sábado, 1 de julio de 2023

La Guajira: Energía y sed

Por todos es sabido que alrededor de El Cerrejón -la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo- solo hay pobreza y contaminación.

Luis Fernando Uribe*/Opinión/El Pregonero del Darién.

Médico/Luis Fernando Uribe
Muchos pensarán que lo que hace el gobierno en la Guajira es mera fantochada o una postura demagógica para recolectar votos o para atenuar las críticas por los escándalos que los medios adscritos a la oposición han magnificado con el afán de desacreditar una gestión que ya

da resultados, -máxime cuando la atención y la ayuda internacionales se han posado en el nuevo rumbo de Colombia-, pero han de saber que nunca antes la presencia de un político colombiano ha dejado tanta huella en el país y en los estrados internacionales como Gustavo Petro. Su oratoria, su conocimiento de la realidad colombiana, su inteligencia y su talante de demócrata comprometido con su país y el planeta, han despertado en los diferentes auditorios una motivación que lleva a debatir unas ideas que, de no ser por su pugnacidad, estuvieran archivadas: es que la crisis climática está fijando límites y el desconocimiento de su importancia posterga todas las pretensiones de un capitalismo desaforado que está llevando la humanidad a su extinción.

La Guajira ha sido víctima del abandono y la corrupción. Muchos de sus gobernantes están pagando condenas muchas veces mínimas para sus grandes delitos. Tanto hordas de asesinos como de políticos corruptos y multinacionales atropelladoras han dado cuenta de grandes desmanes ecológicos que además de amenazar la integridad del territorio, han contribuido a la miseria de sus habitantes, en especial al pueblo Wayú, ahora sin agua, sin tierra y amenazados de muerte por hambre y sed.

Los proyectos para expandir una red de energías limpias es objetivo fundamental en el llamado Gobierno del Cambio. Incidir en el territorio guajiro haciendo provecho de su radiación solar y la generosidad de sus vientos, hacen de su territorio una fuente inagotable de energías limpias, en contraste con la explotación desbocada de los grandes yacimientos de carbón que han dejado sin agua y castigado con la pobreza a las comunidades vecinas.

Por todos es sabido que alrededor de El Cerrejón -la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo- solo hay pobreza y contaminación. El agua que consume al igual que las plantas térmicas de generación eléctrica, han deshidratado a la Guajira; la escolaridad en el departamento es mínima, su economía raquítica, y los grandes proyectos derivados de la aplicación de la resolución T032 de la Corte Constitucional, están suspendidos y en lugar de ello una flor de corrupción y violencia se apoderaron de su historia reciente.

El gobierno progresista e inclusivo, consiente de las necesidades de su pueblo, y alertado por los índices de mortalidad infantil y el potencial generador de energías limpias, ha diseñado, desde la campaña presidencial, un programa de recuperación de carácter integral con el diseño de programas de generación eléctrica, educación, saneamiento ambiental, agua potable y abundante para una comunidad que se ha visto expoliada y atropellada por empresarios extranjeros, que por casualidad, alguna vez pisaron el territorio sin conocer sus habitantes, sin tener su consentimiento, y aún sin saber el daño que les infringirían con la instalación forzada de sus proyectos. Todo ello secundado por políticos y parlamentarios de turno muchos de ellos tras las rejas.

No es mera diplomacia, no es una postura demagógica, es una necesidad apremiante. Salvar la Guajira, redimir a sus gentes y aprovechar las bondades de la naturaleza para que los cielos de Colombia sigan limpios y el aire fresco, es perentorio.

*Médico pediatra.