domingo, 9 de julio de 2023

Comerciantes de la vida van por el Valle del Cocora

El área de amortiguación del Parque Nacional de los Nevados, hace rato está en alto riesgo, ante los ojos siempre ciegos de las autoridades. Un derecho de petición a la CRC, fue contestado como lo que son. Burócratas, escudándose detrás del Covid.

Por: Wilmar Jaramillo Velásquez/Unidad de la Análisis/El Pregonero del Darién/Enviado especial.

Parque del Cocora en alerta ambiental

(Valle del Cocora-julio/2021- municipio de Salento, departamento del Quindío) En la media en que el turismo se fue acreditando en Salento como la mayor fuente de ingresos, gran parte de sus habitantes fueron abandonando sus actividades tradicionales de ganadería y producción de alimentos para vincularse a esta nueva oportunidad comercial que se ha ido ampliando día a día.

En este momento el turismo es la mayor actividad comercial que allí se desarrolla, “en la medida que el Valle del Cocora es un destino reconocido internacionalmente y es un ícono en Colombia, viene gente de muchas partes del mundo, hay además mucho turismo interno, entonces gran parte de las familias del Cocora se han ido volcando hacia la actividad turística por el gran reconocimiento que tiene el destino hoy en día”, dijo nuestro entrevistado, Sebastián de los Ríos Echeverri, vocero de una de las familias más tradicionales arraigadas en la zona.

Un emblemático sitio que estamos
 dejando a la deriva

Forasteros en su tierra

“Ese reconocimiento que ha tenido Salento como destino turístico, tiene también una parte menos positiva en la medida de que muchos de los pobladores locales, han vendido sus casas para que personas forasteras instalen sus negocios, entonces lo que antes eran casas de familia, eran parte de un tejido social asociado a un pueblo que nunca tenía previsto ser uno de los destinos turísticos más reconocidos en Colombia y el mundo, pues pierda su identidad, pierda su cultura, ya que la gente deja sus hogares para darle paso a otro tipo de actividades”, advierte el señor de Los Ríos Echeverri.

“Estamos hablando del casco urbano del municipio de Salento, en efecto pues si hay lo que se denomina la gentrificación, que es básicamente con la salida de la población local y en la instalación de nogocios turísticos de gente extranjera para el uso comercial. Eso también trae el encarecimiento de los productos de la canasta familiar, de algunos servicios públicos y esto hace que mucha gente que es local deba trasladarse a otras zonas donde sea mas fácil adaptarse a sus necesidades económicas”, agrega.

A este ritmo la Palma de Cera
sobrevivirá pero en los billetes.
En otras palabras, de la noche a la mañana los habitantes de Salento resultaron forasteros en su propio pueblo y otras personas asumieron los negocios y los sitios estratégicos del municipio.

La presión turística es enorme y los daños al ecosistema se verán reflejados a corto, mediano y largo plazo, la polución, la contaminación auditiva son cada día más evidentes en el otrora tranquilo y solitario pueblo, incluso, hay quienes afirman que el cambio climático ya se siente, que hace menos de diez años, la niebla era tupida y el frío más intenso y que hoy los calores son normales, que poco a poco la niebla cada vez es menos.

“El principal atractivo turístico de Salento no es solamente la zona comercial de su casco urbano y la belleza de su arquitectura, sino también lo que se denomina El Valle del Cocora, una zona protegida de amortiguación del Parque Nacional de los Nevados y además constituido como Distrito Regional de Manejo Integral, es decir que tiene una figura de conservación que pesa sobre el territorio y que en últimas lo que hace es generar unas restricciones sobre el uso del suelo pues dada la funcionalidad ambiental que tiene, sin embargo, estas restricciones no han sido definidas por parte de la autoridad ambiental y desde hace 20 años no hay una claridad frente a lo que se puede denominar como uso sostenible y lo que no, y esto limita la capacidad de los propietarios del territorio de hacer un usufructo económico de su propiedad.

Sebastián de los Ríos Echeverri
Ahora la idea es construir acuerdos comunitarios que permitan llegar a consensos frente a cómo hacer un uso sostenible que permita retribuir a los propietarios de estos territorios su contribución a la generación de los servicios ambientales, del aprovisionamiento sobre todo del agua para municipios del Quindío como Armenia, La Tebaida y Circasia, entre otros, pero al mismo tiempo usufructuar económicamente sus predios, de manera que puedan sostener los costos de tener áreas bajo conservación”, expresa nuestro entrevistado.

El turismo

La preocupación de varios residentes de Salento, quienes desean que sus nombres no figuren en esta nota periodística, es que el turismo que se está generando allí es el denominado “Visitantismo” de muy alto volumen, de alto impacto que genera muchas consecuencias de deterioro a la naturaleza y deja muy poco a la economía local, se concentra en manos de unos pocos, afectando también la forma de vida de los pobladores del Valle del Cocora que no están involucrados directamente con este tipo de turismo así como de los pobladores del casco urbano de Salento, dadas las constantes aglomeraciones y desordenadas entradas de turistas que está colapsando la capacidad de carga que pueda tener un municipio como Salento para este tipo de actividades.

Durante más de 20 años la Corporación
no define el uso del suelo.

Unos sí, otros no

Pero el señor Sebastián de Los Ríos Echeverri, va más lejos y hace una delicada, denuncia:

“Yo diría que de acuerdo a la figura que pesa sobre El Valle del Cocora que es un DRMI (Distrito Regional de Manejo Integral) establece en su definición que se puede hacer un uso sostenible del territorio, teniendo en cuenta que se mantengan y se cumplan con los determinantes ambientales así como las diferentes restricciones sobre el uso del suelo, pero precisamente es ese uso sostenible que no ha sido definido o reglamentado claramente.

Yo creo que la Corporación Regional del Quindío en ese sentido no lo ha definido es porque necesariamente quiere seguir manteniendo el control sobre lo que se hace y no se hace en El Valle del Cocora y a la medida que no haya claridad, pues se puede prestar para que haya cierto tipo de inconsistencias en la forma que limita el uso del suelo o que de pronto haya usos y preferencias o tratamiento diferencial frente a los propietarios que hay en el Valle del Cocora.

Alertas tempranas que debemos escuchar
Vemos que hay zonas como la zona alta en donde se concentra la oferta turística sobre todo para el “Visitantismo” que podríamos llegar a decir que no cumple con ninguna de las restricciones ni de las disposiciones que están establecidas a mi manera de ver como uso sostenible, pues han tenido vía libre por parte de la CRQ para operar mientras que hay otros propietarios que están en la zona media, en la zona baja del Valle del Cocora que han querido desarrollar otro tipo de turismo como la apuesta de turismo de naturaleza, un turismo más de menos volumen y de mayor valor agregado, hayan tenido unas constantes limitaciones y restricciones puestas por parte de la autoridad ambiental.

Entonces ahí básicamente uno no entiende por qué esta inconsistencia, esta incoherencia, en cómo la autoridad ejerce su labor y esto genera malestar en la medida que se ve que en la zona alta hay una serie de actividades que no tienen nada que ver con lo dispuesto en las determinantes ambientales bajo la figura del DRMI, no sé con qué criterio es que la autoridad ambiental permite que se desarrolle la actividad de esta forma y no haya ningún tipo de limitación a la entrada masiva de vehículos incluso hoy llegamos a ver vehículos como buses, vehículos muy grandes también.

Un paraíso cerca de todos
La entrada de motos de alto cilindraje cuya contaminación auditiva es total y también carros de familias que vienen por montones los fines de semana y en altas temporadas, esta región colapsa, colapsan las vías, colapsan los establecimientos, una presión muy alta sobre los ecosistemas y no hay ningún tipo de concientización, de campañas ni de restricción de ningún tipo por parte de la autoridad ambiental para controlar esta situación, entonces por eso no deja de ser un poco incómodo el rasero que se aplica según sea la persona”.

También hay propuesta

Pero la mayoría de los propietarios no se cruza de brazos esperando que la CRQ les resuelva todo, se están uniendo bajo un ambicioso proyecto y es el mismo Sebastián de Los Ríos quien lo explica:

“En efecto, desde hace ya unos meses con un grupo de vecinos hemos decidido ser proactivos porque si bien ya había mencionado que se lleva un trabajo con la autoridad ambiental de más de veinte años buscando que se defina los usos del suelo, exigiendo que se haga claridad sobre que se puede y que no se puede hacer en estos predios, pues hemos decidido cambiar de óptica, de actitud y ser propositivos.

Queremos formalizar la prestación
 de servicios ambientales
En qué consiste esta propuesta, en que cada uno de los vecinos interesados que son básicamente los que estamos ubicados en la zona media del Valle del Cocora constituir un corredor biológico, generar conectividad a lo largo de esta zona de amortiguación del Valle del Cocora, buscando mantener la integridad de la capacidad de prestación de servicios ambientales cumpliendo con esta responsabilidad, pero también buscando que se consoliden las condiciones para poder generar un uso sostenible de nuestros predios, que generen los ingresos que nos permitan bienestar a las familias y sufragar los costos que implica la conservación, porque como dicen por ahí, con hambre nadie conserva.

Hay que ser un poco pragmáticos en este sentido, porque es común ver a la opinión pública por decirlo así, ataques en las columnas de opinión desde diferentes medios diciendo que los propietarios del Valle del Cocora están deteriorando el territorio, que lo único que buscan es dañar etc.; pero eso son unas generalizaciones que deben ser matizadas y hay que tener disentimiento a la hora de hacer esto, porque eso no es una aseveración correcta, sobre todo el caso de muchos propietarios de la zona del medio del Valle del Cocora que tienen en muchos casos más del 60, 70% de sus predios bajo conservación y que efectivamente para poder mantener estos predios pues hay que incurrir en costos como el predial, el mantenimiento etc.; y que esa es una contribución de los propietarios a la sociedad, pero que en ningún momento se retribuye este esfuerzo ni se reconoce”.

A la izquierda, Refugio del Nevado del Ruiz
en 1970, a la derecha la misma foto en
 2006. Fotos: Unidad Administrativa
Especial Del Sistema De Parques
Nacionales Naturales (UAESPNN)

Revertir  ingresos

También hay una serie de factores y dinámicas que están deteriorando el Valle del Cocora y esas son las que queremos entrar a contribuir a que eso no siga siendo así y para eso hay que generar acuerdos, entonces la idea del corredor biológico es que esta sea la base patrimonial de una asociación de vecinos que lo que busca es fungir como una especie de sociedad de mejoras públicas, donde podamos construir comunidad en torno a acuerdos, de cómo relacionarnos con la naturaleza.

 Además poner parte de los ingresos o parte de las gestiones que hagamos a partir de la venta de servicios ambientales, u otro tipo de gestiones en los mercados ambientales, devolverlas para iniciativas de bien común como por ejemplo, contribuir a mejorar la escuela veredal o al cuidado de la vía o campañas de sensibilización en la zona para el manejo del turismo sostenible; bueno, pueden haber un sin número de iniciativas, pero siempre buscando construir comunidad”.

Cumbres norte y centro del nevado
Santa Isabel-2019-Foto IDEA
M
Dicho corredor biológico estaría conformado por unas 2.500 hectáreas estrictamente de conservación; el proceso va muy adelantado, están revisando los estatutos y el objeto social, buscando siempre contribuir a la comunidad, pero en la medida que más propietarios asimilen la idea, el corredor puede ser mucho más grande, pero la idea es comenzar con las 2.500 hectáreas, explica el señor de Los Ríos Echeverri.

Inventario

“Es importante visibilizar, tener reconocimiento de las iniciativas de varios propietarios del Valle del Cocora y mantener la integridad de los bosques, la integridad del recurso hídrico y que haya algún tipo de retribución por ese recurso ambiental que hemos ayudado a mantener y también necesitamos apoyo para conocer en detalle de que es lo que hay, porque no hay que conservar lo que no conocemos y para esto necesitamos tener algún tipo de apoyo o recursos para hacer investigación aplicada sobre líneas base de biodiversidad.

La presión turística está afectando
 seriamente esta zona de amortiguación
del Parque de los Nevados.
Entender de pronto ejercicios de valorización económica de los servicios ambientales que se están prestando, cómo contribuyen no solo a la región más cercana, sino también a la integridad y al bienestar de la nación, entonces es importante contar con este tipo de apoyo, además porque hay toda la disposición de muchos de nosotros de contribuir realmente a mejorar el estado ambiental de la región.

 También de empezar a ser conscientes de que tenemos que construir comunidad y que hay que devolverle a la comunidad de todo lo que nos ofrece la naturaleza, porque solo gracias a ella, es que se puede hacer turismo, gracias a ella es que vienen los turistas, gracias a ella es que se generan los recursos y la idea es que se regenere, entonces necesitamos apoyo sobre todo en estos procesos de transformación productiva de transitar hacia temas regenerativos y eso requiere recursos de toda índole”, siguió explicando el señor de Los Ríos Echeverri

“Este es un patrimonio del país, porque esta región es muy interesante que aparezca en billetes, en todos los documentos de política pública, en varias páginas web y portales en las diferentes entidades del Estado, pero en realidad es muy poca la atención, y es muy poco el apoyo y es muy poco lo que se evidencia aquí para realmente mantener la integridad de este paraíso que, si no actuamos a tiempo terminará destruido”, concluyó nuestro entrevistado.

Derecho de petición

Descomposición de las CAR

Para hablar de problemas ambientales en Colombia, es ineludible abordar el tema de las corporaciones regionales, también llamadas CAR, en su gran mayoría ahogadas en la corrupción, la descomposición y el desgreño administrativo, convertidas en fortines políticos y nidos burocráticos inoperantes, cada día más alejados de su misión.

El anterior no es un concepto personal, basta con hacer clic en la internet para encontrar grandes titulares de la prensa nacional denunciando estos hechos, para ver pronunciamientos de los entes de control, que casi siempre se quedan en eso, en titulares de prensa.

Tal vez el estudio más serio, más responsable, lo hizo la investigadora Carolina Montes Cortés Ph.D, de la Universidad Externado de Colombia, cuya versión completa se puede apreciar en la web de dicha universidad.

Respuesta de burócratas
Estudio realizado con base en informes de la Contraloría General de la República y de otras entidades, para demostrar cómo quienes califican a las Corporaciones Autónomas Regionales – CAR del país, como “cuevas de corrupción”, tienen toda la razón, dice esta universidad.

El estudio se titula “La corrupción en el sector ambiental: un detrimento contra el patrimonio natural” y hace parte del tomo 2 de la colección “La corrupción en Colombia” (4 tomos) que ha publicado la Universidad Externado de Colombia.

“Entre otros, los hechos escandalosos, cuya ocurrencia Montes advierte en la mayoría de las CAR del país, son: sobrecostos en compras; contratos que no se cumplen y su ejecución no se vigila; apropiación de los recursos de la entidad por parte de los funcionarios; favorecimiento de intereses políticos; sobornos para impulsar decisiones; derroche de recursos cuantiosos”.

El estado actual de las CAR, de acuerdo con la autora, representa la muerte de un ideal de entidades descentralizadas, basadas en el conocimiento, la técnica y la transparencia, para administrar y defender un patrimonio que hace a Colombia una nación rica entre las ricas, aunque la verdad es que esto puede cambiar en virtud de la corrupción y el desgreño.

De ese paradigma de desarrollo sostenible y defensa del patrimonio natural solo queda un conjunto de fortines burocráticos con una misión desdibujada en un ámbito en el que predomina el interés privado sobre el público. Montes subraya cómo esta realidad afecta no solo los recursos públicos sino los recursos naturales que se dejan al mejor postor”, revela la Universidad Externado de Colombia.

"Necesitamos un inventario
 de lo que tenemos"

Politiquería y corrupción

 “La autora pone en evidencia la toma progresiva de las CAR por parte de los poderes políticos regionales, que se inscriben en una lógica de favores y amiguismos cuyo idioma resulta incompatible con el interés general, la responsabilidad ambiental, la honestidad y la transparencia.

Según explica, en el sistema de elección del director de las CAR, señalado por la ley, se da un círculo vicioso según el cual el máximo organismo directivo de la entidad, la Asamblea Corporativa (integrada por todos los representantes legales de las entidades territoriales de su jurisdicción) tiene a su cargo la elección del Consejo Directivo y este, a su vez, el nombramiento del director de la entidad, cuya independencia se ve absolutamente coartada por los otros dos órganos directivos integrados, como se puede observar, por representantes de la política regional. Así, si el director está interesado en conservar su puesto y evitar problemas, debe actuar dentro de la filosofía del “hagámonos pasito”.

Uno de los absurdos que se encuentran en la operación de las CAR se ubica en las sanciones que se imponen a los infractores ambientales quienes, no solamente se las arreglan para sobornar a los funcionarios para que les eliminen las cargas, sino que, en vista del costo que tiene una reparación integral del daño ambiental, como lo ordena la ley, prefieren “saltarse este trámite” y pasar directamente al pago de multas, que les resultan más económicas. En ese sentido tendría que haber también un replanteamiento”. Fuente: Universidad Externado de Colombia.

Denuncias de conocidos ambientalistas,
 reportan serios daños acuíferos en la zona cafetera,
por causas de la siembra masiva de aguacate.

Procuraduría

 Según dijo el anterior Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo, “fuertemente politizadas están las Corporaciones Autónomas Regionales y no están cumpliendo con su labor de control y vigilancia en los temas ambientales del país, por ello desde el ente de control existe una comisión de seguimiento y vigilancia de las mismas”.

La Procuraduría adelanta 396 actuaciones preliminares sobre las CAR por distintos aspectos delictivos; 244 de estas investigaciones corresponden a presuntos actos irregulares del manejo administrativo y de contratación de las CAR, los restantes se refieren a investigaciones preliminares, por participación en política, contratación irregular, nóminas paralelas, corrupción en el otorgamiento de licencias ambientales, concesiones o permisos.

Decenas de casos impunes por daños ecológicos, licencias ambientales por las que nunca se envió una cuenta de cobro, multas que jamás se cobraron y contratos sin requisitos forman parte del diagnóstico que encontró la Contraloría en casi todo el país. Fuente: Portal Catorce6. Esto también terminó en un titular de prensa. (subrayado nuestro)

"Estamos hablando de un importante
 ecosistema,unido al Parque
Nacional de los Nevados.
Incluso, el ex vicepresidente de la nación, Germán Vargas Lleras ha propuesto públicamente acabar con estas figuras que hoy no cumplen su función y otros más mesurados recomiendan desde el Congreso una estricta reforma.

Pero mientras esto ocurre, el daño ambiental aumenta y problemas como las planteados inicialmente en el Valle del Cocora, siguen en el limbo. Veamos por ejemplo el caso de los nevados:

Nevados

 Entre tanto la destrucción de los ecosistemas avanza con una celeridad que aterra, solo quedan 6 de los 19 nevados que existían en Colombia en el siglo XIX. El área glaciar pasó de 348 kilómetros cuadrados en 1850 a 36,6 en 2018. Algunos expertos consideran posible revertir el deshielo de los nevados, pero otros aseguran que ya nada se puede hacer. Proponen crear una ley de glaciares.

En la guerra que libra el mundo contra el deshielo ya hay un perdedor: Colombia. La desaparición de los glaciares parece inminente, y de los seis nevados que todavía existen en el país solo quedaría el recuerdo.

En menos de diez años desaparecerá la nieve en el volcán nevado de Santa Isabel, que marca la frontera entre los departamentos de Risaralda, Tolima y Caldas. Así lo estiman los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). De los 27,8 kilómetros cuadrados que lo conformaban en 1850, solo sobreviven 0,63, distribuidos en ocho pequeños pedazos de hielo cenizo y nieve que poco a poco se derriten.

"Queremos revertir los beneficios hacia
  la comunidad, en escuelas, vías
y el turismo organizado"
Factores como el calentamiento global, la reducción de las precipitaciones de nieve, la ceniza y las pequeñas piedras que arrojan volcanes en erupción cercanos como el nevado del Ruiz están condenando a morir a este glaciar, cuyo pico más alto se ubica en la cumbre central, a 4.968 metros sobre el nivel del mar. (Fuente: Asociación Ambiente Y Sociedad)

Si el gobierno nacional, el Congreso y la sociedad en su conjunto, con sus mecanismos de presión hacia la clase política no corrigen estos males, mientras las CAR no sean rescatadas de la alcantarilla administrativa en la que han caído, el futuro de nuestros recursos naturales será cada día más incierto y la zona de amortiguación del Parque Nacional de Los Nevados en el Parque de Cocora en el municipio de Salento Quindío, muy posible sucumbirá ante la ambición de unos pocos, que hoy sueñan y proyectan extender los tentáculos de las intervenciones en el área, sin medir las consecuencias y sin nadie que los regule con severidad.

En nuestra visita a la zona fuimos informados de amplias talas de bosque, de quema de rastrojos incluyendo palma de cera, para extender proyectos agropecuarios, sobre todo en zona limítrofe en entre los departamentos de Quindío y Tolima, por el municipio de Pijao, pero no llegamos hasta dicho territorio y la pregunta se la trasladamos a la CRQ.

Pero hay algo peor, en Salento y otros municipios del Quindío hay un secreto a voces y es la supuesta entrega de concesiones para la explotación minera en la zona de amortiguación del Parque de los Nevados, de silenciosas y discretas exploraciones con estos fines de la zona, interrogante que también le trasladamos a la CRQ.

Se sale de madre

“¿Privatizadas las vías públicas y las montañas del Quindío por los cultivadores de Aguacate Hass, nuestras montañas afrontan la deforestación y la sequía?

Con candados, cercas y letreros de prohibido el paso, encontró el director de la CRQ José Manuel Cortés Orozco, las vías de acceso de los campesinos de las veredas La Granja sector Buenos Aires y de los sectores aledaños del alto de las palomas y el Cedral, muy cerca al batallón de alta montaña en el municipio de Génova, donde la CRQ ha sancionado a empresas extranjeras que se dedican a construir carreteras y privatizar el sector. Por toda la cordillera aguacateras construyen carreteras sin ningún tipo de permisos y dejan sin territorio los campesinos, así como la montaña que en su mayoría era bosque, y ahora ha sido talados indiscriminadamente por las multinacionales extranjeras.

Con candados, cercas y letreros de prohibido el paso, las multinacionales aguacateras se apropian de la cordillera del Quindío. ¿Qué esperan los alcaldes para ejercer la autoridad?”

El anterior texto es del periodista de CNC Noticias, Alex Morales, publicado en días recientes y el que se muestra como el tema se está saliendo de madre.

Derecho de petición

 En aras al equilibrio informativo, intentamos conocer la versión de la autoridad ambiental del Quindío, Corporación Regional del Quindío CRQ y en tal sentido enviamos un derecho de petición con unas elementales preguntas, pero la burocracia nos respondió que, de acuerdo con la ley, se tomarían 30 días hábiles para responder, o sea más o menos un mes y medio.

Una respuesta que la tienen lista, bajo un formato oficial y para lo cual cuentan con un grueso número de funcionarios.

Esa es la voluntad que tienen de trabajar por estos temas, de resolver inquietudes de manera oportuna de los ciudadanos.

Valle del Cocora-julio/2021.