El plazo ha vencido y los pasos que se están dando son los correctos y la PAZ es el primero y urgente, pues necesitamos liberar el campo del yugo de la violencia armada.
Juan Fernando
Uribe*/Opinión/ El Pregonero del Darién.
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| Médico/Luis Fernando Uribe. |
Pocos creen,
es más, están convencidos que es una mentira o una treta del presidente para
hacer pactos con la guerrilla y acabar de tomarse el poder, o para disponer de
un instrumento de manipulación electoral en los próximos comicios de octubre.
Pero
nada más lejano de esa suposición, pues es apenas un inicio de lo que podría
ser en algún futuro, por ahora no cercano, un acercamiento a la legalización
del negocio del narcotráfico y toda su acción periférica que incluye guerrilla
residual y bandas multicrimen, y que, de ser posible, traería paz y prosperidad
a Colombia.
El ELN
está fragmentado en grupos sin un ordenamiento central; cada uno, al parecer,
obedece a un comandante con una historia y territorio propios. La otrora
comandancia central, ya con sus envejecidos y cansados personajes, quieren
pactar una salida digna como aconteció con los viejos jerarcas desvirtuados de
las Farc.
Las
épocas cambian y sus protagonistas también. Colombia en los últimos 40 años se convirtió en un narcoestado a ojos
vistas: políticos, presidentes, periodistas, empresarios, industria agrícola y
del entretenimiento, contrabando, construcción, importaciones, y demás
fenómenos anexos al lavado de activos, han sido permitidos por una
jurisprudencia amañada y corrupta cuyas acciones convirtieron a Colombia en un
país sin alma y sin ley, al vivir sólo de las limosnas que el saqueo y la
codicia produjeron y que ahora, ya en el final… o en el principio de una nueva
era, hace que nos preguntemos hacia dónde nos quiere conducir este nuevo
gobierno.
Al
parecer las respuestas son claras dependiendo de que se lleven a cabo unas
reformas necesarias para ingresar a una senda de desarrollo con instituciones
públicas inclusivas lejos de monopolios de corruptos y capitalistas sin visión
social.
El
plazo ha vencido y los pasos que se están dando son los correctos y la PAZ es
el primero y urgente, pues necesitamos liberar el campo del yugo de la
violencia armada y tratar de volver productiva socialmente la tierra dándole
además al colombiano la garantía de sus derechos por un Estado competente, y no
por ricachones corruptos expertos en repartir las migajas después del botín.
El cese
bilateral del fuego con el ELN servirá para saber hasta dónde tienen poder las
disidencias que surgirán y con qué carácter van a actuar, si en el político o
en el meramente militar terrorista protegiendo cultivos y rutas.
Si el
cese es real, se abre la posibilidad que el comercio y producción de cocaína inicie
un tránsito hacia la legalidad al igual que se hizo con la empresa del licor,
el tabaco, el café y posiblemente la marihuana de ser aprobada en la próxima
legislatura.
El
presidente Petro tiene prisa y el país no da espera, más ahora cuando se
destapan antiguas podredumbres y los amables payasos que fungían como políticos,
han mostrado su laya delincuencial y corrupta, por no decir asesina y genocida,
un par de términos que me hacen latir el corazón con rabia y profunda tristeza.
*Médico pediatra.

