Por todos es sabido que alrededor de El Cerrejón -la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo- solo hay pobreza y contaminación.
Luis
Fernando Uribe*/Opinión/El Pregonero del Darién.
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| Médico/Luis Fernando Uribe |
da resultados,
-máxime cuando la atención y la ayuda internacionales se han posado en el nuevo
rumbo de Colombia-, pero han de saber que nunca antes la presencia de un
político colombiano ha dejado tanta huella en el país y en los estrados
internacionales como Gustavo Petro. Su oratoria, su conocimiento de la realidad
colombiana, su inteligencia y su talante de demócrata comprometido con su país
y el planeta, han despertado en los diferentes auditorios una motivación que
lleva a debatir unas ideas que, de no ser por su pugnacidad, estuvieran
archivadas: es que la crisis climática está fijando límites y el
desconocimiento de su importancia posterga todas las pretensiones de un
capitalismo desaforado que está llevando la humanidad a su extinción.
La
Guajira ha sido víctima del abandono y la corrupción. Muchos de sus gobernantes
están pagando condenas muchas veces mínimas para sus grandes delitos. Tanto
hordas de asesinos como de políticos corruptos y multinacionales atropelladoras
han dado cuenta de grandes desmanes ecológicos que además de amenazar la
integridad del territorio, han contribuido a la miseria de sus habitantes, en
especial al pueblo Wayú, ahora sin agua, sin tierra y amenazados de muerte por
hambre y sed.
Los
proyectos para expandir una red de energías limpias es objetivo fundamental en
el llamado Gobierno del Cambio. Incidir en el territorio guajiro haciendo
provecho de su radiación solar y la generosidad de sus vientos, hacen de su
territorio una fuente inagotable de energías limpias, en contraste con la
explotación desbocada de los grandes yacimientos de carbón que han dejado sin
agua y castigado con la pobreza a las comunidades vecinas.
Por
todos es sabido que alrededor de El Cerrejón -la mina de carbón a cielo abierto
más grande del mundo- solo hay pobreza y contaminación. El agua que consume al
igual que las plantas térmicas de generación eléctrica, han deshidratado a la
Guajira; la escolaridad en el departamento es mínima, su economía raquítica, y
los grandes proyectos derivados de la aplicación de la resolución T032 de la
Corte Constitucional, están suspendidos y en lugar de ello una flor de
corrupción y violencia se apoderaron de su historia reciente.
El
gobierno progresista e inclusivo, consiente de las necesidades de su pueblo, y
alertado por los índices de mortalidad infantil y el potencial generador de
energías limpias, ha diseñado, desde la campaña presidencial, un programa de
recuperación de carácter integral con el diseño de programas de generación
eléctrica, educación, saneamiento ambiental, agua potable y abundante para una
comunidad que se ha visto expoliada y atropellada por empresarios extranjeros,
que por casualidad, alguna vez pisaron el territorio sin conocer sus
habitantes, sin tener su consentimiento, y aún sin saber el daño que les
infringirían con la instalación forzada de sus proyectos. Todo ello secundado
por políticos y parlamentarios de turno muchos de ellos tras las rejas.
No es mera diplomacia, no es una postura demagógica, es una necesidad apremiante. Salvar la Guajira, redimir a sus gentes y aprovechar las bondades de la naturaleza para que los cielos de Colombia sigan limpios y el aire fresco, es perentorio.
*Médico pediatra.

