórmulas efectivas que, sin sacrificar los
logros alcanzados, y sin poner en riesgo la sostenibilidad de las finanzas
públicas, mejorarán la calidad de vida de la población.
De esta
manera tendremos el camino despejado para emprender en un entorno internacional
propicio y con un espacio de acción adecuado en los mercados financieros, las
acciones esenciales que eleven el crecimiento y el bienestar.
Las
verdaderas tareas que tenemos en el futuro son la transformación productiva y
la transición energética consistente y responsable, que nos permitirán crecer a
tasas superiores al 3,2 %, que el Marco Financiero de Mediano Plazo asume como
tasa de crecimiento de largo plazo y aplica al período 2026-2034.
El
camino de la polarización extrema, en cambio, exacerbará los riesgos políticos,
se debilitará la posición del país en los mercados financieros y se dificultará
el manejo macroeconómico, haciendo imposible la aplicación de una política
social efectiva y consistente.
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| Jesús Botero García |





